12 de diciembre de 2018

En la piel de un wayúu

19 de julio de 2018
19 de julio de 2018

 

* El protagonista de la nueva película ‘Pájaros de verano’, de Cristina Gallego y Ciro Guerra, que se estrena este 2 de agosto, cuenta lo que representó interpretar a un wayúu en esta cinta de acción que se remonta a la época de la marimba en la costa norte colombiana.

Jose siempre soñó con interpretar a un guajiro, pero de esos que hablan golpeado y que son de carácter fuerte, por eso no dudó en “colarse” al casting que estaban haciendo en la oficina de al lado de donde se encontraba en otra audición y pedir la oportunidad de presentar la prueba.

Lo hizo y dos meses y medio después recibió una llamada con la que pensó “ya tengo con qué pagar el arriendo, seguro me dan uno de los personajes secundarios”. Esa vez le pidieron grabar una nueva escena y enviarla, aun así pensó que era para interpretar al mejor amigo del protagonista.

Unos cuantos días después supo que era para el personaje de Rapayet Abuchaibe, el protagonista de la historia de Pájaros de verano, la nueva cinta de los directores Cristina Gallego y Ciro Guerra. Con ellos se reunió posteriormente, encuentro del cual recuerda la mirada intimidadora de Cristina, pues se le ocurrió vestirse de “niño bueno” y llegar peluqueado y sin barba.

Pero pasó la dura prueba y casi de inmediato viajó a La Guajira a hacer un trabajo de inmersión y prepararse para lo que venía. “Empecé a trabajar en el personaje con el primer guión que recibí, en español y hasta ahí todo bien. Luego llegó un segundo guión, con los diálogos escritos en wayuunaiki y ya empezó a dificultarse todo. Por más que lo intentaba no se me entendía nada”, cuenta Jose, sin tilde.

Al tiempo que crecía el cabello y la barba logró ir mejorando su dialecto wayúu “escribimos los diálogos pero como debían sonar, no como se escribe”, confiesa este joven talento nacido en El Difícil (Magdalena), de familia de médicos y quien ya lleva más de diez años en Bogotá buscando abrirse camino en el mundo de la actuación.

No ha sido fácil, pero es casi tan terco como su personaje de Rapayet o Rafa como lo llaman los arijuna en la película, así que está en la lucha desde que convenció a su padre, hace unos años, de permitirle estudiar actuación y no medicina como lo dictaba la tradición familiar, luego de encerrarse un mes en su habitación hasta lograr el apoyo económico para prepararse en Bogotá.

Tristemente su progenitor ya no está para verlo en su primer protagónico y en pantalla grande, falleció hace dos años. “Me pasó algo muy curioso, después de terminar el rodaje mi abuela me contó que mi papá hablaba wayuunaiki y mi madre me mostró una fotografía de él en la época de la marimba, tenía aproximadamente mi edad y nos parecemos mucho. Esas dos cosas me impactaron, fue como sentir su aprobación”.

Y es que Jose es de ascendencia indígena por ambos lados, sus abuelos maternos de Natagaima en el Tolima y su abuela paterna perteneciente a la cultura Wayúu de la que se alejó una vez se casó con un arijuna. “Quizá por eso muchos pensaron que yo sí realmente era wayúu”.

El Palabrero José Vicente Cotes y con el actor Jhon Narvaez. Fotos de Mateo Contreras

Esto se constituyó en un enorme compromiso del actor con la comunidad, por eso compartió con ellos, no ya para aprender completamente su lenguaje, lo que era imposible en las semanas que duró el rodaje sino para conocer más sobre su cultura, aprender a bailar el yonna y a entender el significado de costumbres como que nunca la rodilla de un wayúu toca la tierra, ni siquiera para recoger algo del suelo.

Sobre cómo conoció a la actriz Natalia Reyes, su pareja en la historia, tiene una curiosa anécdota y fue que se mezcló entre las personas de la ranchería durante la fiesta que le hicieron a la actriz para celebrar su salida de un encierro voluntario de tres días. Pasaron cerca de 20 minutos antes que ella lo reconociera como otro actor y no como un miembro más de la comunidad.

“Es una cultura fascinante. Aprendí sobre el porqué de rituales como el encierro de las niñas cuando tienen su primer periodo, que no se arrodillan como muestra de valentía o que aunque no son muy expresivos con sus sentimientos son leales a sus familias. Intenté que Rapayet fuera lo más fiel a un wayúu, desde la misma posición del cuerpo, su mirada, sus silencios. Es una forma de demostrar el respeto que siento por ellos”.

Fue tal el grado de preparación para el personaje, que una semana antes de empezar el rodaje su novia lo visitó en La Guajira y cuando ya se encontraban casi dormidos ella le preguntó acerca de algo y él respondió “ya te mando a mis escoltas”, como si fuera Rapayet quien descansaba allí.

“Me sucedieron algunos episodios parecidos y no era consciente de ellos. Se me olvidaban algunas cosas mías, algo que nunca me había pasado en la vida”, concluye el actor que ha participado en producciones como Germán es el manTu voz stereo,Mujeres al límite y en la serie sobre Galy Galeano.