Fontur 2018
Seis datos de interés sobre las lesiones en el fútbol

El fútbol es un deporte de alto rendimiento que además de exigir al máximo tanto física como mentalmente a los jugadores, también implica contactos y choques entre quienes lo practican. Estos factores exponen constantemente a las personas que juegan fútbol, tanto de manera profesional como aficionada, a sufrir diferentes lesiones.

Imagen Colsanitas

Según el doctor Juan Carlos Galvis, especialista en medicina deportiva adscrito a Colsanitas, “aunque las lesiones en el fútbol no suelen comprometer la vida, es importante desarrollar un completo plan de recuperación que garantice la salud de los deportistas y la no repetición de las mismas. En el caso de los futbolistas profesionales, estos cuentan con un acompañamiento médico integral que les permite entre otras cosas, trabajar en la prevención de lesiones de tipo muscular”.

La mayoría de lesiones ocurre durante el partido de fútbol ya sea por la exigencia física o por algún golpe provocado durante la dinámica normal del juego. Esguinces, contracturas y rotura de ligamentos son algunas de las lesiones más comunes en el fútbol.

  1. Las lesiones más comunes: según la FIFA, las lesiones más comunes en el fútbol son aquellas que son producidas por el contacto entre jugadores debido a la dinámica normal del juego. Por esta razón, a todos los jugadores de futbol, incluyendo los porteros, se les exige el uso de protectores en la zona más expuesta del cuerpo: las canillas.
  1. Esguinces y rotura de ligamentos: estas lesiones pueden ocurrir cuando el jugador recibe un golpe o choca al entrar en contacto con el rival o incluso sin que el contacto sea necesario y se genere por cambios bruscos en la dirección o un mal apoyo del pie después de saltar. De esta forma los ligamentos sufren un estiramiento que supera su capacidad de resistencia elástica y se rompen. La recuperación de este tipo de lesiones puede tardar desde un mes para esguinces hasta un año para rotura de ligamentos.
  1. Lesiones en la cabeza: en esta zona del cuerpo pueden ocurrir lesiones de piel o del tejido subcutáneo, una fractura, y a causa del golpe, hasta un trauma craneoencefálico.

En la cara, que es el otro punto también expuesto ante un cabezazo, las lesiones de piel, de tejido celular subcutáneo o una fractura de la nariz, del pómulo o de la mandíbula son los impactos más frecuentes por este movimiento. No es frecuente que ocurran lesiones de codo, de hombro o mano.

  1. Las fracturas: el campo de juego es el escenario para disfrutar jugadas espectaculares, pero también en el que se han visto dramáticas fracturas abiertas que han sufrido algunos jugadores que, aunque no son tan incapacitante como una rotura de ligamento cruzado anterior o posterior, no dejan de ser perturbador ver que el hueso queda expuesto.

En general, las fracturas en los jugadores no son frecuentes, pero a causa un estiramiento brusco de los ligamentos se puede producir una fractura en los huesos a los que estos están unidos, como la del hueso del quinto metatarsiano. Este tipo de lesiones no son frecuentes frente al número de horas que un futbolista de alto rendimiento y alta competencia dedica al entrenamiento y al juego.

  1. Lesiones por sobrecarga: la práctica regular de máximo rendimiento y la competencia de elite inciden en que los futbolistas lleguen a lesionarse por sobreesfuerzos musculares, movimientos repetitivos o por tener poco tiempo para recuperarse de una lesión anterior.

La tendinitis y la pubalgia son las lesiones determinadas por el sobreuso que se presentan con mayor frecuencia. En la primera, el tendón, que une los músculos a los huesos, sufre un agotamiento funcional y se inflama, causando molestias, principalmente en la rodilla o el talón. Mientras que, en la segunda, la inflamación de los músculos de la zona inguinal y la zona púbica causa dolor incapacitante en el futbolista y demanda un tratamiento en el que intervienen distintas especialidades médicas.

  1. ¿Cómo prevenir las lesiones? Este es el centro del proceso de la medicina del deporte e implica varias cosas. De una parte, en la fase de contratación de un jugador profesional, el equipo médico debe asegurarse de que esté sano, sin ninguna enfermedad de base y descartar que haya tenido cirugías o lesiones anteriores porque el riesgo de volver a presentarlas es elevado.

De otra parte, en el entrenamiento, el servicio médico se pronuncia sobre su intensidad y las condiciones en las que cada jugador lo debe realizar de acuerdo con sus requerimientos particulares.

Igualmente, el equipo médico debe vigilar que en el entrenamiento el futbolista no sufra sobrecargas musculares, para lo cual lo monitorea con una serie de exámenes, así como cerciorarse de que descanse adecuadamente y su dieta le proporcione los nutrientes necesarios para los periodos de competencia y recuperación.

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