No me cuelgue Julito.

Por Augusto León Restrepo

Ahora resulta que Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle, como políticos y como personas, son los responsables por ególatras y por vanidosos, de que el Estado colombiano se gaste la apreciable suma, como nó, de cuarenta mil millones de pesos en la consulta liberal del próximo 19 de noviembre. Julito lo dijo y apelación a los infiernos. No Julito. Lo que sucede a ojos vistos, es que en las consultas, como mecanismos democráticos establecidos en la ley, los partidos resuelven quien se queda con su representación oficial, después de someter varios nombres al veredicto de las urnas. Candidatos que por lo regular tienen propuestas de solución diferentes para los problemas del país y que apelan a sus correligionarios o a la ciudadanía en general, sin distingo político alguno, para que las respalden y luego presentarlas al escrutinio universal en unas elecciones presidenciales. Propuestas diferentes y estilos distintos, difíciles de conciliar, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, mas en política. Y no me diga Julito, digo Julio, porque no lo he tenido ni siquiera a 10 metros de distancia, que Cristo y De la Calle es lo mismo. Cristo es Cristo y De la Calle es De la Calle, como en su tiempo Abdón (Espinosa) era Abdón y Augusto era Augusto. El Dr. Casas Santamaría, usted y otros lectores contemporáneos nuestros saben a que me refiero.

El Centro Democrático del Dr. Uribe y el Partido Conservador de Ciro y Carlina, perdón, de Caro y Ospina, iban a participar el próximo 19 de noviembre en una consulta, cada uno con sus candidatos, también para escoger a alguien que enarbolara sus banderas electorales. El Conservatismo como que no encontró a nadie que se le midiera a tan ímproba tarea, para decirlo de alguna manera, y el CD, parece que apelará a una encuesta que terminará, apuesto coins contra pesos, en el que señale Uribe. ¿Si estas colectividades estuvieran en la consulta, se hubiera vendido como democrática y justificable la erogación que se censura?. Habría que justificarla, porque la Ley electoral dispone tal expediente para que los Partidos diriman las diferencias programáticas entre sus postulantes Y con seguridad se hubieran levantado voces en su contra y se pediría su derogatoria. Una buena forma sería la de que cada partido asuma el costo, o que se supriman de un tajo y que en sus estatutos establezcan algún camino que evite la erogación de dineros públicos para tales efectos.

Exponer al escarnio público al Liberalismo, a Cristo y a De la Calle, como que si ellos hubieran hecho la norma, es ausencia de racionalidad muy escuchado Julio. Esta opinión tan radical suya  tiene cierto tufillo populista, fácil de vender. Yo le propongo que mas bien quienes tenemos que ver con la opinión periodística, dejemos de buscar el ahogado río arriba y propendamos la reforma respectiva. Insistir a estas alturas en que Cristo y De la Calle o las tutelas o las acciones populares pueden echar por tierra la consulta liberal, es una pataleta inoficiosa. Y que solo contribuye a aumentar el ruido político, ensordecedor y caótico que nos agobia y perturba.

Si por algún conducto llega este escrito a Julio Sánchez Cristo y a su equipo de la Doble W, quiero que sepa que no soy defensor de oficio de Luis Fernando Cristo. Ni del Liberalismo. No milito en sus filas. De De la Calle soy su paisano y partidario, como lo he consignado en este medio digital. Y me parece que usted, Julio, no ha sido objetivo ni con el uno ni con el otro. Ni con ese partido. Repito: la utilización de la consulta liberal es indispensable, porque las posiciones programáticas de sus candidatos son incompatibles e irreconciliables en numerosos aspectos. Cristo y lo que significa es una cosa. De la Calle y lo que significa, es otra.

Post scriptum: Los artistas, sus producciones, quedan en el sentimiento de las gentes, por generaciones. Jaime Llano González  de Colombia y María Martha Serra Lima de Argentina, nos proporcionaron inolvidables veladas musicales. Muchas gracias.