Fontur 2018
Una reliquia ferial de 1955

Contraplano

Por Orlando Cadavid Correa

Gracias a un generoso gesto del empresario taurino don Jaime Arango Vélez (que en gloria esté) pudimos experimentar unos años antes de su fallecimiento el regocijante placer de tener en nuestras manos y revisar minuciosamente un bien conservado ejemplar del programa oficial de la Primera Feria Anual de Manizales, celebrada por iniciativa del doctor Óscar Hoyos Botero entre el 21 y el 30 de enero de 1955.

Esta pequeña reliquia editorial –testimonio fehaciente del nacimiento de “la Feria que hizo las ferias en América”, frase que acuñó don Ramón Ospina Marulanda, !otra alma bendita!— cumple 63 años reposando en los archivos  del gran timonel de “Tesma” que ojalá conserven sus herederos, doquiera se encuentren.

La publicación es del tamaño de un pequeño novenario dedicado al rezo por nuestros difuntos.  Se imprimió a finales de 1954, en Editorial Alfa.  En la portada, en azul y blanco, aparece el Escudo de Manizales, con sus puertas abiertas, el mismo que se repite, en rojo claro y blanco, en la hoja que da paso al día a día de la programación ferial, reunida en sus catorce páginas.

El programa registra el siguiente cuadro de honor de autoridades de la Primera Feria: Gustavo Robledo Isaza, alcalde mayor. (Lo de “mayor” es una mentirijilla); padre Adolfo Hoyos Ocampo, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas; José María Gómez Mejía, director general de Fomento y Turismo; Carlos Gómez Escobar, presidente de la Junta central de la Feria; Roberto Cardona Arias, coordinador general de espectáculos de la Feria, y Guillermo Gómez Salgado, secretario general. (El ya casi centenario doctor Robledo es el único sobreviviente de la nómina).

Fueron anunciadores de la edición, en orden de aparición, la Compañía Nacional de Chocolates; Hoteles Escorial S.A.; la incipiente empresa taurina con su aviso muy sencillo, sin ningún emblema alegórico a la fiesta brava, que reza: “¡Toros! No olvide comprar con tiempo sus boletas para las tres corridas más grandes de América.  enero 23, 29 y 30. César Girón, José María Matorell, Carlos Corpas, (toreros), y Ángel Peralta, (rejoneador)”.  La contraportada fue patrocinada por Radio Reloj y dice: H.J.E.X 1170, que aprovechó la ocasión para presentarse como la emisora más popular de la ciudad.

La apertura de la versión primigenia del famoso evento se hizo el viernes 21 de enero de 1955, sin la lectura del bando o “Pregón de la Feria”, que sólo compuso para la edición del año 56, la segunda, el doctor Cardona Arias.  La programación fue cicatera aquel primer día.  Hubo un raid automovilístico entre Bogotá y Manizales en carros deportivos y de turismo.  La salida fue a las 7:00 de la mañana y la llegada frente a la Plaza de Toros, a las 3:00 de la tarde.

El sábado 22 fue verdaderamente movido: a las 9:00 de la mañana hubo salida de vehículos de “Los Tortugos”, (un club deportivo), hacía el Nevado del Ruiz.  A las 10:00 de la mañana comenzó el Campeonato Nacional de Esquí, en el Nevado del Ruiz.  A las 2:00 de la tarde se sirvió un almuerzo en el Hotel Termales que ofreció la alcaldía de Manizales.  Una hora después se abrió el desafío de gallos en el Club Versalles.  A las 8:00 de la noche, en un tablado levantado en la Plaza de Bolívar, el gobernador de Caldas, coronel Gustavo Sierra Ochoa, coronó a la Reina de la Feria, Alicia Toro Vallejo, en verbena amenizada por la Banda Nacional, auspiciada por el Ministerio de Educación.  Esa misma noche hubo galas de esgrima, en la Peña Taurina (todavía no se llamaba Club Los Andes), boxeo y lucha libre, en la cancha de baloncesto; baile, en la referida Peña; verbena popular, en el estadio “Fernando Londoño”, y baile de gala en el club Manizales.

Aviso taurino primera Feria 1955

Aquel domingo 23 de enero hubo clásico hípico en el Hipódromo de Palogrande, cabalgata andaluza y carretas del rocío; se repitió como en toda la semana ferial el desafío de gallos en el Club Versalles; a las 3:30 de la tarde se dio la primera corrida en la Plaza de Toros; los remates se registraron en medio de gran jolgorio en la Peña Taurina, el club Campestre y el club Bavaria, el Lago de Aranguito.  La Banda del Conservatorio Nacional ofreció en la noche un concierto en la Plaza de Bolívar.  También hubo cine público en el parque Liborio Gutiérrez.

El lunes de feria 23 de enero de 1955 se abrieron al público una exposición pecuaria, en el estadio municipal, y una muestra de pintura en la biblioteca del municipio.  La banda repitió concierto al aire libre, en la plaza mayor. Se presentaron de nuevo las peleas de gallos, las confrontaciones de tenis, boxeo y lucha libre y los bailes en clubes y sedes sociales de la ciudad.  Y a las 10:00 de la noche, en el salón de recepciones de la Gobernación, se ofreció un concurso de baile español. Los participantes lucieron trajes típicos de la madre patria.  El martes 25 continuaron los torneos anotados y las exposiciones.  La única novedad la constituyó una función escénica representada por un elenco de categoría, en el Teatro Olimpia, y ofrecida por el Ministerio de Educación.  El miércoles 26 vivieron los manizaleños las Noches de Salamina, con sus maravillosos juegos artificiales, en Chipre.  La parte social corrió a cargo del gobernador Sierra Ochoa.  La rumba continuó en los clubes Manizales, Campestre, Bavaria, Peña Taurina y Lago de Aranguito, que todavía no era lugar predilecto de las devotas de Santa Cita.  El jueves 27 la programación fue de rutina.  Seguían realizándose en el “Londoño y Londoño” un triangular de baloncesto entre combinados femenino y masculino de Antioquia, Caldas y Valle, y el campeonato nacional de tenis para profesionales, en el club Campestre.

Aparece entreverado en la programación del viernes 28 un acto sui géneris para una Feria: la inauguración del Moderno Matadero Municipal, que se produjo aquel lejano día, a las 10:00 de la mañana.  50 años después de este gran oso, vemos este acto como un brasier en la cabeza.

Tuvo la pequeña urbe cafetera circuito cerrado de motocicletas entre Manizales y Villamaría, con rodeo por La Florida; becerrada y concurso de vaqueros en el campo de fútbol de los Hermanos Maristas y se dio inicio a los bailes típicos en el Hotel Escorial.

El sábado 29 la jornada se abrió más tarde.  A la 1:00 p.m. empezaron la cabalgata andaluza y las carreras del rocío, espectáculo que hizo su segunda aparición de los festejos, con la natural acogida del pueblo.

La apostilla: En materia de ofrecimientos al respetable público, la que se sobró verdaderamente, en la feria inaugural, hace 63 años,  fue la parte taurina.  En sus carteles fijados en todas las esquinas del centro de Manizales se decía claramente que “la empresa garantizaba la bravura de los toros!”.  Ni las prestigiosas plazas de Madrid y Sevilla (verdaderas catedrales del toreo mundial) se habían atrevido a contraer semejante compromiso. (Equivocándose también se aprende).

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