14 de diciembre de 2018

Construyendo la meca del cine

19 de febrero de 2018
Por Jorge Eliécer Castellanos
Por Jorge Eliécer Castellanos
19 de febrero de 2018

Jorge Eliécer Castellanos

En estos tiempos del postconflicto el país atraerá inversión de todo tipo, particularmente la de la industria cinematográfica internacional que está decidida a llevar a la gran pantalla temas relacionados con la guerra de 50 años que acaba de ponerse fin con los Acuerdos de la Habana, entre muchísimos aspectos de poderoso interés y atracción mundial que ofrece Colombia, desde antaño, y que ahora es posible filmar, producir y postproducir.

Miles de historias están por contar, filmar, producir y poner en las pantallas del cine universal, tanto del origen remoto del pueblo colombiano, de sus conflictos a través de su devenir, de la duración de ellos, de sus increíbles vicisitudes y además, ahora, propiamente del complejo tránsito a la temática reconocida como el tiempo de la postviolencia.

Desde ahora se atisban en las calles de las principales ciudades cámaras, luces y acción como también en la Guajira, llanos orientales, amazonia y en el pacifico, entre otros prodigiosos lugares de la descomunal geografía nacional. Se observan  filmaciones por doquier, en las calles de Bogotá, por ejemplo, y muy pronto vendrán, entre muchos afamados artistas, Jackie Chan, artista marcial quien ha actuado en más de cien filmes, comediantecantanteacróbatadoble de acción, coordinador de dobles de acción, directorguionistaproductorcinematográfico chino quien es uno de los hombres más reconocidos mundialmente en el cine de artes marciales, esencialmente por su carisma, sus peleas de estilo acrobático, el uso improvisado de cualquier objeto a su alcance y por sus escenas de alto riesgo. Otros actores de similar nivel están empacando sus maletas para visitarnos.

La industria del cine universal tiene en Colombia un paraíso desconocido en escenarios, en historias y en posibilidades y alternativas de producción a gran escala. También en alquiler de equipos y de apoyo técnico y de personal, si se tiene en cuenta empresas como Congo Films, que han focalizado invaluables esfuerzos con estos miramientos.

Aunque el país está preparándose para el efecto, bien vale la pena darle la bienvenida a los cinematografistas con una extraordinaria gama de facilidades fiscales, administrativas, técnicas y operativas, para que adelanten con buen éxito sus producciones de corte mundial.

Alicientes como el no pago de impuestos por una década, el apoyo técnico, profesional y financiero de las entidades del sector del cine en Colombia, la inclusión de programas de elevado respaldo a determinado tipo de producciones y volcar el aparato institucional colombiano en favor de grandes realizaciones, es un buen paso para consolidar este magno e inaplazable propósito.

Se pueden implementar las políticas públicas de respaldo financiero a la industria del celuloide concediendo incentivos serios de hasta, por ejemplo, el 30 % de los gastos de producción realizados en Colombia, devolución de impuestos, especialmente del IVA, e implementando agresivamente también modelos de atención integral especializada a la producción del cine apoyando, cada día, con mayor experiencia, las realizaciones en todo lo ancho y largo del país. La tasa de retorno por grande que se cuantifique siempre volverá a nuestro suelo con el mejoramiento de la imagen corporativa nacional y el robustecimiento de nuestra industria turística.

Desde luego que para otorgar los beneficios indicados se pueden establecer topes mínimos de inversión en gastos de producción y postproducción a las compañías internacionales que vengan a filmar en nuestros escenarios naturales prodigiosamente dotados de infinitos privilegios o en las bellas calles de municipios como Fuquene o en las avolcanadas auríferas de Marmato, solo para poner dos ejemplos interesantes en los departamentos de Cundinamarca y Caldas, respectivamente.

Tenemos que evaluar concienzudamente el tema para impulsar la industria del cine que se nos vino encima desde los cuatro puntos cardinales del planeta, para que se conforme en todo el territorio patrio el mejor ambiente integracionista para las grandes producciones que harán de Colombia la nueva Meca de la pantalla grande.

