Fontur 2018
¿Quién gobierna en Dosquebradas?

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Suena casi a chiste que el alcalde de Dosquebradas, salga a mostrar sus “llagas” administrativas en plena campaña electoral. Dicen que rendirá cuentas si lo único que ha hecho es mostrar quien es él, entregando subsidios de servicios públicos domiciliarios en los estratos 1 y 2. Volvámonos serios: muestre cifras. ¿Quién se enriquece con la fuerte extensión programada de viviendas? Vuélvase serio: ¿Serviciudad, para dónde va?

El alcalde no gobierna. El alcalde está ido y es falso que esté en “sintonía”. Dosquebradas sigue en picada, así el concejo mayoritario le “riegue” incienso sobre su cuerpo que va y viene. Que no se metan mentiras: lo peor no ha pasado. Allí se encuba una ciudad subterránea. De laberinto y de observaciones profundas, de dudas. Que no la esculcan por un poder enquistado en medio de la mermelada. Sin confianza.

Es un “cambiazo”. Dosquebradas no despega porque la talla de su mandatario no se lo permite. Dosquebradas es rehén de una política babosa. Pregunto: ¿quién gobierna en esa localidad, de la que dicen hará una serie de obras para mejorar la movilidad?, ¿si ni siquiera tiene plata? Qué digan charladito, cuál es el banco que presta la plata a tanto tiempo si están acostumbrados a que el sistema financiero, no hace milagros?

Es asistencialista este gobierno conservador que si fuese calificado, quedaría debiendo cifras. Es un gobierno de riesgos. Siniestro. Qué articulaciones tiene con obras de envergadura y a la dinámica propia de una ciudad con una peligrosa densificación, que está sin vías, sin desarrollo, llena de basuras, descuidada, insegura. Sin movilidad. Absurda.

Dosquebradas, es una ciudad obscura. Va por un lado. Es una isla dentro del contexto de un gobernador afín a sus querencias políticas.  Con un alcalde intrascendente, que no sabe dónde está, sin autoridad. No manda él, lo hace por encargo. Sabían que tenían un alcalde prestado antes de elegirse por culpa no sé de quién?. ¿Será que la ciudad, la dejan que se la sigan feriando?  Digo, ¿devorando?. Alcalde, sus secretarios, a ¿quién le rinden cuentas?

 Otra vez, lo que queda del sector privado, aplaude gobiernos malos al vaivén de la cantaleta desagradecida de lo público. ¡Ellos felices! Camuflados y con una calidez extraña que no le permite sostener por dónde va el agua…

Dosquebradas, la que sigue en peligrosa obra negra, merece un alcalde serio. No un títere que se mueva al compás de lo que suene. ¡No de monedas sino de grandeza! ¿Lo está haciendo? Suena a chiste de domingo.