Jose Luis Cámara 2018-2022
Elecciones al Congreso… ¡hagan sus apuestas!

EL NUEVO SIGLO

Es evidente que el mapa político cambiará en cuatro semanas pero el complejo panorama de la campaña no permite avizorar quién resultará más beneficiado o perjudicado, no solo en el ajedrez de poder partidista, sino en cuanto a la contienda por la Presidencia. Aquí una revisión al escenario, lo que piensan los partidos y los interrogantes a despejar.

A un mes de las elecciones parlamentarias es claro que el mapa político va a cambiar, aunque no se sabe exactamente cuál será la dimensión del remezón en materia de cuotas partidistas en el Congreso y su impacto en la campaña presidencial.

Las apuestas en todas las colectividades son cada día más cautelosas y hay coincidencia en no pocos candidatos al Senado y la Cámara en torno a que el ambiente proselitista está particularmente frío. Ni siquiera los aspirantes que tienen ‘maquinarias’ regionales y locales muy potentes se atreven a pronosticar cuál podría ser su suerte en las urnas.

A diferencia de lo que pasa con las encuestas sobre preferencias presidenciales, en donde se marcan algunas tendencias muy preliminares, que seguramente cambiarán con los resultados del 11 de marzo, los sondeos sobre favoritismos para los comicios de Senado y Cámara de Representantes no solo son muy pocos sino que impiden aclarar el panorama. Algunos señalan que el Centro Democrático podría ser el más votado, seguido del liberalismo, los conservadores, Cambio Radical… Otros varían el orden aunque con las mismas colectividades. Los sondeos regionales proyectan resultados aún más contradictorios y no faltan las denuncias de falsas encuestas o muestras manipuladas para favorecer a tal o cual aspirante.

La campaña parlamentaria, de otro lado, tampoco se ha distinguido por un debate programático y de alto espectro entre los partidos o los candidatos más conocidos de las distintas colectividades. La opinión pública no se ha centrado en una propuesta en específico de algún aspirante. Ni siquiera se han registrado polémicas por ideas extremas, radicales o ilógicas. Incluso bien podría decirse que en materia de escándalos mediáticos, es más bien poco lo que ha dejado la actual contienda. proselitista.

Brillan, igualmente, por su ausencia grandes debates en radio, prensa o televisión entre las cabezas de lista al Senado y la Cámara. Hay, por el contrario, una apuesta muy fuerte por el impacto en las redes sociales, con estrategias digitales de amplio espectro que, a decir verdad, nadie sabe qué tan efectivas serán a la hora de las urnas. Es más, un veterano asesor político recordaba esta semana que algunos candidatos al Congreso parecen confundir likes, seguidores, interacciones y retuits con votos.  “… Si usted me pregunta, creo que hay algunos candidatos que van a ganar en el departamento de Facebook, Twitter, Instagram y otras redes sociales… El problema es que esas jurisdicciones virtuales no dan curules”, precisó.

Riesgo electoral

En materia de orden público el panorama se ve tranquilo, aunque un informe de la Misión de Observación Electoral (MOE) esta semana prendió las alarmas, al señalar que en 170 municipios confluyen riesgos electorales indicativos de fraude y por factores de violencia, siendo esta la menor cifra registrada hasta el momento en la historia de estas mediciones.

Según la MOE, aunque el número de municipios en riesgo consolidado disminuyó frente a las elecciones de 2014, en donde se tenían 260 municipios, el nivel de riesgo extremo aumentó en 14 poblaciones, pasando de 50 en 2014, a 64 para los procesos electorales que se avecinan.

“Los riesgos electorales pasaron de ser corredores que atravesaban importantes zonas del país a ser regiones específicas en las que se concentran economías ilegales y diferentes actores armados”, sostuvo Alejandra Barrios, directora de la MOE, quien solicitó al Gobierno, las autoridades electorales y los medios de comunicación, especial atención a estos 170 municipios de los cuales 64 están en riesgo extremo, 65 en riesgo alto y 41 en riesgo medio.

