Fontur 2018
Nietos, que texto tan maravilloso de Rachel de Queiroz

el campanario

(Recopilación de Jairo Arcila Arbeláez)

Los nietos son como herencias: tu los recibes  sin merecer. Sin haber hecho  nada para eso, de repente caen del cielo … Sin tener que pasar por  las penas de amor, sin los compromisos del matrimonio, sin los  dolores de la maternidad. Un nieto es realmente, sangre de tu sangre.

Con la edad llega la nostalgia de alguna cosa que tenias y  que se fue  sutilmente junto con la juventud. Mi Dios, para donde se fueron los chicos? Se transformaron en aquellos adultos llenos  de problemas que hoy son  los hijos, que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones, tú no reconoces  de modo algúno a tus niños perdidos. Son  hombres y mujeres  – No son mas aquellos que tu recuerdas.

Y entonces , un lindo  día, sin que te  impongan ninguna  de las agonias de la gestación o del parto, el doctor te coloca en los  brazos un bebé.  Completamente grátis.

Sin dolores, sin llantos, aquel niñito  por el cual morías de nostalgia, símbolo de tu juventud, lejos  de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven. Y lo raro es que todos te reconocen el derecho  de amarlo con extravagancia.

Tengo la seguridad  de que la vida nos da nietos para compensarnos de todas las pérdidas que acompañan a la vejez. Son amores nuevos, profundos y felices, que vienen a  ocupar aquel lugar vacío, nostálgico, dejado por los arrebatos  juveniles.

Y cuando tú abrazas al niño y él, aún dormido  abre un ojo y te dice: “Abu!” tu corazón estalla de felicidad, como pan en el horno!

Rachel de Queiroz