19 de noviembre de 2018

Tacañito, tacañón

25 de junio de 2018
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
25 de junio de 2018

Por: Ricardo Tribin Acosta

Resulta ser que en un pueblo había un hombre tan tacaño y avaro  que,  para conseguir no gastar su dinero, había decidido que los  pezones de su mujer no fueran eso, sino “centavones”. Un día cualquiera nuestro insigne amarrado perdió unas monedas en uno de los pozos de su población. Se lanzó de inmediato varias veces al agua y fue recuperando, poco a poco, las que habían caído. Cuándo pudo lograr alcanzar el total de lo que antes tenía, se siguió sin embargo lanzando al agua, buscando en el fondo con inusitada ansiedad. Cuando le preguntaron qué era lo que en ese momento hacia,  este les contestó: “Estoy ahora en procura de los intereses….”.

Pobres infelices los que de esta forma viven, ya que hacen del dinero su “dios” y su todo y, en innumerables casos, están dispuestos a hacer lo que sea para, no solo alcanzar lo que desean, sino también tener mucho mas, incluso despojando a los demás de lo que les pertenece, con tal de ser cada vez mas y mas ricos, amén de poderosos.

Esto sin embargo tiene un gran precio cual es el de su propia infelicidad, ya que la angustia por tener mayores posesiones, y la avaricia de no perder o verse disminuidos en lo ya acaudalado, hace que sufran mucho y desarrollen conflictos emocionales externos e internos, adonde quiera que se encuentren. La respuesta ante estos estados tan poco aconsejables esta en aquella célebre frase que con sabiduría expresa ” Rico no es aquel quien mucho tiene, sino el que poco necesita”.