13 de noviembre de 2018

Una sucursal celestial de “Cantares de Colombia”

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
20 de enero de 2018
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
20 de enero de 2018

Contraplano

Por Orlando Cadavid Correa

En virtud de que aún no está prohibido soñar, ni por ello se paga el enojoso IVA, se nos antoja que los mandamases celestiales están en  mora de ordenar la convocatoria de una sucursal de alto turmequé de la desparecida agrupación “Cantares de Colombia” en los dominios de San Pedro.

Imagen http://lascancionesdelabuelo.blogspot.com.co
jaime llano
Jaime Llano González

Nos late que el Cielo ya cuenta entre sus huéspedes con muchas figuras de nuestro frondoso catálogo  bambuquero dispuestas a darle el sí a esta utópica iniciativa que de pronto imitarán, por derecho propio, los argentinos con sus tangos y milongas y los mejicanos con sus corridos y huapangos.

A la cabeza de los últimos intérpretes llegados del país más esquinero de América Latina figura el organista Jaime Llano González, quien estará dispuesto a  compartir batutas  con el pianista Oriol Rangel, su compañero de teclados, atriles y partituras en pretéritas épocas en las que la radio difundía sin tacañería el folclor colombiano. Si la función es a otro ritmo o compás, allá también están disponibles los tropicalísimos directores Lucho Bermúdez,  Pacho Galán, Edmundo Arias, Clímaco Sarmiento y Pedro Laza.

lucho bermudez
Lucho Bermúdez

Veamos el superávit de duetos y tríos colombianos listos para acudir a los imaginarios ensayos del coro celestial: Obdulio y Julián, Espinosa y Bedoya, Pelón y Marín, Ospina y Martínez, Wills y Escobar, Briceño y Añez,  los Hermanos Hernández,  Garzón y Collazos, el Dueto de Antaño, Ríos y Macías, los Hermanos Martinez, el Dueto Tiscayá, Gómez y Villegas, el Trío Primavera, las Hermanas Rendón,  Emeterio y Felipe, Luciano y Concholón y la mitad de Silva y Villalba, Hernando y Yesid, Germán y Leonel, Posada y Calle, Pérez y Pérez, Pineda y Pérez, Bowen y Villafuerte, el Trío Los Romanceros, Los Pamperos y de ñapa el Quinteto de don Alvaro Dalmar.

De solistas para el Coro hay para dar y convidar: Carlos Julio Ramírez, Luis Macía,  Lucho Ramírez, Alberto Osorio, Jorge Ochoa, Gustavo López, Alberto Granados, Jairo Villa, Nelson Pinedo, Conrado Cortés, Régulo Ramírez, Julio César Alzate, Alba del Castillo y Hernando González, Matilde Díaz, Ligia Mayo, las  Hermanas Zamudio, Bob Toledo, Raul López,  Pepe Quintero, Lucho Yepes, Chucho Vargas, Luis Angel Mera. Y que no falten las luces autorales de Carlos Vieco, Luis A. Calvo, Tartarin Moreira, José A. Morales, Eusebio Ochoa y su hijo Héctor, el de El camino de la vida.

A los críticos que no faltarán les daremos la razón cuando digan que en este sueño llega multiplicada con creces la “Milonga Celestial”, de Angel Greco (“Garrote”) magistralmente interpretada por Alfredo de Angelis y Roberto Mancini.

Jaime Rico

El acucioso historiador musical Jaime Rico Salazar nos cuenta en la página 83 de su Diccionario de la canción popular en Colombia como nació hace 60 años la espléndida masa coral que evocamos ahora:

“Un agrupación musical extraordinaria, fuera de serie, fueron los coros Cantares de Colombia que organizaron los cantantes Jorge Ochoa y Gustavo López con Sonolux en Medellín en la década de los 60 con la dirección del maestro León Cardona. Y por supuesto se merecen un capítulo especial en la historia de la canción colombiana por la belleza y la ejecución impecable de grandes voces que tuvimos en nuestro país, bajo la dirección sabia de uno de nuestros grandes compositores y arreglistas, el maestro Luis Uribe Bueno, arquitecto pródigo y prestigioso de este mosaico musical. Un repertorio escogido con buen gusto, muy representativo de la canción colombiana, interpretado con una fidelidad rítmica deliciosa, con una dinámica extraordinaria que se aparta de los clásicos coros lentos y monótonos que estamos acostumbrados a escuchar”.

Rodrigo Sillva

A renglón seguido, el musicólogo oriundo de Anserma, Caldas enumera los 70 artistas que durante su permanencia en las nutridas y bien afinadas filas de ”Cantares de Colombia” grabaron diez discos de larga duración, en los que incluyeron 120 canciones antológicas.

La apostilla: Si la temible Pelona (la misma que los paisas suelen llamar “María Pareja Segura”) continúa desbaratando  duetos serenateros como los de Silva y Villalba y Hernando y Yesid, la inseguridad reinante en las ciudades acabará de dar al traste con las serenatas galantes que hacían levantar en las madrugadas a las novias a seguir discretamente las incidencias del homenaje musical a través de sus persianas.

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