Jose Luis Cámara 2018-2022
Una oportunidad laboral para los estudiantes

Griselda Janeth Restrepo

Es indudable que el principal recurso que tiene un país para avanzar en su desarrollo y en su modernidad es el talento humano. Por ello, desde el Gobierno Nacional nos hemos propuesto potencializar el talento de nuestros jóvenes, para generar oportunidades y de esta manera contribuir a mayores niveles de equidad, factor determinante en esta nueva etapa del posconflicto, que constituye el mayor desafío para todos los sectores de la sociedad colombiana.

Dentro de esta filosofía, y con el propósito de favorecer oportunidades laborales facilitando los procesos de transición de los jóvenes estudiantes del ciclo de aprendizaje a la oferta laboral, desde el Ministerio del Trabajo, en coordinación con el Departamento Administrativo de la Función Pública, venimos desarrollando un programa de incentivos para que ellos puedan realizar sus prácticas laborales en el sector público. Se trata del programa Estado Joven, que en tres convocatorias desde 2016 alcanza la participación de 4.600 estudiantes, en más de 450 entidades del Estado.

El programa está dirigido a jóvenes entre los 15 y los 28 años, estudiantes en los niveles de formación: normalista, técnico profesional, tecnólogo y universitario, cuyos planes académicos contemplan como requisito para optar a la titulación el desarrollo de una etapa práctica laboral, y a ellos se les garantizan un auxilio económico y el respectivo pago de la seguridad social. Así contribuimos desde el Gobierno Nacional a que nuestros estudiantes tengan un incentivo económico que los estimule y les permita ser generadores de conocimiento, desarrollando la única fuente inagotable de riqueza: el talento humano.

La innovación juvenil tiene que direccionar aspiraciones sociales y potenciar aquellas ventajas comparativas que ya tenemos de antemano para construir paz y democracia.

En aras de lograr equidad social, Estado Joven ha impactado de manera directa los sectores medios de la población, así como las distintas regiones del país. En materia de género, por ejemplo, el 60 por ciento de los practicantes pertenecen al género femenino. El 86 por ciento de los beneficiados se encuentran en los estratos socioeconómicos 1 a 3. Y la distribución de practicantes vinculados al programa entre las regiones del país es: 22 por ciento, centro; 20 por ciento, Caribe; 19 por ciento, Antioquia y Eje Cafetero; 19 por ciento, Pacífico; y 20 por ciento, Llanos.

Dando este tipo de oportunidades, la gestión de los jóvenes estudiantes en el servicio público contribuirá a desarrollar nuevas prácticas y formas de organización, de manera que ayuden a producir bienestar y servicios para solucionar problemas propios del país y sus respectivas regiones. La innovación juvenil tiene que direccionar aspiraciones sociales y potenciar aquellas ventajas comparativas que ya tenemos de antemano para construir paz y democracia.

Al fin y al cabo, los jóvenes son el reservorio moral para la construcción de un país en paz, con altos índices de formación e identidad, y son además el pilar fundamental para la transformación social de la nación, qué mejor contribución que favorecer la vocación de estos jóvenes por lo público.

Concebimos el rol de los jóvenes como parte sustancial del presente con proyección de futuro, por eso creemos en la necesidad de incorporarlos a la vida socioeconómica del país a partir de sus últimos años en la etapa de formación universitaria y tecnológica. Su aporte es definitivo en un país como Colombia, que ha comenzado a transitar por la senda de la reconciliación y construcción de democracia. Porque ser joven no es solo cuestión de edad, es cuestión de espíritu, valentía, dignidad, entrega, sensibilidad social y pública.

Las posibilidades y oportunidades para los jóvenes constituyen factores claves en el proceso de profundización de su desarrollo tanto individual como colectivo, dándoles, eso sí, la opción de que experimenten y se abran paso a partir de sus habilidades y destrezas. Por eso, Rabindranath Tagore decía: “No solo hay que querer, hay que saber el camino”.

Ministra de Trabajo