25 de febrero de 2021
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Un programa que convence

10 de junio de 2018
Por Mario García Isaza
Por Mario García Isaza
10 de junio de 2018

Mario García Isaza

mario garciaMe tomé el trabajo de leer las 203 propuestas de gobierno que presentan IVÁN DUQUE y MARTA LUCÍA RAMÍREZ en su campaña para captar la benevolencia de los colombianos y lograr que con nuestros sufragios les confiemos el gobierno de la nación. Y tengo que decir que esa lectura no me resultó, ni de lejos, tan difícil e insoportablemente tediosa como la del mamotreto del famoso NAF con que el gobierno espurio de J.M.S y las FARC han reemplazado, en la práctica, la Constitución colombiana. Por su forma, que respeta bien las exigencias elementales de la sintaxis y del buen decir, lo que no hace el malhadado texto del NAF, pero sobre todo por su fondo, por su contenido, que es lo más importante.

Se trata de todo un programa de gobierno estructurado a la luz de unos principios claros y que muestra un conocimiento profundo de las reales y más urgentes necesidades de nuestra patria, en todos los aspectos. Sin tono pugnaz, con un enfoque sereno y realista, con un evidente y fervoroso deseo del bien de Colombia. Yo no soy, ni mucho menos, experto en temas que tienen que ver con la economía, con las estructuras legislativas o judiciales de la nación, con las relaciones internacionales, con la política de tierras y con otros cuantos asuntos similares de que tiene que ocuparse un gobernante. Pero no se necesita serlo para captar, en una lectura atenta, la seriedad y el sentido de responsabilidad con que se los maneja y la sensata lucidez con que se programan soluciones.

Hay temas que, para quienes profesamos unas verdades religiosas y morales y unas convicciones innegociables en relación con la vida, con el hombre, con el bien común, con  la ética de los valores, son de verdad nucleares e imprescindibles. Y frente a la realidad de una Colombia a la que, desde los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, se le han querido arrebatar los valores ancestrales más entrañables, de cuya vida se pretende hoy desterrar a Dios,  cuyos programas educativos han sido despojados de todo lo que tenga que ver con la fe y con una ética basada en la visión cristiana del hombre, en cuyas escuelas se ha llegado a querer implantar una educación sexual que es corrupción de menores, cuyas familias han sido insultadas y deshonradas al equipararlas con uniones aberrantes, cuyos organismos judiciales y de salud pretenden disponer de la vida del no nacido o del enfermo, frente a una Colombia así, digo, – y esa es la Colombia que nos deja el actual gobierno –  consuela que un candidato a la presidencia inicie la presentación de sus propuestas programáticas declarando, como lo hace el doctor Duque : “Soy orgullosamente colombiano y creyente en Dios”. Y se alegra el corazón cuando, al ir espigando en el documento, uno encuentra afirmaciones y propósitos de un sólido y hondo contenido, bien en consonancia con la doctrina social de la Iglesia. Serían demasiado numerosas las citas que uno podría entresacar de las 203 propuestas, para corroborar lo que acabo de decir. A vuela pluma, hé aquí algunas. “ Realizaremos una campaña nacional de rescate de valores éticos…Impulsaremos el gran Pacto de cero tolerancia de la corrupción y falta de transparencia…habrá planes ambiciosos de vivienda, infraestructura y servicios  públicos en el campo… Protección a la propiedad y acceso a la tierra… la tarea de educadores será confiada solo a los mejores… todos a las aulas, todo el día, toda la semana… protegeremos la familia y le restituiremos la función de transmisora de valores… tendremos la férrea voluntad de actuar decididamente contra la impunidad… prohibiremos en la Constitución la existencia del narcotráfico como delito político conexo… la biodiversidad y el agua serán declarados Activos Estratégicos de la nación… el desarrollo minero energético se adelantará con los más altos estándares de responsabilidad ambiental… habrá una operación retorno: jóvenes y familias de regreso al campo… Y aquí, un larguísimo etcétera.

Huelga decirlo: votaré por los doctores Iván y Marta Lucía; y le pido al Dios de Colombia que, con ellos, nos libre de un proyecto de nación socialista, ateo y catastrófico.