Fontur 2018
Esas metidas de pastas imperdonables

Por Guillermo Romero Salamanca

¿Se imaginan una bandeja paisa con salsa bechamel? Sería extraña y los comensales dirían que el restaurante sería un verdadero “montañero”.

Algo parecido les pasa cuando a los italianos les presentan pasta con otros ingredientes.

Por ejemplo, la pizza hawaiana que tanto gusta en Colombia, no es italiana, sino que fue creada en Canadá por el cocinero griego Sam Panopoulos como un experimento para “sentir un nuevo sabor” y agregó piña.

Si bien es cierto, la pasta llegó a los Estados Unidos con la migración italiana después de la Primera Guerra Mundial y está globalizada, existen normas que los ítalos respetan a la raya.

Otra situación que no les agrada es que se ofrezca la pasta como acompañamiento, es decir, debe ser el plato principal y en unos pocos con carnes, se permite este hecho.

Si no los quiere ver con la sangre fuera de las venas, jamás le eche salsa de tomate a la pasta, ni la vaya a pedir en Italia, podría salir regañado. Para el suizo Marcel Dousse, la salsa “daña el sabor de la pasta y es un pésimo invento americano”.

En Colombia la salsa de tomate se usa de forma continua.

Otra situación antipática para los cocineros italianos es que se lave la pasta, antes de consumirla. “Esto les quita el sabor” y más bien se puede añadir aceite de oliva para darle crecimiento. Si los va a consumir no se le ocurra partir los espaguetis.

Es de mal gusto para los ítalicos, consumir pasta cocida el día anterior.

Mientras prepara la pasta, puede escuchar Tarantella Napolitana, música que acompañó varias escenas de “El Padrino”.
Aunque parezca extraño la salsa boloñesa no es italiana. Aún no se sabe de dónde sacaron esa receta o ese acompañamiento, pero lo cierto es que para los cocineros de la bota europea, no le atinan a esta combinación.

Es Colombia es común hacer múltiples mixturas con el pollo: en las empanadas, en los tamales, con el arroz, las lentejas, los fríjoles, las alverjas y hasta los garbanzos. Se le ve a esta ave en múltiples sancochos y en centenares de platos, sin embargo en Italia no se vería muy bien una pasta con pollo o en alguna salsa.

Ah y para la sobremesa, no se le vaya a ocurrir pedir un capuccino. Este sólo se sirve en los desayunos. Después de una cena con pasta pida más bien un café espresso o un macchiato.

Y no olvide que en Italia está mal visto ir a comer solo, siempre se debe ir en compañía porque la pasta va bien cuando tienes conversaciones y se disfruta con la familia o con los amigos.