5 de marzo de 2021
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No ensillar sin traer las bestias

16 de junio de 2018
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
16 de junio de 2018

Coronel  RA  Héctor Álvarez Mendoza

En esta oportunidad no estoy hablando de política sino de algo, por coincidencia, también muy importante, el mundial de fútbol y específicamente de la soberbia y prepotencia mostrada usualmente por los aficionados, seguidores, dirigentes y jugadores de algunas selecciones deportivas del sur de nuestro continente, cuyas brillantes trayectorias nadie niega, pero que al final han ofrecido y recibido amarguísimas lecciones que han castigado determinadas actitudes de “sobradez” y superioridad mal entendida, de quienes se consideran a sí mismos como los mejores del mundo en cualquier disciplina deportiva. Es que acabo de ver en esta animada mañana de sábado mundialista a la selección argentina, cuya calidad futbolística es evidente, con una costosísima nómina teóricamente imbatible, comandada por el mejor jugador del mundo, sucumbiendo en un desteñido y angustioso empate ante la debutante selección de Islandia, pequeño país insular de origen vikingo, con escasos 350.000 habitantes, una de las selecciones teóricamente más débiles y modestas entre las 32  participantes en este mundial de Rusia 2018.

La noche anterior al partido mencionado, tuve ocasión de sintonizar uno de los canales deportivos originados en la Argentina, en el cual sus expertos y curtidos comentaristas comentaban el próximo encuentro y alegremente presentaban el reportaje de una de sus cronistas delegadas en Rusia, una atractiva y graciosa periodista quien en tono festivo y notoriamente burlón entrevistaba en un deficiente inglés a un grupo de hinchas islandeses, a quienes trató despectivamente como a deficientes mentales, inquiriéndoles sobre sus necias y presuntamente inalcanzables aspiraciones de enfrentarse decentemente y hacerle partido a la colección de figuras de talla mundial, lideradas por la “pulga” Messi, el mejor jugador del mundo. Asumo que, luego de los resultados de la mañana de este sábado 16 de junio, la pobre mujer está sin deseos de mostrar la cara después del papelón ofrecido por las admiradas y millonarias estrellas de su equipo.

Esto demuestra que en ninguna actividad humana, existen enemigos pequeños, o si no, pregúntenle a los hinchas de Italia, Inglaterra, Uruguay y Holanda, cuando durante la Copa Mundo de 2014 en Brasil, tuvieron que enfrentar a la modesta selección de Costa Rica, que desempeñó el papel de “patito feo” en el llamado “grupo de la muerte” que incluía a los gigantes futbolísticos de entonces y antiguos campeones del mundo, Italia, Inglaterra y Uruguay. Casi nada. Y sobre lo que pasó después, ya conocemos el resultado. El modesto combinado de Costa Rica, dirigido por el entrenador colombiano Jorge Luis Pinto, les dio sopa y seco a los altivos europeos y al también orgulloso y altivo Uruguay, famoso por su conocida “garra charrúa” pero también por su prepotencia futbolística, probablemente compartida con sus vecinos del Río de la Plata.

Cómo olvidar al astro argentino Armando Maradona, sin duda alguna, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, cuando en una entrevista periodística concedida mientras se encontraba como espectador en las graderías del estadio “Antonio Vespuci Liberti”, también conocido como el “Monumental de Nuñez”, poco antes de iniciarse en el gran Buenos Aires el partido Argentina contra Colombia el 5 de septiembre de 1993, declaró con suficiencia y altivez, refiriéndose peyorativamente a la selección de Maturana como entidad futbolística: “Ellos no deben romper la historia. Históricamente debemos seguir como estamos, Argentina arriba y Colombia abajo…” Naturalmente, al finalizar el partido con el catastrófico 5 a 0, el admirado ídolo argentino y toda la multitud de periodistas, analistas e hinchas rioplatenses tuvieron que tragarse las palabras y vaticinios de su goleador y aguantarse la tremenda indigestión consiguiente. Algo parecido a lo que tuvo que digerir el conocido y escuchado periodista uruguayo Sergio Gorzy, cuando en vísperas del partido Colombia Uruguay, por las eliminatorias de la Copa mundo Brasil 2014, jugado en Barranquilla el 7 de septiembre de 2012, tranquilamente comentó que Colombia no había ganado nunca nada, pues solamente había sido ganador de una “narco copa”, seguramente refiriéndose a la Copa Libertadores conquistada por el Atlético Nacional de Medellín, en mayo de 1989.

