Fontur 2018
Terror

Hernando Arango Monedero

hernando arangoTerror es lo que tenemos que sentir los colombianos ante los desarrollos de los últimos días. Para empezar, el “fallo” de una juez que en atención a una acción de tutela decidió, de buenas a primeras, dirimir la discusión sobre la aprobación de las famosas 16 curules para las víctimas, definición que está reservada a la Corte Constitucional. Por ser esto un manifiesto prevaricato por múltiples razones, esta decisión asusta por venir de quien viene y por la facilidad con la cual el fallo se dio sin observancia de las competencias y por la facilidad con la que se concluye sin observar los argumentos que en un fallo de esta naturaleza debieron tenerse en cuenta. Bástenos decir que las decisiones en el Congreso, como en el caso que nos ocupa, deben tomarse por mayoría absoluta de los integrantes del Senado, asunto en el cual, el mismo Ministro de Gobierno, se equivoca de palmo a rabo al esgrimir que el Senado, por tener tres de sus miembros no actuantes por la detención que la Justicia a impuesto a ellos, o silla vacía, ya no está compuesto por 102 miembros, sino por 99. Vaya conclusión más absurda. Lo cierto es que el Senado se compone de 102 miembros y siempre estará compuesto por esos 102 miembros mientras así lo disponga la Constitución, sin importar que uno o varios de ellos falten por cualquier razón ya que, de no ser así, la Constitución se vería modificada por disposiciones ajenas a ella y sin el lleno de los requisitos exigidos, y más en una constitución de carácter rígido, como es la nuestra. De esta manera, el Senado esta compuesto  por 102 miembros y no por 99 o cosa semejante, y la mayoría absoluta se conforma con la mitad y algo más de sus integrantes, es decir, 51 senadores. Esta, es una simple muestra de lo que un juez, cualquiera que sea su jerarquía, puede llegar a hacer sobre las instituciones, como es este caso en el que, en muy poco, se diferencia de lo que se da en la vecina Venezuela de manera arbitraria.

Y si de terror hablamos, pues necesariamente hay que mirar hacia las listas que se han inscrito para el Congreso. En algunos departamentos, los congresistas que hoy por hoy se encuentran subjudice, han puesto en las listas a sus más cercanos familiares para que los reemplacen. Entiendo que no hay delitos de sangre y que el pecado de uno no condena al otro, pero si es claro que los más de estos que ahora se presentan a llenar el vacío dejado por el pariente cercano, no son ajenos o desconocedores de las trapisondas de aquellos y del “unte” que de ellas les salpica, al menos, por el silencio guardado ante los desarrollos conocidos, lo que les convierte en cómplices.

En otros departamentos las listas vuelven a traer a mención a algunos sujetos que del pasado tienen historia de malos manejos y de piruetas “non santas” y que, por falencias de la justicia o por maromas de las que nos enteramos últimamente, han logrado escapar de la cárcel. Desde luego que, para aquellos que nuevamente asoman a las listas, la vergüenza nunca ha sido un elemento a ser considerado. Para ellos, el temor o el castigo de la cárcel, o al mismo problema en que se han visto, es solo un precio que bien vale la pena pagar, máxime cuando los réditos han sido cuantiosos y les permiten ahora pagar por ver, como se dice en el argot del juego.

Y están pagando por ver, razón por la cual los ciudadanos bien debemos hacerles saber que no los queremos representando intereses de nuestras comunidades. Esta es la sanción social que le cabe a la comunidad ante la ausencia de la sanción que estos supieron burlar en los estrados judiciales, bien por falencias del sistema o por venalidad de los que estando en el deber de actuar y sancionar, no lo hicieron, tal como lo hemos vito.

Y a todas estas, los partidos políticos no miran, no ven, no clasifican, no defienden, no actúan, no representan. Allí la podredumbre es mayor y sus dirigentes son otra caterva de deleznables y, por demás, cobardes. Los ejemplos del pasado en este campo se repiten y tan campantes e irresponsables como de costumbre.

¿Acaso no  da terror???

Manizales, diciembre 13 de 2017.