20 de octubre de 2018

El agro, en la era Duque

16 de julio de 2018
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
16 de julio de 2018

Alberto Zuluaga Trujillo    

En todas las campañas presidenciales, desde cuando tengo memoria, el campo ha sido la novia bonita a la que más se le ha ofrecido y a la que más se le ha engañado. Ese súbito amor por el campesino es explicable, pues catorce millones de compatriotas es una población atrayente para quien anda en pos de los votos como presidente y el fin de ese amor, una vez elegido, se diluía en la creencia  de que era un votante mudo, aguantador y tonto. Ese panorama, a Dios gracias, ha cambiado pues el campesino, pese a su pobreza, está ahora más que nunca informado de lo que a su alrededor acontece a través de las redes sociales que tiene a su alcance. La altísima votación obtenida por Duque quien prometió una amplia política agropecuaria que denominó “Campo con progreso y futuro para todos”, cuyo propósito lo centró en llevar a este una alta tasa de inversión traducida en puestos de trabajo de calidad, oportunidades de crecimiento para los pequeños productores con transformación productiva para el desarrollo de una agroindustria de talla internacional, generando condiciones atractivas para que los jóvenes se la jueguen por un futuro próspero en el campo con sus familias, en lugar de migrar a una vida incierta en las ciudades,  lo compromete en alto grado con esta población de hombres, mujeres y niños que viven con acceso a una pésima educación y precaria seguridad social. Es de tal tamaño la crisis social y económica del campo que se requiere la intervención de todos los ministerios y agencias del Estado, pues como lo anota la Comisión para la Transformación del Campo, integrada por expertos del sector rural y dirigido por el economista José Antonio Ocampo, es prioritario “lanzar una política ambiciosa de ordenamiento de la propiedad rural, la cual es parte además de la instrumentalización de los acuerdos de paz”. Aquí, el problema no es solo la excesiva concentración de la propiedad y el despojo por desplazamiento forzado, se trata también de un problema económico y social de altísima repercusión. Se hace necesaria la reorganización de un enjambre de instituciones  que generan duplicidad de funciones y atomización de planes y programas, generando dispersión de recursos y carencia de coordinación y articulación institucional. Esperamos que al nuevo Presidente no se le olvide el ofrecimiento de la destinación del 50 por ciento del presupuesto agrícola del Estado para la provisión de bienes públicos como distritos de riego, vías terciarias e infraestructura digital.  La construcción de 100 mil nuevas viviendas rurales y mejoramiento de las condiciones de no menos, de 180 mil en los próximos cuatro años. Inversión en instalaciones educativas para que los jóvenes puedan acceder a una jornada educativa completa con doble alimentación al igual que la construcción de  hospitales rurales para promover la atención primaria al sector campesino. En fin, fue tan amplio en su propuesta al sector rural, que esperamos sea el primero en cumplir como Presidente. Que así sea, para bien del país.