El informe también señaló que los factores indicativos de fraude, tanto en Cámara de Representantes como en Senado, han presentado leves disminuciones: mientras que para las elecciones de 2014 la MOE señalaba 410 municipios en riesgo para Senado y 386 municipios en riesgo para el Cámara para este año la MOE alertó riesgos en 379 municipios para Senado y 355 en Cámara.

Según Barrios, “estamos viendo una leve disminución del riesgo asociado a las prácticas políticas locales, no obstante, los niveles de municipios con niveles extremos de riesgo aumentaron, lo que implica que las autoridades deben mantener acciones preventivas sobre posibles delitos e irregularidades electorales que se presenten en esos municipios”.

Lo cierto es que, por el momento, la Registraduría continúa apostando a que no será necesario trasladar por razones de seguridad ninguna mesa electoral el 11 de marzo. Sin embargo, es claro que hechos como la creciente escalada terrorista del Eln y su renuencia a pactar de nuevo un cese el fuego bilateral y temporal, lo que tiene ese proceso de paz al borde del rompimiento, asoma como la mayor amenaza al orden público en la antesala y el día de la citación a las urnas.

En lo que tiene que ver con anomalías e incumplimientos de la normatividad electoral, se podría decir que hay pocos incidentes en la materia. Quizá la mayor incógnita sean las demandas ante el  Consejo Nacional Electoral de las listas al Congreso inscritas por alianzas multipartidistas. Sin embargo, faltando un mes para la cita en las urnas no se ve muy posible que el alto tribunal vaya a sacar de carrera  esas planchas.

De otro lado, la aplicación de la Ley 1864 de 2017, que creó o agravó la sanción penal por delitos electorales, ha tenido un debut tranquilo. Apenas unos días atrás la Fiscalía General llamó a interrogatorio a quince candidatos inscritos para el Congreso por incurrir, presuntamente, en “elección ilícita de candidatos”, en la modalidad de tentativa, toda vez que –de acuerdo con el ente acusador– los aspirantes se inscribieron  estando al parecer inhabilitados por haber sido condenados penalmente por delitos dolosos diferentes a los políticos.

Farc asediada

A diferencia de años anteriores en donde el mayor temor era que la guerrilla de las Farc amenazara o ‘vetara’ candidatos en zonas de su influencia armada, ahora es esa organización desmovilizada y convertida en partido político, la que denuncia que tanto su candidato presidencial, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, como varios de sus aspirantes a Senado y Cámara han sido blando de agresiones por parte de grupos de personas que los insultan, acusan de asesinos e incluso intentan agredirlos cuando se percatan de su presencia en actos proselitistas.

Si bien el Gobierno advirtió al nuevo partido político que dentro de la democracia las personas tenían derecho a expresar sus opiniones políticas, dejó en claro que no permitirá que las manifestaciones se salgan de control ni afecten las garantías que los candidatos de las Farc, como los de todos los partidos, tienen para desarrollar su actividad proselitista.

Aun así, al final de la semana la cúpula de Farc anunció que suspendería en algunas zonas su campaña ya que no había garantías para adelantar la actividad política, al tiempo que acusó a sectores del Centro Democrático de estar detrás de las protestas en distintas ciudades.

Si bien a nivel nacional no parece extraño que se presenten este tipo de reacciones contra los excabecillas guerrilleros, que no solo causaron inmenso dolor por décadas a la sociedad, sino que hacen política sin haber pasado por la Justicia Especial de Paz, lo cierto es que a nivel internacional la lectura de los incidentes es más drástica y se pone en duda la capacidad del Estado y del gobierno Santos para cumplir con los compromisos pactados sobre elegibilidad política de los desmovilizados.

Por ahora la cuestión no ha pasado de abucheos e intentos de ataque con botellas y hasta tomates, incluso de golpes a los carros blindados, pero es claro que si la situación pasa a mayores, todo se complicaría. Por lo mismo, no sólo se recomendó a los aspirantes de Farc preferir recintos cerrados sino que se redoblará la seguridad en sus desplazamientos y mitines.

