24 de febrero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Estilo indirecto

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
8 de junio de 2018
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
8 de junio de 2018

Por Carlos Alberto Ospina M.

La pasión es el oxígeno del espíritu humano, el sello característico de los objetivos individuales, la membrana que resguarda de la certera muerte y la bofetada repentina que ayuda a sacudirse el letargo.  Las emociones van en contravía a la dialéctica pura. De frente se chocan la ira y la dulzura, la alegría opaca la desatinada cólera y el sudor marchita el valor en sí mismo. Aquí echa raíces el decente entusiasmo.

Algunos energúmenos tratan de ocultar la incapacidad argumental y la afección sicológica a través de la mentira, la injuria y la violencia. En ciertos casos, el desahogo obedece a un proceso biológico que sobrepasa cualquier estándar ético y fluye en estado de excitación. El encolerizado no sabe de límites ni reconoce el significado del otro. El absolutismo justifica el uso de medios sórdidos y encubre la impureza moral que replica ese fanatismo.

El apetito desbordado por alcanzar el poder y la sumisión generalizada, exalta el ánimo de quien pretende imponer un discurso excluyente, de eliminación del oponente. La alteración se esparce y rota como virus sin cepa conocida ni antídoto. El putrefacto moco de la enfermedad se adhiere a la retórica vacía, la incitación al desahogo y la erupción de granos con pus de odio.

La pasión enfermiza fomenta la baja autoestima, la marginalidad, el rencor, el arrebato sicológico y la falta de sentido de pertenencia. Para ellos, nadie es pulcro por fuera del gueto y la lucha de clases. Dios existe sí hace llover maná del cielo; en caso contrario, el pueblo será alimentado con el líquido azucarado que caerá en forma de escarcha, gracias a los dones y la capacidad del individuo omnipotente. Otro ejemplo palpable de disociación de las funciones psíquicas: ahora no es válida la promesa de “Dios dijo lo que será”; acaso, ¿el absuelto señor, dirá lo que hay que hacer? ¡No te engañes! Sospecha de aquel advenedizo.

Avivar el ojo para saber el contenido oculto del partisano. La sinceridad armoniza con la disposición del cuerpo, la expresión de la mirada, el tono de la voz, la tranquilidad de conciencia, los antecedentes de la decencia y las manos limpias delante de todos. Hablar por demás de transparencia sumergido en el agua putrefacta de los cuerpos desmembrados, mostrar las lágrimas en unos rostros y encapuchar el llanto de los desaparecidos; vociferar contra los corruptos y callar el contubernio con la plaga devastadora del narcotráfico. Instaurar el bullicio para esconder la evidencia de los crímenes cometidos y tapar la humillación en tiempos de reclutamiento de niños. Enfermizo y siniestro concebir que hay crímenes de mejor clase que otros. En algunas ocasiones el exaltado no entiende que la codicia, la falsedad y el rencor encubren la destrucción. ¿Qué transformación puede existir amparada en la eliminación del antagonista de turno, y la negación de la libertad de ser y elegir? Ninguna.

El actuar venenoso influye en la percepción. Habla por sí. Adolece de cautela y entereza. No dialoga ni escucha. Pertenece a la esfera del enfrentamiento, la radicalización, el insulto, la infamia y la falta de razonamiento. Por esta razón, ordena la proliferación de falsas verdades, ¡y tira la piedra y esconde la mano! De llegar al trono, la sucesión forzosa será omitida y no tendrá lugar la abdicación. El apetito de poder no conoce límites, ni siquiera en la hambruna. En definitiva, el desorden mental rebasa la capacidad de reconocer la pasión y la alegría.

Enfoque crítico – pie de página. La teoría desarrollada por Aristóteles y la mayoría de escolásticos plantea que todo cuerpo está constituido por la materia y la forma: * “…el cuerpo resulta afectado conjuntamente en todos los casos. Lo pone de manifiesto el hecho de que unas veces no se produce ira ni terror por más que concurran excitaciones violentas y palpables, mientras que otras veces se produce la conmoción bajo el influjo de excitaciones pequeñas e imperceptibles…” La tesis hilemorfista añade otro ejemplo: “… cuando se experimentan las afecciones propias del que está aterrorizado sin que esté presente objeto terrorífico alguno…”  (Aristotle’s Theory of Actuality By Zev Bechler, DA 403a 18–24, A volumen in the Suny series in Ancient Greek Philosophy, Anthony Preus, editor.  Pages displayed by permission of SUNY Press. Copyright).

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