26 de febrero de 2021
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Mosaico sobre Omar Yepes

21 de junio de 2018
Por César Montoya Ocampo
Por César Montoya Ocampo
21 de junio de 2018

cesar montoya                              

24 de diciembre. La natilla, en un pailón caliente, espumea y desprende un fuerte olor dulcete. Allí están los buñuelos esponjados. Carlos  Arboleda hace parte de la gran familia. Con blanco mandil, solícito, atiende a los concurrentes. Va y viene, reparte viandas y sonrisas , dice frases zalameras y se abaniquea  como barman educado.  Abajo Chinchiná hierve en bullicios y por los cielos estalla una cohetería de  luces de bengala. En otro ángulo, allá lejos, una orquesta  deja oir notas que atronan los espacios. Es el fortín campestre de Tonny Jozame. Todos  celebran el nacimiento del Divino  Niño.  Hay melodías de flautines  y castañuelas.  Ésta, como todas, es una navidad que reencuentra familias,reverdece afectos y  propicia buenas intenciones.

El jolgorio es intenso. Los hombres dialogan y las  mujeres organizan un  crochet de escondidas palabras. En aquel rincón,  de qué hablaran para reírse tanto Olga Marina, Heliana y Stella? Las tres  fueron esposas de Omar Yepes. ¡Increíble! No hay celos,hacen camaraderías y lo descueran a sotto voce.  Ellas lo miran, reparan su indumentaria de paisa descomplicado. El jefe de la tribu luce zapatillas,pantalón cremoso y una camisa de mangas cortas de azul  turquí. Esta colegiatura de mujeres que subieron al altar como camino obligado al matrimonio, ¿qué piensan de este político tan activo, qué cualidades le encontraron para romper sus corazones?  ¿Por qué, deshecha la union, giran en torno de él, juntas, para reconstruir caminos sembrados alternativamente de rosas y de cardos?  Por qué miran a Omar de soslayo, cuchichean, intercambian secretos y por último estallan en alegres carcajadas?

Omar debió manejar diferentes moldes para acoplarse a cada una. Si  introvertidas, para sacarlas de los ensimismamientos; si alteradas de genio, para utilizar el diálogo pacificador; si adictas a las cobijas, para evangelizarlas laboralmente. Fatigosa la función marital para un conductor de masas. El nuestro, todas las semanas oficiaba en Bogotá para asistir a las sesiones del parlamento, y los viernes, sábados y domingos hacía correrías por los municipios de Caldas. Hogar?  Los contradictores de Omar, (como de todos los políticos)  cuentan  que sus hijos pequeños preguntaban a sus mamás :”Quién es ese señor, que viene cada ocho dias, nos da unas palmadas en las nalgas, y de nuevo se va?”

A Yepes la providencia  le donó una  garganta orquestal. Enamora con la voz que sale sonora de las profundas cavidades de su pecho.  Reedita la ensoñadora entonación musical de Leo Marini. Es abstenio absoluto, pero de pronto le armamos encerronas y bajo el efecto de unos rones emboba con sus boleros y le abre brecha  a los suspiros.  Salido de la vereda La  Mina de Pijao, su padre lo enclavó mas tarde en una  tienda de abarrotes en el municipio  de Génova para que se profesionalizara en ventas de vituallas al  menudeo, jabones populares, escapularios y novenas a las ánimas benditas. Se  rebeló contra ese sino, atalayándose en Manizales para sus estudios.  Finalmente se hizo abogado de postín.

Omar quiso ser deportista. Ramón Hoyos era su ídolo y para vigorizar sus músculos de madrugada pedaleaba  su bicicleta hasta Caicedonia, retornando de inmediato a su base laboral.

Luis Granada Mejía lo metió en el  tremedal electoral. En cualquier domingo lo invitó a una  concentración conservadora en Aguadas…  Haría parte  del comité de aplausos. Yepes era virgen en  materia de balcones. Sorpresivamente Granada lo anuncia  como orador de turno. Aquello fue la debacle. Vergonzosa fue su  intervención. Sin  embargo persistió  en sus presentaciones tribunicias hasta convertirse  en   expositor cerebral. No emociona. Convence.

Dos personajes  han estado muy cerca de  mi vida : Gilberto Alzate y Omar Yepes.  Alzate era un botafuego. Duro y tajante. Yepes calmado y  rumiador. Alzate casado con monosílabos mandones. Yepes amigo de los distingos.  Alzate altanero. Yepes encasillado en una personalidad apacible. Alzate devorador de itinerarios. Yepes lento pero seguro. Alzate me  auxilió con una beca para mis estudios. Omar :   me quedaste  debiendo la gobernación y un  ministerio.

Yepes fue un ascensor. Por su gestión hizo  pensionar a  miles que hoy lo desconocen y denigran. Los libros sagrados   expresaron : ”Cría cuervos y te sacaran los ojos”. Sin embargo bien sabemos que el político nunca muere. Algún cargo importante le darán a los conservadores de Caldas  en el gobierno de Ivan Duque. Los paraguas de Yepes se llaman Andrés  Pastrana y  Marta Lucía Ramírez. Contarán con él.

¿Qué hace Yepes? Lee. Los libros se atraviesan en todos los espacios de su apartamento. En amplia sala expanden sus pulmones, comparten su dormitorio, se amontonan en las  mesas, hormiguean  en las estanterías, atestan su oficina privada,  se estrujan  en los anaqueles. Como buen cleptómano he aprovechado sus descuidos para  embolsillarme  algunos que me incitan por sus temáticas. Después del hurto  me autodelato  y entre risas celebramos  mis inocentes pillerías.

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