17 de diciembre de 2018

Los años dorados de la tercera edad

19 de julio de 2018
19 de julio de 2018

el campanario

(Recopilación de Jairo Arcila Arbeláez)

La señora Elena de 75 años comenta lo siguiente: Hace unos días al salir de una reunión con unas amigas, desesperadamente me hice una inspección corporal tipo las que te hacen en los aeropuertos. Buscaba las llaves de mi auto y no estaban en mis bolsillos y la búsqueda rápida no reveló nada. De repente me di cuenta de que debí haberlas dejado en el carro, así que me dirigí corriendo al estacionamiento, porque ya mi esposo me había regañado varias veces por dejar las llaves en el contacto. Mi teoría es que ‘ese’ es el mejor lugar para no perderlas. Y su teoría es que el coche será robado. Cuando llegué al estacionamiento comprobé que su teoría era la correcta, el auto no estaba !!!.

Inmediatamente llamé a la policía, les di mi localización y les tuve que confesar que había dejado las llaves dentro del coche, y que éste había sido robado. A continuación hice la llamada más difícil de todas: “Cariño”, tartamudeé, (siempre le llamo “cariño” en casos como éste), dejé mis llaves en el carro y ha sido robado”. Hubo un momento de silencio. Pensé que la llamada se había cortado, entonces volví a escuchar su voz. “Estás bromeando… vociferó, yo fui quien te llevó a tu reunión”. Ahora, era yo quien estaba en silencio y avergonzada, y le dije: “Bueno, entonces ven por mi”. Y él replicó: “Lo haré, tan pronto como pueda convencer a este policía de que no he robado el carro !!!”.

Estos son los años dorados de la “tercera edad” y esto se aplica a ambos sexos por igual, el resultado es el mismo.

TENER ARRUGAS EN LAS ARRUGAS

Tengo arrugas. Me miré en el espejo y descubrí que tenía muchas arrugas alrededor de los ojos, en la boca, en la frente.

Tengo arrugas porque tuve amigos y nos reímos mucho, a veces hasta las lágrimas.

Tengo arrugas porque conocí el amor que me hizo exprimir los ojos de alegría.

Tengo arrugas porque tuve hijos y me preocupé por ellos desde la concepción, pero también porque sonreí en todos sus nuevos descubrimientos y porque pasé muchas noches en vela.

Tengo arrugas porque yo también lloré. Lloré por la gente que amé y que se fueron, por poco tiempo o para siempre, sabiendo o sin saber por qué.

Tengo arrugas porque pasé horas sin dormir para observar los proyectos que salieron bien, pero también para cuidar la fiebre de los niños, para leer un libro o hacer el amor. Vi lugares hermosos, nuevos, que me hicieron abrir la boca asombrada y volví a ver antiguos lugares, que me hicieron llorar.

Dentro de cada surco en mi cara y en mi cuerpo, se esconde mi historia, se esconden las emociones que he vivido, mi belleza más íntima.

Y si elimino eso, me borro.

Cada arruga es un asunto de mi vida, un latido de mi corazón, el álbum de fotos de mis recuerdos más importantes