El costo de la democracia

MACROLINGOTES

ÓSCAR ALARCÓN NÚÑEZ

Mucho se ha hablado sobre los cuarenta mil millones de pesos que costó la consulta liberal. Pero independientemente de eso y de la escasa votación que se logró, bueno es hacer algunas precisiones. Ese evento no fue solicitado por el liberalismo sino la convocatoria la hizo Consejo Electoral para los partidos que desearan concurrir. El Centro Democrático y el Conservatismo inicialmente anunciaron que participaban y luego desistieron. De otra parte, hay que recordar que ese mecanismo de las consultas lo propuso Luis Carlos Galán, y esa fue su condición para ingresar al oficialismo. Lo consideraba lo más legítimo y democrático luego de la experiencia del llamado Consenso de San Carlos que le permitió a la maquinaria, que entonces la tenía Julio César Turbay, ganarle a la opinión con la que contaba Carlos Lleras Restrepo.

¿Qué costó mucho? Hay que preguntarle a la Registraduría por qué. Mucho o poco, es el precio de la democracia. En cifras globales las elecciones para congreso y primera y segunda vueltas presidenciales, vale la bicoca de 670 mil millones de pesos. El presupuesto total, con Consejo Electoral y reposición de gastos, llega a un billón cien mil millones de pesos.

Nos podemos ahorrar toda esa cantidad de plata escogiendo simplemente “al que diga

Uribe” y queda suficiente presupuesto para escuelas, salud, educación. Y asunto resuelto. Álvaro Uribe salió electo en el 2002 y en el 2006 en la primera vuelta. Nos ahorramos en ambas ocasiones lo que se tenía previsto para las dos segundas vueltas. ¿Quién asegura que toda esa plata la utilizaron para lo que necesitaba el país? ¿Con ella se quedaron los que sabemos? ¿O los utilizaron en comprar pollos y tamales?

En los sistemas parlamentarios cuando hay crisis de gobierno, se disuelve el parlamento y se convoca a elecciones anticipadas y eso cuesta. Así se hizo en España en el 2015 y 2016, con seis meses de diferencia, y en Alemania están que hacen lo mismo.

La democracia cuesta. Lo contrario es la dictadura con mandatarios escogidos a dedo y que el líder diga quien gobierna.  Y a él lo ponen de vicepresidente.