13 de diciembre de 2018

La jauría

23 de febrero de 2018
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
23 de febrero de 2018

Hernando Arango Monedero

hernando arangoEs indiscutible. A lo que estamos asistiendo es la expresión más clara de lo que es una jauría de sujetos de toda naturaleza para buscar el modo y la maña de llevar tras las rejas al presidente Uribe. No de otra manera puede definirse lo que, en los cerca de 8 años de haber dejado la presidencia, se ha venido sucediendo contra él y su familia.

A cada día nos encontramos en los diarios del país una nueva noticia en la que un juez de cualquier lugar de Colombia ordena una investigación por algún evento en el cual puedan comprometerlo, sea directa o indirectamente. No falta el Tribunal que haga lo propio, siempre en acatamiento a una denuncia formulada por un “alguien” que tiene una versión que lo vincula por acción o por omisión. Y ni las cortes se abstienen de recibir demandas por una u otra causa en la que lo involucran, sin observación al origen de lo que se le acusa y de quien lo hace.

Son ya más de 7 años y ninguna de estas acusaciones ha progresado, unas por ser tan traídas de los cabellos en tanto que, otras, porque se le sindica hasta de lo que, en el tiempo que estuvo en la gobernación de Antioquia realizó, cuando, en cumplimiento de una ley de la República, se crearon las Convivir, que no fueron otra cosa que el desarrollo de una ley que daba pie a que los campesinos se armaran para defenderse ante la incapacidad del Estado de hacerlo. Y defenderse era de los ataques de los que se autodenominaron ejércitos del pueblo, los que, en una clara burla a las esperanzas ciudadanas, siempre tuvieron el ánimo de subyugar a poblaciones desprotegidas en las distintas regiones de la Patria.

Hoy, es claro que los principales interesados en abrir nuevas causas en contra de Uribe son, sin más y sin menos, los mismos de ayer que se sintieron molestos con esas Convivir, es decir, las guerrillas, porque los atacaban. Desde luego que lo hacen por intermedio de sujetos que, no encontrando ya armas para disparar, utilizan los mecanismos del Estado para atacar, usando cuanta artimaña quepa en sus mentes. Y no faltan los que, en uso del Derecho, acolitan tales acciones.

Y hay que decirlo también, nuestro país ha requerido, en todas las épocas, de personas a las cuales se les endilgan todas las acciones que no encuentran un autor directo apresable. Recordemos los tiempos de Pablo Escobar. Todo lo que se sucedía era asignable a él, en tanto, los demás actores del narcotráfico, se paseaban con su mercancía por todas partes. Rodríguez Gacha tuvo en su momento ese rol. Igualmente lo tuvo el Mono Jojoy quien, como pararrayos, recibía todo lo que en la mente de las autoridades se ocurría asignarle.

Ahora, es Uribe el dueño de estos señalamientos, fundamentalmente de parte de algunos que se auto asignan la vocería y las acciones tendientes a alcanzar la paz del país, actividad ésta contra Uribe, la que consideran es el medio idóneo para alcanzar esa paz. Así, las expresiones contra Timochenco, son obra directa de Uribe y resultado de instrucciones de él. Que el regalo de las 16 curules para las “victimas” de las Farc no hubiesen sido aprobadas por el Congreso, son igualmente obra de él.  Que la ley 100, que ya no rige el sistema de seguridad social, es la causante de los problemas en el sistema de salud y obra exclusiva de él, por haber sido su ponente.

En fin, ahora encontraron el trompo puchaletas o mingo, como decíamos cuando niños y jugábamos una calle de trompo, y así, a él, le asignan cuanta barbaridad se le antoja a cualquiera que quiera hacerse célebre: sin tener, ni forma, ni con qué.

El maestro Valencia en la Asamblea del Cauca decía, palabras más, palabras menos, que algunos personajes que ayer andaban atrás de él, y que son pares de los que hoy andan tras de Uribe, son como esos pajaritos que se posan sobre las estatuas, y sobre ellas dejan lo que tienen para dar; sus excrementos. Así mismo, estos de hoy, depositan su “gracia e inteligencia” sobre la grandeza, hecha estatua, de Uribe.

Manizales, febrero 23 de 2018.