¿Hace aguas el proceso de paz?

Víctor Zuluaga Gómez

Decir que los grupos subversivos no han cometido toda clase de atrocidades, sería tanto como afirmar que los paramilitares y militares y bandas criminales han sido como una especie de apóstoles de la paz y la seguridad ciudadana.

De lo que se trata entonces, en primer término es el de reconocer que no existe ningún grupo, bando o Partido Político que se sienta con el derecho a pontificar y autocalificarse como perteneciente al grupo de los “buenos” y el resto como el grupo de los “malos”.  Sin embargo, todo indica que la opinión se encuentra completamente dividida entre los que quieren que la guerra continúe, que se castigue con sangre a quienes han cometido delitos, pero muy especialmente a quienes han militado en la guerrilla. Porque ya pudimos observar que en una sesión de una Comisión del Congreso a la cual fueron invitados algunos exguerrilleros, se presentó una fuerte confrontación entre quienes se oponían a su presencia y quienes los invitaron. Bien interesante el asunto en la medida que, bueno es recordar, durante el gobierno anterior al del doctor Santos, hubo especial invitación a algunos paramilitares para que expusieran sus puntos de vista ante el Congreso, sin que se hubiesen presentado espectáculos bochornosos.

¿Puede haber alguna posibilidad de que los grupos desmovilizados puedan tomarse el poder, llegar a la Presidencia y obtener mayoría en el Congreso? Ni riesgos. Ese es un panorama que se ha querido vender como cierto en el caso que algunos exguerrilleros lleguen a ocupar algunas curules del Congreso. Pero como de miedos se trata, la “opinión” de muchos ciudadanos del “común”, ha sido permeada por ese fantasma del ya desgastado término “Castrochavismo” para producir pánico. No se necesita ser muy inteligente para saber que una cosa en Venezuela y otra bien distinta Colombia.

¿A qué le tienen miedo los alentadores del “no” al cumplimiento de los acuerdos de La Habana?. Pues a los procesos que permitan una democratización del acceso a la tierra, a la devolución de propiedades que fueron tomadas en algún momento por grupos armados y comprados de buena o mala fe a precios irrisorios por particulares o empresas; en fin, a la consolidación de una tenencia de tierras mucho más democrática. Podríamos añadir que existe otro grupo minoritario que tiene un tinte religioso y que se opone a cualquier tipo de adecuación de normas en lo que tiene que ver con matrimonio y familia, aún en contra de los postulados que ha venido planteando el mismo Pontífice Francisco. Pero digamos que el doctor Ordoñez es mas papista que el Papa cuando de sectarismos se trata.