Fontur 2018
El espectacular negocio del fútbol

albeiro valencia

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) nació en 1904 gracias a siete países de Europa interesados en promover este deporte; lentamente se fueron sumando otras naciones, sin embargo, en 1921 el francés Jules Rimet asumió la presidencia, consiguió reunir a 85 federaciones y organizó cinco mundiales de fútbol, pero atravesando dificultades económicas. Todo cambió desde 1974, en la presidencia del brasileño Joao Havelange, quien durante 24 años de su administración la convirtió en una empresa multimillonaria. Atrajo nuevas federaciones de Asia, África y Oceanía, e ingresaron enormes recursos por publicidad y por derechos de transmisión de los eventos.

En 1998 fue elegido el suizo Joseph Blatter y se empezó a vivir otra época de gloria por el avance de la tecnología, especialmente de la televisión; y la FIFA se convirtió en un estado supranacional, en un mundo globalizado, con más países afiliados que la ONU. Entonces el fútbol se transformó en el deporte más popular, en el mayor espectáculo del mundo y en una gigantesca empresa, donde todo se convierte en dinero: los jugadores son los reyes del mercado, la publicidad se toma todos los espacios y la venta de derechos de transmisión, la transferencia de jugadores y la preventa de entradas a los estadios, producen multimillonarios ingresos a la FIFA y a las cadenas de funcionarios. En esta danza de los millones aparecen la corrupción, el soborno, el tráfico de influencias y el lavado de dinero.

Fútbol y geopolítica

En la mañana del 27 de mayo de 2015, mientras se desarrollaba el 65 Congreso de la FIFA, doce policías suizos detuvieron, en el lujoso hotel de Baur au Lac, en Zúrich, a siete dirigentes acusados de corrupción. Ese mismo día la fiscal general de Estados Unidos, Loretta E. Lynch, salió a los medios en compañía del fiscal del Distrito de Nueva York, del director del FBI y del jefe de investigaciones del Servicio Interno de Impuestos, y presentaron al mundo los resultados de una investigación para demostrar cómo un grupo de dirigentes de la FIFA, durante 24 años, se apropió de más de 159 millones de dólares. La acusación se dirigió contra 14 personas, entre dirigentes de la FIFA y empresarios, porque pagaron millones de dólares en sobornos para obtener los derechos de transmisión de torneos internacionales; pero también había evasión de impuestos, lavado de dinero y geopolítica.

La fiscal Loretta Lynch anunció que varios de estos delitos (lavado de dinero, pago de sobornos y transacciones ilegales) se cometieron en Estados Unidos y utilizaron su sistema financiero; esto es cierto, pero también hay razones de enorme peso político. Desde los años setenta este país viene ejerciendo como policía del mundo, lucha contra la corrupción, defiende la moral y los valores; sus autoridades afirman que, si varios dirigentes de la FIFA se robaron 150 millones de dólares en 25 años, era posible que los mundiales de Rusia (2018) y de Qatar (2022) hubieran sido comprados. En este punto surgió un problema de política internacional porque el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien entendió lo que se estaba cocinando contra su país, afirmó con mucha seguridad que las acusaciones no afectarían, de ninguna manera, su propósito de celebrar el Mundial de Rusia y agregó que “no tengo duda de que esto es un complot […] Estados Unidos definitivamente no tiene nada que venir a buscar acá. Este es un ejemplo de cómo busca ampliar su jurisdicción en otros países”.

No es un secreto la relación entre el fútbol y la FIFA con la política. Veamos otro ejemplo: en diciembre de 2010 todo el mundo se sorprendió cuando Qatar fue designado sede del Mundial 2022, derrotando a Estados Unidos y a Inglaterra; no entendían cómo ese país de tres millones de habitantes podía organizar un espectáculo de talla mundial. Sin embargo este pequeño Estado, rico por el petróleo, situado en medio de naciones en conflicto y sin capacidad militar, quiere asegurar legitimidad llenando el país de turistas y atrayendo la atención de todo el mundo. Aseguran que consiguió la sede por el supuesto soborno que encabezó el exdirectivo qatarí de la FIFA, Mohamed bin Hamman, quien habría pagado más de cinco millones de dólares a 30 presidentes de asociaciones de fútbol de África.

Un negocio muy rentable

Desde los años ochenta, con la globalización, el fútbol se transformó en uno de los negocios más rentables del mundo; miremos el prestigio que tienen las principales ligas europeas y los equipos multimillonarios. Todo radica en que se convirtió en un fenómeno cultural de fuerte apropiación popular. Y el Mundial es para la FIFA el premio mayor de la lotería; el de Rusia le deja tres mil millones de dólares aportados por las cadenas de televisión, por derechos de transmisión.

En busca de más millones se pretende ampliar de 32 a 48 el número de países que participarán en el Mundial de 2026. La FIFA espera que lleguen más países emergentes y superpoblados; en el próximo Congreso tratarán de aprobar que esta estrategia se aplique desde Qatar. Es que “el fútbol tiene la magia de unir a la gente” y el poder y los negocios están detrás de este deporte de multitudes.