Fontur 2018
Ese animal llamado avestruz

Víctor Zuluaga Gómez

Hemos tenido la costumbre de comparar algunos animales con los seres humanos. Y alguien decía que los pobres animales no deberían cargar con las culpas de los racionales porque finalmente éstos funcionan por un instinto que determina en lo fundamental su actuar. Los seres humanos tenemos la posibilidad de actuar por el impulso, por la tendencia, por la emoción o por la razón.

Voy a referirme a aquel mito que se ha propagado en relación con el avestruz cuando se dice que esconde la cabeza cuando se encuentra ante el peligro. Dicha afirmación no tiene nada que ver con la realidad. En cambio sí podríamos decir que los seres humanos evadimos la realidad, no la queremos confrontar, especialmente cuando tenemos intereses de por medio.

Es lo que está ocurriendo con el señor Presidente de los Estados Unidos quien de manera olímpica se ha negado a cumplir con los compromisos adquiridos en París, luego de una reunión de los países que más contaminación producen en la actualidad. Afortunadamente muchos alcaldes de diferentes ciudades norteamericanas han considerado que dar cumplimiento a las recomendaciones para disminuir la contaminación es un deber imperioso y una responsabilidad enorme que se tiene para con éstas y las futuras generaciones.

Pero el compromiso no puede ser exclusivamente de los países que tienen grandes industrias sino en general de todos los seres humanos que habitamos el Planeta. Ya hemos visto los desastres que se produjeron en Mocoa, hemos padecido avalanchas por la deforestación del cerro de Sancancio en Manizales y en el caso de Pereira la explotación sistemática del cerro que se encuentra a la salida para Marsella, así como los edificios que se construyen en las laderas del cerro del Mirador.

Lo anterior, para no hablar de la pesadilla que nos espera por las licencias ambientales que se han entregado para la explotación minera en algunos páramos de Colombia. La avaricia, el lucro nos enceguece y con dinero de por medio se obtienen los necesarios permisos para continuar cavando la tumba del Planeta.