Fontur 2018
El retorno

Hernando Arango Monedero

hernando arangoHabiendo superado el domingo 17, con la segunda vuelta en la elección de presidente, algunos pensamientos me asaltan, y quiero compartirlos en este escrito.

En primer término debo destacar que hubo en los colombianos, un interés grande por el proceso.

 En segundo término, no cabe duda de que hubo un gran abuso por parte de los comunicadores sociales y de los diversos gremios y asociaciones en el país y no sólo se dio en ellos, hay que decirlo, también hubo un afán desmedido de parte de las diferentes regiones para que en cada una de ellas se realizara un debate. Nadie quería quedarse por fuera esa cosa que denominaron “debate”, así ese encuentro fuera más para intercambiar sablazos entre los candidatos que para que se plantearan las diversas ideas que se estaban proponiendo, ideas que, los “entrevistadores” o “moderadores” del llamado debate, nunca profundizaron, lo que dio campo para que entre los candidatos se presentaran los rifirrafes; rifirrafes que en nada dieron claridad o profundizaron las ideas que se exponían.

En tercer término, superada la primera vuelta, los candidatos que no recibieron el apoyo resolvieron poner pies en polvorosa y, en cierta forma desconocer el proceso, casi que ignorarlo, razón por la cual su posición se manifestó, en el mejor de los casos, en anunciar su voto en blanco. No faltó quien, en un acto teatral, salió a gravar una parodia de las Tablas de la Ley, tabla en la que se “comprometió” a respetar el agraciado, pero tabla que manifestaba, sin lugar a dudas, una terrible desconfianza en quien de esa manera le indicaron que apoyarían. Vaya un ejemplo para no ser imitado en el futuro, y ejemplo que se vuelve dañino para las nuevas generaciones que encuentran que, quien lo patrocinó y gozó de fama de ser un Educador, se contaminó de las prácticas que Fecode ha venido promocionando en los últimos años, con las que ha logrado hacer de los Maestros simples profesores, es decir, transmisores de conocimientos, olvidando el ejemplo constructor de valores que deben dar los Maestros, valores de los que hoy carece gran parte de la sociedad.

En Cuarto término, hay que destacar que las ideas pasaron a un segundo lugar cuando las expresiones de parte y parte buscaron destacar lo que era de por sí ajeno al proceso, como es el nombre del señor Uribe de un lado y el del dictador Chávez del otro.  Las campañas se olvidaron que la identidad del candidato, a través de sus planteamientos, era lo que debía dominar e identificarlo. Pero no. Fueron Uribe y Chávez los que pusieron el calificativo de derecha o izquierda a los candidatos. Y esas ideas y esos planteamientos, se olvidaron y hasta mutaron sin más y sin menos, con lo que la identidad del candidato se diluyó en el tiempo y permaneció sólo la derecha y la izquierda, que en sí no representaban programas o ideas para la gran mayoría de los electores quienes, no obstante el bombardeo de información cierta o falsa por las redes sociales, terminó confundido y desconociendo, a ciencia cierta, que pasaría de llegar el uno o el otro a ser elegido.

En quinto término, debo destacar la posición del candidato perdedor, el señor Petro. Parece ser que el haber perdido le permitió abandonar la piel de oveja que desde días antes lo había cubierto y retornó a su discurso inicial y tradicional de amenazas, radicalismos y términos perentorios y hasta órdenes categóricas al nuevo presidente, algo que no es lo usual entre personas que aspiran o aspiraron a ocupar tan alta dignidad. Se comprometió con la paz, en tanto no escatimó calificativos para quienes no le acompañaron.  Vaya forma de defender y promover la paz. Así, de un momento a otro olvidó las tablas que se comprometió a respetar; tablas que contenían normas de conducta que dijo respetar. ¿Qué pensará el señor Mockus de este proceder?

En sexto término, vale la pena destacar las palabras del presidente electo, el señor Duque. Esperamos los colombianos que las intenciones que planteó en su discurso puedan llevarnos a un entendimiento entre los ciudadanos, lo que no necesariamente sea unanimismo, pero sí entendimiento en medio de la diferencia y respeto por la diversidad de pensamiento, sin que medie la ofensa o el revanchismo y la subsecuente violencia.

Por último, no debemos olvidar que el cumplimiento del programa del presidente que hemos elegido, depende en gran parte del concurso de todos los ciudadanos. Así, todos estamos en la obligación de aportar para que Colombia sea un mejor país. A la par, también estamos en la obligación de demandar de este presidente el cumplimiento de lo que se comprometió hacer.

Manizales, junio 20 de 2018.