6 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La vida sin aplausos

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
10 de junio de 2018
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
10 de junio de 2018

Óscar Domínguez Giraldo

(En la foto, tomada en tiempos bien idos, este moreno despacha, relajado, una presa de pollo de cinco estrellas de ricura).

La envidia es el más inútil entre los pecadillos capitales y no capitales que nos regalamos. Así y todo, confieso mi envidia por los pájaros que cantan y no se sientan a esperar aplausos de la galería. Así no cambien nunca de canción, como en el poema de Rogelio Echavarría.

Tienen claro que el bosque sería triste si solo cantaran los pájaros que lo hacen bien, al decir de Tagore

Sospecho que Sébastien Bras, el chef francés que pidió ser excluido de la encopetada Guía Michelin que inmortaliza a los mejores tenedores de la cocina gala, se copió de los hermanos pájaros.

Prefirió vivir, al estrés de cargar el bacalao de las tres estrellas. En adelante no tendrá a los sabuesos de la Guía respirándole en la nuca, indagando si a equis plato le rociaron el cilantro que manda la ley, la salsa adecuada, o si en tal ensalada no confundieron el brócoli con La Marsellesa.

Para la familia Bras, propietaria del restaurante Le Suquet, al sur de Francia, la decisión tomada le permitirá trabajar en libertad. La inmortalidad gastronómica que se las den en vida y buen sueño.

M. Sébastien explicó que quería “vivir mi oficio de una manera diferente, con más tranquilidad”.

Entre gallos, salsas, vinillo, papas a la francesa y media noche, Bras recordó al chef Bernard Loiseau quien en 2003 se suicidó desilusionado porque la todopoderosa Guía le apagó una de sus estrellas.

Y ayer nada más, otro alto heliotropo de la cocina, Anthony Bourdain, quien mejoró su hoja de vida gastronómica en Colombia degustando platos como el sancocho, también decidió poner fin a sus días en su hotel de paso en Francia donde preparaba materiales para CNN, su actual empleador.

Segurament, en sus visitas a Cartagena y Medellín despachó el delicioso corrientazo casero, ese tic meridiano en el que las estrellas las otorga el cliente de la llanura.

La de Bras y su relajada tribu es una glamurosa invitación a disfrutar el oficio que nos da para los garbanzos a la manera de los pájaros.

Los candidatos presidenciales que quedaron colgados de la brocha, se pueden copiar de los Bras y retomar el encanto de lo cotidiano. De anonimato nadie muere.

Claro que la vanidad de cinco estrellas que a muchos nos esclaviza ayuda poco.

Los periodistas escribimos algo, así sea en la arena, y nos sentamos a esperar que nos llenen el pecho de charreteras por nuestra habilidad para poner una prosaica coma. O utilizar algún sustancioso adjetivo.

Es cuando los pájaros pierden su tiempo trinando solo por amor al arte.