Valga decir que las políticas públicas colombianas para este sector deben contemplar decididamente y de manera global, el apoyo para el rodaje y la inversión, además, verbigracia, favorabilidades múltiples para pagos de nóminas de trabajadores, actores de reparto, renta de equipo especializado, exención de impuestos para la importación de equipos y tecnología de punta, renta de autos, camiones y de hotelería, tiquetes de avión, alimentación fílmica, compras de materiales de construcción, renta de oficinas, locaciones, equipo de cómputo y oficina, compra de negativo, material virgen, revelado, “telecines”, intermediación digital, gradación de color, elaboración de copia “0”, pago de seguridad privada para set, alquiler de equipos y de sets, entre muchos otros.

Conviene elaborar un documento matriz para informar a los productores extranjeros sobre estas facilidades y deben contar ellos con un directorio detallado, inclusive antes de ingresar al país, de la industria, de las instituciones oficiales y privadas de cinematografía y de aspectos básicos de filmaciones en los municipios y los datos de contacto de las organizaciones de actores y personal de la industria nacional.

La tarea es facilitar la labor porque somos especialistas en poner trabas de todo orden. Hay que aprovechar el estelar momento o luego lo lamentaremos.

Para que tales acciones fructifiquen y se viabilicen con plena armonía, en una oficina pública centralizada se puede apoyar directamente a los productores extranjeros orientándolos y ayudándolos en todos sus trámites ante las dependencias oficiales y particulares.

Ahora bien se puede destinar, además de las ayudas en especie, una gran partida presupuestal, para financiar proyectos de alta inversión que tengan que ver con el conflicto, la situación de las víctimas del mismo, o que representen un interés nacional trascedente a nivel mundial o que procuren posicionarnos en el contexto internacional presentando nuestra historia, nuestro folclor, la iconografía o la fortuna turística, florística, faunística, sociocultural y ambiental, colombianas.

Hemos avanzado en la importación de equipos para la tarea cinematográfica del más alto nivel, en la preparación de personal técnico, en facilidades para el rodaje, en construcción de grandes bodegas, en instalaciones apropiadas para el efecto, foros insonorizados, laboratorios y cabinas de audio y estudios integrales de motion capture, entre muchos otras.

Nuestra excepcional biodiversidad permite infinidad de escenarios a escasas distancias.

El reto pretende que seamos realmente activos participantes en la promoción de la inversión cinematográfica en todas las regiones colombianas, para capturar con ambición los derivados económicos que ellas generan, así como la promoción turística que derivan.

Tenemos que mejorar en adecuación de oficinas regionales de atención a producciones fílmicas orientadas a brindar así una buena atención y servicio a las producciones.

Podemos apoyarnos en cooperación técnica con México, país que cuenta con excelente infraestructura de telecomunicaciones, transporte aéreo y terrestre, muy similar a Colombia, situación que también nos permite conectarnos fácil y eficientemente con cualquier destino en el mundo.

Las cifras son elocuentes. Se informa que la industria mexicana produce más de 70 películas por año desde hace más de 3 años y las primas de seguro no han crecido en el monto que representan para los rodajes nacionales.

Como parte de la Plataforma Integral de Servicios, allá se han establecido contactos con la Secretaría de Seguridad Pública Federal para que, caso por caso, se pueda determinar si es necesario y posible apoyar con algún servicio específico de seguridad, requerida por una producción. Paralelamente al estímulo financiero allí existe una Plataforma de Integral de Servicios que es coordinada desde ProMéxico para que todas las dependencias del Gobierno Federal conozcan el plan, participen en él y ofrezcan mejores y más claras condiciones a las producciones cinematográficas y audiovisuales que pretendan rodarse. Esta situación facilita la “experiencia México”, no sólo para producciones de gran tamaño sino también para producciones más pequeñas.

Las políticas públicas han vigorizado altamente todo tipo de producciones fílmicas en México, Brasil y en Argentina, en los últimos años en Latinoamérica, y pueden servir de referencia especial para impulsar las nuestras. Conformemos desde hoy una mesa de trabajo con el Ministro de Hacienda y las instituciones del ramo y con todos interesados en estas materias, sin exclusión ninguna, y formulemos los planes a corto mediano y largo plazo. Ya es ya.

Empecemos a diseñar sin temores ni límites torpes, nuestras políticas públicas de ambicioso respaldo a las actividades cinematográficas en Colombia, cuanto antes mejor, pues ya se nos está haciendo tarde para dictar medidas gubernamentales de extraordinaria promoción y apoyo integral, en todos los órdenes, a las realizaciones fílmicas de todo nivel que están llegando por camionados al país en los últimos días.

 

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