Cábalas y más cábalas

Las cuentas de los partidos sobre los escaños que puedan llegar a sacar el 11 de marzo se han ido ajustando a medida que pasan las semanas y se advierte que no sólo hay apatía en el electorado, sino que la competencia por cada voto se hace cuadra por cuadra.

En el uribismo, por ejemplo, continúa la división en torno a si fue conveniente haber presentado una lista abierta al Senado. Mientras de un lado se afirma que no se está viendo “el mismo fervor” popular en las giras del expresidente Álvaro Uribe, en llave con su candidato presidencial Iván Duque, de otra parte se replica que “eso es natural” porque hay decenas de aspirantes a Senado y Cámara buscando sus propios votos para salir elegidos. Las cuentas allí continúan siendo las mismas: no menos de 25 escaños en Senado y un poco más en la Cámara, superando una votación global de 2,5 millones.

En las toldas conservadoras esta semana el presidente del Directorio, senador Hernán Andrade, sostuvo que aspiraban a convertirse en la segunda fuerza política más votada el 11 de marzo, lo que significaría que apuntan a desplazar a La U. Los azules siguen insistiendo en que tienen cómo mantener las 18 curules de Senado y podrían subir dos o tres escaños en las cámaras. Un cálculo muy ambicioso.

Por los lados de Cambio Radical el optimismo es mayor. Varios de sus voceros apuestan a que pasarán, en el peor de los casos, de 9 a 15 escaños o más en el Senado, no sólo por la fortaleza de los candidatos costeños sino porque varios de los nuevos ‘enganches’ son “curules seguras” dados sus consistentes fortines políticos. A ello suman la fuerza de arrastre que tiene el candidato presidencial Germán Vargas Lleras.

Si bien a nivel nacional no parece extraño que se presenten este tipo de reacciones contra los excabecillas guerrilleros, que no solo causaron inmenso dolor por décadas a la sociedad, sino que hacen política sin haber pasado por la Justicia Especial de Paz, lo cierto es que a nivel internacional la lectura de los incidentes es más drástica y se pone en duda la capacidad del Estado y del gobierno Santos para cumplir con los compromisos pactados sobre elegibilidad política de los desmovilizados.

Por ahora la cuestión no ha pasado de abucheos e intentos de ataque con botellas y hasta tomates, incluso de golpes a los carros blindados, pero es claro que si la situación pasa a mayores, todo se complicaría. Por lo mismo, no sólo se recomendó a los aspirantes de Farc preferir recintos cerrados sino que se redoblará la seguridad en sus desplazamientos y mitines.

Cábalas y más cábalas

Las cuentas de los partidos sobre los escaños que puedan llegar a sacar el 11 de marzo se han ido ajustando a medida que pasan las semanas y se advierte que no sólo hay apatía en el electorado, sino que la competencia por cada voto se hace cuadra por cuadra.

En el uribismo, por ejemplo, continúa la división en torno a si fue conveniente haber presentado una lista abierta al Senado. Mientras de un lado se afirma que no se está viendo “el mismo fervor” popular en las giras del expresidente Álvaro Uribe, en llave con su candidato presidencial Iván Duque, de otra parte se replica que “eso es natural” porque hay decenas de aspirantes a Senado y Cámara buscando sus propios votos para salir elegidos. Las cuentas allí continúan siendo las mismas: no menos de 25 escaños en Senado y un poco más en la Cámara, superando una votación global de 2,5 millones.

En las toldas conservadoras esta semana el presidente del Directorio, senador Hernán Andrade, sostuvo que aspiraban a convertirse en la segunda fuerza política más votada el 11 de marzo, lo que significaría que apuntan a desplazar a La U. Los azules siguen insistiendo en que tienen cómo mantener las 18 curules de Senado y podrían subir dos o tres escaños en las cámaras. Un cálculo muy ambicioso.

Por los lados de Cambio Radical el optimismo es mayor. Varios de sus voceros apuestan a que pasarán, en el peor de los casos, de 9 a 15 escaños o más en el Senado, no sólo por la fortaleza de los candidatos costeños sino porque varios de los nuevos ‘enganches’ son “curules seguras” dados sus consistentes fortines políticos. A ello suman la fuerza de arrastre que tiene el candidato presidencial Germán Vargas Lleras.

