10 de diciembre de 2018

En Colombia ser pilo “No Paga”

9 de julio de 2018
Por Saúl Sánchez Toro
Por Saúl Sánchez Toro
9 de julio de 2018
Foto ilustrativa de la Presidencia de la República.

Por: Saúl Sánchez Toro

Cuando Danna  abrió por primera vez sus dos grandes ojazos negros, aquella fría mañana del 14 de enero de 1987, en el Hospital General de Medellín,  lo primero que vio fue a su bella madre y a su abuelita materna, sonriéndole; pero no vio por ningún lado  a su padre. Imposible verlo, porque éste, había sido asesinado cuatro meses atrás,  por las traicioneras balas de un grupo, encargado de acallar las voces de aquellos que pensaban diferente. Y  su padre, un joven hidrólogo de 37 años, formado en la Universidad de Tasken, URSS, cometió el error de aceptar el cargo de Secretario del Sindicato de Profesores de la Universidad de Medellín, donde trabajaba, lo que  puso en su cerviz  la  diana por donde segaron  su vida. Todo por  haber estudiado en Rusia de donde regresó con el estigma  de enemigo del Estado, marxista- lenininista.

Marta Inés, la madre de Danna , una mujer pacoreña,  aguerrida, estudiante universitaria, no le quedó más remedio que abandonar sus estudios  de Ingeniería civil y dedicarse a criar a sus dos pequeños, ahora enfrentados sin padre a la  cruda realidad de viuda a los  19 años, en donde tenía que subsistir con la pensión mínima, único legado de su esposo.

Con el corazón destrozado, viajó a Manizales donde se dedicó a “levantar” a sus  dos criaturas de 1 y 2 años.

Pasó el tiempo y Danna ingresó al Instituto Universitario de Caldas donde su liderazgo se hizo notar cuando tomó a su cargo el grupo de porristas de la institución.

En un acto público de la entidad, en donde estaría presente el Alcalde Municipal, el Gobernador del Departamento y lo más granado de la sociedad  manizalita, pidió permiso, al coordinador de disciplina, para leer públicamente una carta de protesta por la desatención a sus porristas,  que obviamente le negaron su lectura, y lo que dio mérito para que la expulsaran por quince días del benemérito claustro  caldense, solo por pensar diferente (como lo hacía su padre) y lo más grave y absurdo, fue que el respetabilísimo Don Raúl, el flamante Rector de la entidad, en un acto de soberbia, le quitó  el derecho que ella tenía  de ser la mejor alumna de su promoción, por haber obtenido el mejor ICFES de la entidad, en la jornada de la mañana de ese año 2003. El hombre, se las ingenió, acolitado por un sumiso y  blandengue Consejo de Profesores, que en acto mezquino decidió, por primera vez, en la historia de la entidad, unir las dos jornadas para entregar el reconocimiento al mejor bachiller, un alumno de la Jornada de la Tarde,  que por dos puntos la aventajaba.

Volvieron a Medellín donde su dedicación le permitió graduarse como la mejor estudiante de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Antioquia promoción 2012. Había sido matrícula de honor, en tres ocasiones, durante la carrera.

Viajó a Lund, Suecia con una supuesta beca condonable  de Colfuturo, entidad creada dizque para que  jóvenes brillantes, se capacitaran y fueran el porvenir de Colombia y media beca de Enlaza Mundos, entidad ideada por la Alcaldía de Medellín para ayudar a estudiantes “pilos” de Antioquia.

Regresó al país en noviembre del 2017, con una sólida  preparación y  con su cartón de Magister en Ciencias del Ambiente y Sostenibilidad, carrera que forma en biodiversidad, eficiencia energética, sociedades sostenibles, conservación ambiental, energías renovables, uso de recursos naturales, etc.  y lo primero que se encontró, cuando llegó , fue una descomunal deuda,  de 150 millones de pesos  con Colfuturo, (¡!!!) y  quince millones con Enlaza Mundos,   entidades que no le quisieron condonar  el préstamo, a pesar de ser ella reconocida como víctima en el Regitro Unico de Victimas,  porque regresó a estas tierras un año después de lo pactado (¿???) desconociendo dichos organismos que los problemas de salud (estuvo tres meses recluida en una clínica), son imponderables, imprevistos con los que un estudiante no cuenta.

Repartiendo hojas de vida, las ofertas salariales que le hacían no  alcanzaban para pagar el millón ochocientos que desde ya empezó a cobrarle Colfuturo, en dólares.

Gracias al SENA, consiguió un contrato de trabajo  a término fijo,   trabajando como profesora de Inglés (¿??) en un lejano pueblo de Antioquia,  convirtiéndose así en uno más  de  los cerebros fugados, subutilizados, desaprovechado. Por eso, en Colombia ser pilo, brillante, excelente, estudiante óptimo, definitivamente… “no paga”.

Villa Hada

La Florida, Villamaría, Caldas, Colombia.

ssanchez[email protected]