Fontur 2018
La “madre” de todos los maestros

Por: Ricardo Tribín Acosta

Un maestro con mucha experiencia preguntó a su grupo de alumnos en su escuela: ¿sabe alguno de Uds. quien es la madre de todos los maestros? Alguien de inmediato respondió: la sabiduría. ¡Bravo dijo el profesor! ¿Alguien más?, insistió. Si, “profe”, es la paciencia. ¡Qué bueno!! ¿Me queda una tercera opción, alguien quisiera tomarla? En ese momento se levantó un jovencito bastante tímido y con poca apariencia de ser muy audaz y alzando con fuerza su voz dijo claramente: ” La repetición, maestro, la repetición”.

Como así, dijo el maestro. Explícanos un poco lo que haz dicho. Muy sencillo y ello lo puedo demostrar con mi propia experiencia y la de algunos que tenemos ciertos problemas con el aprendizaje y esto es que solo repitiendo lo aprendido es como puedo, no solo memorizar lo que he leído o escrito en ejercicios, sino que a la vez lograr internalizarlo, no solo en mi mente, como también en mi corazón. Tanto el profesor como la clase entera enmudecieron ante semejante demostración de sapiencia y humildad.

En la vida la repetición es aplicable como en el estudio del álgebra. Hay que repetir y repetir las buenas lecciones para no volver a caer en las malas experiencias. Y de esto soy fiel testigo ya que la mejor forma como la logré aprender era haciendo los ejercicios una y otra vez, hasta poderlos entender bien. Por ello es por lo que cuando asistimos a algún tipo de plática espiritual o de cualquier tipo de ayuda, es importante que lo sigamos haciendo con frecuencia, ya que con el tiempo algo se nos quedará y cuando lo volvemos a escuchar lo podremos recordar y entender mejor que en oportunidades anteriores, situación que también se presenta cuando volvemos a leer párrafos o todo el contenido de un libro.