En lo que hace a los liberales, allí se dice que otras colectividades están “haciendo las cuentas de la lechera” y que “el país liberal”, como pasó en las regionales de 2015, permitirá que el partido rojo reedite las 17 curules en el Senado sin mayor problema, pese a algunas bajas muy sensibles, como las de Juan Manuel Galán y Viviane Morales. También se afirma que la lista al Senado se cuidó de no dejar aspirantes “pisándose las mangueras” en las regiones y que eso les dará mayor chance para el 11 de marzo.

Al contrario, en La U los pronósticos continúan siendo contradictorios. Algunos senadores y representantes consideran que quienes dan “por muerto” al partido se van a llevar una sorpresa el 11 de marzo, porque la colectividad tiene una fuerza regional muy consistente (con mucha burocracia fija). Pero otros aspirantes aceptan resignadamente que “el partido está pagando los platos rotos del desgaste de Santos y el acuerdo de paz”. Ya en privado, algunos dirigentes sostienen que todo lo que pase de 15 curules en adelante en Senado (en 2014 lograron 21) “será un buen resultado”. Es claro que no tener candidato presidencial que jalone la campaña parlamentaria terminó siendo una desventaja, por más que no se admita públicamente.

Los más pequeños

Por los lados de las colectividades más pequeñas el panorama también es de cauteloso optimismo, sobre todo ante algunos rumores de encuestas privadas que pondrían a algunas listas en riesgo de no alcanzar el umbral mínimo electoral el 11 de marzo, que estaría alrededor de los 400.000 votos.

En la Alianza Verde se considera que si bien perdieron a dos ganchos electorales fuertes como Claudia López y Antonio Navarro, la lista continúa siendo fuerte, sobre todo por tener a Antanas Mockus como ‘imán’ del voto de opinión y el viento de cola de la candidatura de Sergio Fajardo seguramente les sumará una buena cantidad de votos en varias regiones. Hacen cuentas de 6 o 7 curules en Senado, y aseguran que el umbral electoral lo superarán sin problema.

En cuanto al Polo, todos continúan confiando en la fuerza electoral del senador Jorge Enrique Robledo, que aspiran a que reedite sus 190.000 votos de 2014. Calculadora en mano, sus dirigentes sostienen que tienen cómo pasar los 400.000 votos del umbral electoral y que hay cómo retener, como mínimo, las cinco curules que tienen en el saliente Congreso.

En lo que hace a la llamada “Lista de la decencia”, que venían impulsando los candidatos Gustavo Petro, Clara López (hoy fórmula vicepresidencial del liberal Humberto de la Calle) y Carlos Caicedo, así como otros movimientos de izquierda, lo cierto es que perdió algo de fuelle por el ‘divorcio’ entre sus principales promotores. Por ahora continúa siendo la mayor incógnita, así como lo son otras listas como las del MIRA, Opción Ciudadana y otros movimientos y partidos más pequeños.

¿Qué pasará?

Visto todo lo anterior, es evidente que si se hiciera la sumatoria de todas las anteriores proyecciones partidistas, entonces el Senado debería tener más de 130 curules y no las 107 que se elegirán el 11 de marzo.

Si bien para ese mismo día hay dos consultas interpartidistas programadas, no se sabe qué tanto esta puja de candidatos por hacerse a un tiquete presidencial vaya a jalonar votos para las listas de partidos como el Centro Democrático, algunos conservadores que están con Marta Lucía Ramírez o la “lista de la decencia” que apoyan Petro y Caicedo. Mientras que algunos analistas sostienen que ese “empaquetamiento” de voto consulta-voto Congreso es una ventaja para el uribismo, otros consideran que, por el contrario, distrae al elector del objetivo principal: delinear el mapa político parlamentario que marcará la puja por la Casa de Nariño.

gustavo petro

Como se ve, apostar por un pronóstico de mapa político parece, a todas luces, arriesgado. Las realidades de los fortines electorales regionales son muy complejas, con particularidades que impiden vislumbrar qué podría pasar dentro de un mes. Habrá muchos ‘palos’, sorpresas y ‘quemados’ ilustres.

