14 de diciembre de 2018

Las escrituras predijeron la muerte de Jesús.

12 de marzo de 2018
Por Jorge Eliécer Castellanos
Por Jorge Eliécer Castellanos
12 de marzo de 2018

Jorge Enrique Castellanos

Las sagradas Escrituras judeocristianas que ha orientado el devenir de Asia Menor, el continente europeo, Rusia y el hemisferio occidental, dan plena cuenta del origen, del nacimiento, la vida en todos sus órdenes, la muerte y enfatizan la resurrección de Jesús, El Cristo, el Mesías, inclusive, sus registros se anticipan, increíblemente, miles de años a la ocurrencia de los eventos.

Cabe anotar, inicialmente, que el mismo Jesús, les dijo a los encumbrados líderes religiosos de la época, a manera de advertencia, enseñanza y orientación: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” (Juan 5:39)

Estos textos sacros, se refieren siempre a la promesa de venida de un Mesías. Desde el primer libro de Génesis hasta el último del antiguo testamento: Malaquías, se compilan más de trescientas profecías particularmente sobre la venida del Salvador de la humanidad, en su primera venida y además, en su segundo retorno.

En ellas se da cuenta, en primer lugar, del nacimiento de Jesús, El Nazareno, de una virgen en Belén Efrata, de su origen de la tribu de Judá y de su procedencia del linaje del rey David, por ejemplo. Se reúnen detalladamente su vida sin pecado y sus obras relacionadas con la expiación de los pecados del género humano. Existen igualmente acápites sobre la muerte en cruz y la resurrección tiempo antes, miles de años, a la ocurrencia de los sucesos.

Destaquemos, verbigracia, las referencias del salmo 22 y el texto del libro de Isaías, capitulo 53, en aras de alcanzar valor probatorio de lo expuesto. El salmista, se anticipó noticiosamente al episodio: “Las manos y los pies del mesías serían “traspasados” (Salmo 22:16) y Juan 20:25). Los huesos del mesías no serían quebrados (la tradición imponía que para agilizar el proceso de muerte, se quebraran las piernas de una persona cuando había sido crucificada, (Salmo 22:17Juan 19:33). “Los hombres echaron suerte para repartirse la ropa del Mesías(Salmo 22:18Mateo 27:35).

Ciertamente, en Isaías 53, la profecía mesiánica clásica reconocida bajo el título del “siervo sufriente”, específicamente revela la muerte del Mesías por los pecados de su pueblo. Más de 700 años antes que Jesús viniera a este mundo, el profeta Isaías ilustra su vida y muerte. El Mesías será rechazado (Isaías 53:3Lucas 13:34). La muerte del Mesías será el sacrificio en sustitución por los pecados de su pueblo (Isaías 53:5-92 Corintios 5:21). El Mesías enmudecerá en presencia de sus acusadores (Isaías 53:71 Pedro 2:23). El Mesías será sepultado con los ricos (Isaías 53:9Mateo 27:57-60). El Mesías estará con pecadores en su muerte (Isaías 53:12Marcos 15:27).

Complementariamente el profeta afirma que Él entonces sería “cortado de la tierra de los vivientes”. Seguidamente acota que Él (el Mesías)“verá linaje” y que Dios el Padre “prolongará sus días” (Isaías 53:5,810). Isaías continúa reafirmando la promesa de la resurrección en vocablos diversos: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho”.

Ahora bien, no solamente se predijo la muerte del Mesías en los textos hebreos sino que también ellos se ocuparon de dar cuenta de su resurrección de entre los muertos y su ulterior o segunda venida. La profecía contundente revelada por David, el rey de Israel, se precisa en el Salmo 16:10, que además fue escrita mil años antes del nacimiento de Jesús: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”.

En la fiesta judía de shavuot o del Pentecostés, el apóstol Pedro predicó el primer sermón y sostuvo que el Altísimo había levantado a Jesús de entre los muertos (Hechos 2:24) y recordó que Dios había realizado este milagro en cumplimiento de la profecía de David indicada en el Salmo 16 y trajo a colación los textos de David específicamente, conforme aparecen en el Salmo 16:8-11. Posteriormente el Apóstol Pablo al predicar a la comunidad judía en Antioquía, reitera, asimismo, que Dios había levantado a Jesús el Mesías de entre los muertos, en cumplimiento de lo establecido en el Salmo 16:10 (Hechos 13:33-35).

La resurrección del Mesías está escrita en otro salmo de David. El Salmo 22, versículos 19-21, dice que el sufriente salvador ora para ser liberado “de la boca del león” (una metáfora alusiva a Satanás). Esta agónica oración prosigue en los versículos 22-24 por un himno de alabanza, en la que el Mesías da gracias a Dios por escuchar su oración y por haberlo liberado. La resurrección del Mesías, está claramente contemplada entre el final de la oración en el versículo 21 y el inicio o del canto de alabanza en el versículo 22.

De otro lado, con rigor, en los textos finales de las escrituras, libro de Apocalipsis, se predice la segunda venida del Salvador Jesucristo, nuevamente al planeta tierra.

Los marcos del antiguo y del nuevo testamento, evidencian la primera venida como un bebé nacido en un pesebre de Belén, tal como fue profetizado. Aunque Jesús cumplió muchas de las profecías del Mesías durante su nacimiento, vida, ministerio, muerte, y resurrección, existen otras tantas que aún no se han cumplido. La Segunda Venida de Jesucristo será, entonces, el regreso de Cristo para cumplir las profecías pendientes. En su primera venida, Jesús fue el siervo sufriente y en su segundo retorno será el Rey conquistador. En su primera venida, Jesús llegó bajo las más humildes circunstancias y luego, según allí se registra, regresará con los ejércitos celestiales a su lado.

Después de que Jesús ascendió al cielo, los ángeles declararon a los apóstoles, “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11). Zacarías 14:4 identifica el lugar de la Segunda Venida como el Monte de los Olivos. Mateo 24:30 declara, “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” Tito 2:13 describe la Segunda Venida, asombrosamente, como una “manifestación gloriosa.”

La Segunda Venida, que está muy próxima conforme al reloj bíblico, es relatada con grandes detalles en Apocalipsis 19:11-16, “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en Su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y Su nombre es; el verbo de Dios.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre; REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”.

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