Se veía venir

Hernando Arango Monedero

hernando arangoPara algunos los proyectos relacionados con la Justicia Especial para la Paz, JEP, corrían el riesgo de embolatarse en el Congreso al terminarse el plazo estipulado para aplicar el trámite especial establecido y, luego, sería todo un problema tramitarlos como reforma constitucional ordinaria. Desde luego que, esos “algunos”, olvidaron que los últimos días de sesiones en el Congreso son algo parecido a la subienda para los pescadores, ya que allí la pesca es también dada y se aprovechan los afanes del Ejecutivo para obtener las posiciones, auxilios o contratos que, o se encontraban embolatados y olvidados o que a última hora se pueden obtener a cambio del voto favorable al afán del momento.  Claro, ahora se olvida que en tiempos recientes fueron condenados unos exministros y altos funcionarios por ofrecer algunas posiciones a cambio del voto de unos congresistas, cosa que ahora no se hará por razones similares a las de los votos de última hora actuales que nublarán el entendimiento a quienes ayer censuraron con vehemencia y condenaron a esos exfuncionarios.

Y ya, con la JEP aprobada, con entuertos y todo, a lo que se le agregan los reparos de la FARC, el nuevo partido heredero de las FARC, quienes consideran que las reformas constitucionales establecidas en el conciliábulo de la Habana son violatorias de lo allá acordado, tendremos una “Justicia”, especial y exclusiva para ciertos crímenes; crímenes que a otros, en el mismo conflicto, les representan castigos y sanciones de otra categoría. De esta manera, los criminales de las FARC podrán llegar al Congreso y en general ser elegidos popularmente, aún mientras cumplen la o las condenas que les sean impuestas, cosa que, para quienes a la par con ellos delinquieron, conllevará que no pueden ser elegidos, dadas las disposiciones constitucionales vigentes. Se rompe de esta manera con el principio general de la “igualdad ante la ley”. Pero eso no importa, al final de cuentas lo que se busca es que no disparen más.

En realidad no preocupa tanto lo que las FARC obtengan de la nueva estructura judicial, lo que realmente preocupa es lo que se sucederá con la Justicia tradicional, la que se verá enfrentada a aquellos que, habiendo sido castigados severamente por sus delitos en circunstancias similares,  demandarán para que se les otorgue igualdad ante la ley y les  sean restituidos sus derechos políticos, principalmente. Tendremos así a los paramilitares y los que, por nexos con ellos, han sido condenados, entre los que caben los llamados parapolíticos. Y no faltarán los que inmersos en conflictos de narcotráfico también exijan para ellos similar tratamiento por la conexidad de sus intereses con los objetivos políticos considerados aquí.

Queda entonces, y ya con una más amplia cobertura, la calificación de los delitos sexuales contra menores de edad, en lo que los de las FARC aparecen como campeones, salvo, claro está, que los hayan engañado al llevarles para su solaz a niñas que “juraron” ser mayores de edad y que se presentaron voluntariamente para complacerlos. Bueno, quizás haya que hacer algunas correcciones o enmiendas a lo aprobado a las volandas en estos últimos días, si acaso cabe en la mente de alguno.

Manizales, diciembre 06 de 2017.