4 de marzo de 2021
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El boxeo verbal en el senado

24 de junio de 2018

Víctor Zuluaga Gómez

Se podría pensar que el Senado de la República es el sitio en donde sesionan aquellos elegidos para que determinen el camino que debe recorrer el país en todos los campos: educativo, de salud, de economía, etc. Por lo mismo, debería ser un recinto a donde lleguen las mentes más lúcidas para desempeñar dicha labor. Porque antiguamente en el caso de Grecia, sólo podían hacer parte de esos organismos los llamados “eupátridas”, una clase que se autodenominaba como “los mejores”. Hubo entonces reformas y a esos organismos pudieron llegar miembros de otras castas, pero con la suficiente preparación y capacidad para desarrollar de una manera eficiente esa labor.

En el caso de Colombia hubo una época en la cual, para ser Senador era necesario cumplir con unos requisitos de edad y académicos. Hoy en día no existen, pero creo que bueno sería exigir unas competencias mínimas a los miembros de dicha Corporación. Comenzando por la utilización de un lenguaje que se pueda diferenciar del que utilizan los vendedores de productos en las plazas de mercado. Porque lo que hemos venido presenciando últimamente en los debates es un verdadero circo en donde se utiliza el vocabulario más soez que uno pueda pensar.

Desafortunadamente la vulgaridad se “pega”, contagia. Recordemos que el doctor Uribe siendo Presidente no tuvo ningún inconveniente en expresar en una conversación telefónica a su interlocutor, “le pego en la cara, marica”, o algo parecido. Y si ese es el lenguaje que utiliza la primera autoridad del país, no nos podemos quejar del vocabulario utilizado frecuentemente por la doctora Claudia López y que en su momento llamó al expresidente Uribe “Rata de alcantarilla”.

Ni qué decir de lo que podemos observar de las expresiones utilizadas por algunos futbolistas dentro de los partidos del campeonato mundial. Y lastimosamente los latinoamericanos seguimos siendo campeones en la utilización de lenguaje grotesco, de mal intención, mientras que ciudadanos como los japoneses se han encargado de darnos lecciones de honestidad y solidaridad.

El último episodio protagonizado por el doctor Alfredo  Ramos Maya es, podríamos decir la gota que rebosa la copa. Porque si la Senadora Claudia López tiene doctorado en lingüística del bajo mundo, no se debe caer en la tentación de ponerse en el mismo plano, de rebajarse a discutir utilizando ese tipo de expresiones.

La educación no es sólo un problema del hogar, también lo es de la escuela y de todos aquellos escenarios en donde hay interacción humana. Y pienso que el requisito para poder hablar de buenos profesionales es el de ser, primero que todo, buenos seres humanos.