9 de diciembre de 2018

El voto femenino en Colombia

17 de febrero de 2018
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
17 de febrero de 2018

Coronel  RA  Héctor Álvarez Mendoza

El pasado 1º  de diciembre de 2017 se cumplieron sesenta años de la primera vez que la mujer colombiana tuvo la oportunidad de participar activamente y como sufragante en un proceso electoral en nuestro país, en esta oportunidad el plebiscito, convocado, organizado y celebrado el 1º de diciembre de 1957 por el gobierno de la Junta Militar, para someter a la consideración de los colombianos el llamado Frente Nacional, proyecto político acordado mediante el llamado “Pacto de Benidorm”, entre los ex presidentes Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, en representación de los partidos liberal y conservador, que se comprometieron a la alternación en el poder de los dos partidos tradicionales, durante los siguientes cuatro períodos presidenciales, como un medio de apaciguar las  sobre exaltados sentimientos partidistas y contribuir en esta forma  en la pacificación del país.

Las tendencias a favor del voto femenino se iniciaron prácticamente en forma simultánea en Europa y los Estados Unidos desde mediados del siglo XIX, movimientos que se plasmaron, por ejemplo en los Estados Unidos, con la creación, a partir de 1890 de la Asociación Nacional Americana por el Sufragio de la Mujer, entidad dirigida, entre otras damas por Susan B Anthony, Lucy Stone y Elizabeth Cady Stanton.

Los países europeos iniciaron los procesos de concesión del sufragio femenino hasta principios del siglo XX, siendo Finlandia el primero en 1906, seguido de Noruega en 1913, Dinamarca, 1915, Alemania, Polonia, Austria y Rusia en 1918, Bélgica, 1919, Suecia, 1921, España, en 1931, Francia, la nación de las libertades y cuna de la Revolución Francesa, así como Italia, hasta 1945, Grecia, en 1952 y Suiza, hasta 1974.  Es muy conocido el caso del Reino Unido, donde la reputada y combativa sufragista Emmeline Pankhurst lideró el movimiento que desembocó en la aprobación y reconocimiento del derecho al voto a las mujeres británicas hasta el año 1928.

Por su parte, algunos estados de los Estados Unidos individual y autónomamente concedieron a las mujeres el derecho al sufragio, entre otros Wyoming en 1864, Utah en 1870, Colorado en 1893, Idaho en 1896, Washington en 1910, California en 1911, Oregon, Arizona y Kansas en 1912 y Nevada y Montana en 1914.

Esa tendencia finalmente dio sus frutos, lo que provocó que el presidente de los Estados Unidos, el demócrata Thomas Woodrow Wilson, expresara sus simpatías con esta medida y presentara una iniciativa ante el congreso que culminó el 19 de mayo de 1919 con la aprobación y promulgación de la enmienda constitucional número 19, que garantizó el voto para la mujer en todo el territorio. Posteriormente esta disposición federal fue impuesta a todos los estados de la unión americana.

En el caso de nuestro país, las mujeres colombianas, siguiendo las tendencias sufragistas desatadas en todo el mundo desde finales del  siglo XIX y comienzos del XX, siempre habían expresado su interés en participar en igualdad de condiciones con el hombre en todas las manifestaciones de la vida nacional. Tal el caso de  la prestigiosa líder santandereana Ofelia Uribe de Acosta, prestante dama de la política y el periodismo colombiano y activa sufragista, quien desde muy joven se hizo conocer en el concierto nacional por haber presentado en diciembre de 1930 al presidente liberal Enrique Olaya Herrera un proyecto de ley sobre Régimen de Capitulaciones Matrimoniales que pretendía lograr que las mujeres adquirieran el derecho a disponer libremente de sus posesiones y bienes sin la tutoría legal y obligatoria de sus esposos, padres o hermanos varones, tal como lo disponía la ley en ese entonces.

Esta valiente dama nuevamente surgió como influyente animadora de las ideas sufragistas en Colombia y es así como participa como defensora e impulsora del proyecto de reforma constitucional propuesto por el General Gustavo Rojas Pinilla con el Acto Legislativo número 1 de julio de 1954 mediante el cual se convocó una Asamblea Nacional Constituyente (ANAC), acogiendo en esta forma la iniciativa que en tal sentido había propuesto el Presidente de la República, doctor  Laureano Gómez, depuesto por el golpe militar del 13 de junio de 1953, o “golpe de opinión”, como fue eufemísticamente llamado por Darío Echandía.

Durante las sesiones de 1954 se presentó y aprobó el proyecto de ley que concedió definitivamente el voto a las mujeres, ley que no obstante tuvo que superar intensos debates durante los cuales uno de los catorce constituyentes liberales, el doctos Abelardo Forero Benavides, tuvo a su cargo la defensa de la ley que tenía en contra la opinión de la mayoría de participantes. Para evitar que el proyecto se hundiera, fue necesario que el propio Presidente de la República, el general Rojas Pinilla interviniera directamente amenazando con clausurar la Asamblea si no se aprobaba de inmediato el proyecto presentado por iniciativa del gobierno militar. La misma Ofelia Uribe de Acosta relata así las peripecias sufridas por el proyecto durante las sesiones de la ANAC:

Fue en la Constituyente convocada por el Presidente Gustavo Rojas Pinilla cuando por el Acto Legislativo número 3 de 1954 se concedió el voto a la mujer. Bueno es que se sepa también que en la comisión encargada del estudio de dicho proyecto había una resuelta mayoría contra su expedición y que, de no haber sido por que el Presidente Rojas Pinilla envió a su ministro Henao Henao1  a pedir la aprobación expresando la irrevocable decisión del Gobierno de concederle el voto a la mujer, la comisión lo hubiera negado. Curioso es que en muchos países de América Latina los derechos ciudadanos hayan sido otorgados a la mujer por dictadores: así sucedió en Ecuador, Brasil, Argentina, Perú, Panamá y recientemente en Paraguay”.

El General Gustavo Rojas Pinilla reconoció, años más tarde, que había sido necesario presionar a los participantes de la Asamblea Constituyente para que no engavetaran el proyecto de ley. Sobre este particular, manifestó el propia General Rojas Pinilla:

“La única vez que yo intervine un poquito dictatorialmente fue cuando les dije que había que darle el voto a la mujer. Entonces empezó la discusión, los liberales decían: “Pero cómo vamos a darle el voto a la mujer cuando los curas a través de los confesionarios las hacen votar por los conservadores.”  Entonces fue cuando les dije a los constituyentes: Si ustedes no le dan el voto a la mujer, cierro la Constituyente, porque no sirve para nada.” 

Así, a pupitrazo limpio y tras las amenazas directas del presidente, el General Jefe Supremo Gustavo Rojas Pinilla, fue que las mujeres colombianas alcanzaron finalmente el disfrute pleno del derecho a elegir y ser elegidas.

  1. Daniel Henao Henao, Ministro de Educación del gobierno militar..