Jose Luis Cámara 2018-2022
Se casó por segunda vez Paula Andrea Betancur

Foto del matrimonio de Paula Andrea Betancur con el dermatólogo Luis Miguel Zabaleta, publicada por El Universal.

Paula Andrea Betancur, una de las reinas más bellas y carismáticas de Colombia, contrajo matrimonio este sábado en Cartagena con el dermatólogo Luis Miguel Zabaleta.

La noticia es destacada hoy domingo por el periódico caribeño El Universal que calificó la boda como “un cuento de hadas”.

El Universal trae el siguiente relato:

Majestuosa. Así fue la boda de Paula Andrea Betancur con el dermatólogo Luis Miguel Zabaleta, en la iglesia de Santo Toribio, en pleno Centro Histórico. La pareja dio el sí anoche, en una ceremonia que se inició a las siete en dicho templo y remató en la Casa 1537.

Lo de Paula Andrea ha sido un cuento de hadas, adornado con un estilo clásico: las flores blancas, un ambiente repleto de velas y tonos grises predominaron tanto en la ceremonia religiosa como en la elegante recepción, todo organizado por la wedding planner cartagenera Catalina Angulo y decorado por Mary Cuéter. A la boda asistieron recordadas exreinas nacionales como María Teresa Egurrola y María Mónica Urbina, y reconocidos personajes como el actor Karoll Márquez y el diseñador Hernán Zajar.

La ceremonia
Paula Andrea, de 45 años, llegó en un coche cartagenero junto a su padre, Hernando Betancur. Iba vestida de blanco por el diseñador Jorge Duque. La exreina, espléndida -como siempre-, llegó a la Santo Toribio de blanco y con velo, pero lo que más resaltaba era esa sonrisa imborrable.

Y es que la exreina manifestaba la felicidad al unirse al que ha sido el amor de su vida, Luis Miguel Zabaleta, un reconocido dermatólogo con el que decidió darse una segunda oportunidad en el amor hace algunos años.

Las mujeres invitadas a la boda Zabaleta Betancur llegaron de blanco y usando mantilla, según contaron algunos de los invitados, como promesa a la Virgen.

Tras una sentida ceremonia religiosa, los nuevos esposos salieron del templo a saludar a los cartageneros curiosos que se agolpaban en las afueras de la iglesia para presenciar la boda y gritar: ¡Que vivan los novios!