La ofensiva alusión a nuestra incompetencia deportiva fue respondida con la categórica goleada de Colombia por 4-0 contra el equipo uruguayo, por lo cual el lenguaraz comentarista tuvo que atragantarse con sus despectivas palabrotas y excusarse públicamente ante toda la afición de Colombia, de su propio país y del mundo.  Los buenos resultados de nuestra selección de fútbol en la copa mundo Brasil 2014 y luego la exitosa actuación colombiana en las Olimpiadas de Brasil 2016, en  las que se obtuvo el segundo lugar entre los países suramericanos, solo superados por Brasil, dueños de casa y tradicional potencia deportiva y posteriormente el dominio absoluto de Colombia en los recientes Juegos Suramericanos de Bolivia, demuestran que nuestro país dejó de ser el pequeño y simpático invitado en calidad de comparsa a las justas deportivas de cualquier escenario del mundo. Ahora se nos mira con respeto y consideración, dados los pergaminos que exhibe nuestro palmarés en la mayoría de disciplinas del calendario deportivo del mundo entero.

ADIÓS  A  UN  GRAN  GENERAL

Hoy debemos lamentar muy sinceramente el reciente deceso del señor General Manuel José Bonett Locarno, natural de Ciénaga, Magdalena, distinguida figura del firmamento militar colombiano, ex Comandante General de las Fuerzas Militares y del Ejército Nacional de Colombia, ex Director de la Escuela Superior de Guerra, embajador de Colombia en Grecia, prestigioso y respetado profesor emérito de la Universidad del Rosario, convencido y activo gestor del proceso de paz, creador de la Cátedra Colombia, entidad académica en la que políticos, intelectuales y dirigentes destacados del concierto nacional comparten  principios, experiencias y enseñanzas con los futuros altos mandos de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. También fue  miembro del Consejo Editorial de la Revista de las Fuerzas Militares, entidad en la que, hasta el momento mismo de su lamentable desaparición, me cupo el honor de compartir responsabilidades a su lado como integrante activo del mismo Consejo Editorial, escenario en el cual pude disfrutar el privilegio de recibir su ejemplo, apreciar su reconocida inteligencia, perspicacia, capacidad de análisis y su caballeroso y exquisito don de gentes. Paz en su tumba y sentidas condolencias a su apreciada familia y a todos los miembros en servicio activo y de la Reserva Activa de las Fuerzas Militares de Colombia, a la Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”, la Universidad Militar Nueva Granada, la Universidad del Rosario y demás entidades intelectuales, académicas y culturales para quienes su ausencia definitiva constituye una pérdida irreparable.

POR  FIN  LLEGÓ  LA  HORA…

Hoy domingo 17 de junio de 2018, por fin llegó la fecha de las verdades. El día en el que esperamos descansar por un tiempo de la pugnacidad, la desconfianza, las posiciones equívocas de este lado o del otro, la abusiva y maniquea clasificación entre buenos y malos, honestos y corruptos, la inocua tibieza del voto en blanco y las noticias falsas y las calumnias e infundios de toda especie que tienen hartos y agotados a los sufridos usuarios de las redes sociales. Quiera Dios que el resultado de las urnas proporcione a nuestro sufrido país luces de esperanza, prosperidad, paz y tranquilidad. Y de ahora en adelante, todos identificados y unidos en torno a un mismo propósito, al menos para esta próxima semana:  ganarle al Japón, dar apoyo y fuerza a nuestra selección, gane o pierda. (Escupo esta herejía). ¡Y que Dios nos agarre confesados!