¿Cuántos votos sacará Uribe en una lista abierta y una gran cantidad de candidatos que no tienen mayor experiencia proselitista? ¿La atomización de la izquierda  entre Petro, Polo, López (ya en el liberalismo) y partido Farc no les pasará factura a todos, sobre todo en el propósito de alcanzar el umbral mínimo de votación en sus distintas listas? ¿Qué tanto el arrastre electoral y la fuerza partidista de Vargas Lleras jalonará la lista de Cambio Radical para llevarlo al top de votación? ¿El voto de opinión de Petro y Fajardo se trasladará a las listas que apoyan? ¿Partidos como La U y el Conservador, sin candidato presidencial, podrán mantener sus curules, apostando única y exclusivamente a sus fortines regionales y locales?…

Y más interrogantes: ¿Podrán los liberales concitar la votación masiva de sus bases por los candidatos al Congreso siendo claro que fórmula presidencial De la Calle-López produjo divisiones? ¿Lograrán las Farc llegar a las urnas haciendo campaña o, dado que tienen 10 curules aseguradas pase lo que pase, suspenderán toda actividad proselitista para evidenciar el incumplimiento del acuerdo de paz?

Como se ve, a un mes de los comicios para renovar el Congreso son más las preguntas que las certezas sobre lo que será el nuevo mapa político que dejarán las urnas. Es evidente que se trata de una elección muy competida por la gran cantidad de listas, el pulso entre la maquinaria partidista y el voto de opinión, el rol protagónico que en las últimas semanas asumieron los candidatos presidenciales y el impacto que tendrán las dos consultas (de un lado Iván Duque-Marta Lucía Ramírez- Alejandro Ordóñez y de otro Gustavo Petro-Carlos Caicedo) en la votación de sus respectivas listas al Senado y la Cámara.

De igual manera, como ya se dijo, es claro que si la situación con el Eln se continúa complicando tendrá un coletazo en las elecciones parlamentarias.

Si bien es cierto que ya se neutralizó el temor de algunos partidos y candidatos ante la posibilidad de que eventos electorales como la votación de la consulta antitaurina o la de una eventual revocatoria al mandato de Enrique Peñalosa se realizarán antes del 11 de marzo, aún queda gravitando lo relativo a la consulta anticorrupción que la Alianza Verde insiste en que se cite a las urnas antes de la primera vuelta.

Pero lo más importante es que más allá de lo que hoy señalen las encuestas sobre las preferencias en materia de candidatos presidenciales, parece indiscutible que el resultado parlamentario impulsará o quitará viento de cola a más de un aspirante a la Jefatura de Estado y podría precipitar el ajedrez de las alianzas y las coaliciones aún antes de llegar a la primera vuelta. O incluso antes, ya que el conservatismo citó para el 4 de marzo –una semana antes de los comicios al Congreso– su convención partidista para decidir si presenta candidato presidencial propio o hace una alianza con alguno de los que ya están sobre el tapete, teniendo Vargas Lleras la mayor opción.

Si esto último se concretara, entonces el mapa político cambiaría sean cuales sean los resultados del 11 de marzo, puesto que entonces habría que sumar a la opción de Vargas el bloque de curules que logren Cambio Radical y los conservadores. Ningún otro aspirante tendría esa alternativa, pues en la consulta uribista ni Ramírez y Ordóñez tienen listas, en tanto Petro y Caicedo respaldan la misma.

Como se ve, por ahora es mejor esperar a que la campaña agote rápidamente estas cuatro semanas y que llegue el momento de las urnas. Todo lo que se diga o pronostique antes tendrá un alto grado de especulación. El 11 de marzo el mapa político cambiará, pero todavía no se sabe cuánto ni quiénes serán los más beneficiados o perjudicados. Así de simple.