Fontur 2018
Migraña, una dolencia que afecta 20% más a las mujeres

Imagen El Universal

En el marco de la celebración del mes de la mujer, es importante hablar de una de las dolencias que más padecen las mujeres: la migraña. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras dos de cada diez hombres puede llegar a desarrollar esta patología, las mujeres doblan dicha estadística; inclusive, desde el año 2012, la OMS catalogó la migraña como una enfermedad incapacitante pues “obstaculiza el normal desarrollo de las actividades diarias”.

Esta dolencia puede llegar a confundirse con un dolor de cabeza intenso, razón por la cual no se percibe por la sociedad como un problema “serio” – en principio –  pues se presenta de forma intermitente, no causa la muerte y no es contagioso. Sin embargo, hay signos de alerta que permiten diferenciarlos y así lograr mitigar los estragos que puede generar un ataque de migraña.

Desencadenantes del ataque

De acuerdo con Diana Guillen, médico especialista de NUEVA EPS, la principal razón para que las mujeres sufran de migraña en mayor proporción son los cambios hormonales. “Sobre todo en los ciclos menstruales, es posible que los episodios se incrementen, si ya está diagnosticado. En caso de que no se hayan presentado ataques, la probabilidad aumenta significativamente durante el periodo”, comenta la Dra. Guillen.

La profesional comenta que otros de los factores que minan el terreno para desarrollar un ataque son: “alteraciones del ciclo de sueño, el consumo habitual de tabaco y alcohol, estas situaciones deberían evitarse si sufren de migraña. El estrés también hace parte de estos factores predisponentes y estadísticamente es la causa con mayor incidencia a la hora de tener un episodio”.

Por otra parte, es importante que las personas que tienen esta condición de base eviten el consumo de ciertos alimentos: “los cárnicos que tengan base de nitrato como por ejemplo los embutidos, los enlatados, las carnes curadas, el chocolate, el vino tinto, entre otros, aumentan significativamente la posibilidad de desarrollar un ataque, razón por la cual se debe evitar a toda costa”.

Finalmente, existen estímulos aleatorios que pueden desencadenar una crisis por migraña, dependiendo de las condiciones particularidades de cada persona: “se han documentado casos en donde un olor fuerte, un sonido muy alto, luces de gran intensidad, generan como consecuencia un ataque. Por esta razón, es importante que, si ya está diagnosticada la patología, evite los factores antes expuestos para que no sufra de un episodio” concluyó la Dra. Guillen

Y si ya tengo migraña, ¿qué puedo hacer?

La profesional de la salud confirma que, en caso de tener un ataque de migraña, se pueden mitigar sus síntomas para que su intensidad disminuya y sean, en lo posible, más llevaderos. La clave está en dos momentos: si está diagnosticado o tiene predisposición genética (familiares cercanos) evite los factores de riesgo, controle los niveles de estrés y su alimentación. Pero si tiene un episodio activo, lo fundamental es tratar los síntomas de inmediato de la siguiente manera:

  • Beba agua para evitar la deshidratación, especialmente si el episodio generó vomito.
  • Descanse en una habitación tranquila y oscura.
  • Coloque un paño frío sobre la cabeza.
  • Las medicinas de venta libre tales como el ibuprofeno o el ácido acetilsalicílico (aspirina) a menudo sirven cuando la migraña es leve. 

¿En qué momento acudir al médico? 

La recomendación de la Dra. Guillen es clara: “hay tres situaciones que, de presentarse, requieren manejo en un servicio de urgencias o manejo médico:

  • Dolor de cabeza intenso, más allá de cualquier nivel tolerable.
  • Problemas del habla, visión, movimiento o pérdida del equilibrio.
  • Sensación de palpitación a nivel interno, fuerte y constante.

Lo fundamental, de acuerdo con la profesional de la salud, “es tomar consciencia de la enfermedad si ya la padece. Es una enfermedad manejable, adoptar estilos de vida saludables, se puede sobrellevar en condiciones normales, sin que limite la rutina diaria”, concluyó la Dra. Guillen.