Materiales modernos amenazan patrimonio arquitectónico de Aguadas


Manizales, 15 de noviembre de 2017.
Algunos habitantes de esta población tienen la tendencia a creer que materiales como concreto, hierro, ladrillo, cemento, plásticos y aluminios les permiten construir mejores viviendas y abandonan técnicas tradicionales como el bahareque y la tapia pisada. Además existe el estigma de que si la vivienda está hecha en bahareque o madera es señal de pobreza.

Esta situación ha generado que tanto los habitantes de Aguadas (Caldas) como los fabricantes de los materiales, las ferreterías y las constructoras desconozcan el valor patrimonial y arquitectónico de este municipio, que en la actualidad cuenta con cerca de 200 inmuebles, de los cuales 160 (80 %) están construidos con técnicas tradicionales.

Para Juan Manuel Sarmiento Nova, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, preservar los materiales tradicionales es en principio un problema de identidad y de falta de reconocimiento de lo que es el patrimonio, específicamente el insertado en el Paisaje Cultural Cafetero, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Al respecto, indica que es muy importante recuperar las técnicas tradicionales de construcción y de sus materiales como tierra cruda, bahareque, guadua, esterilla y madera. En su opinión, se ha perdido la memoria en este sentido, ya que cada vez son más escasas las personas que se dedican a este tipo de trabajos; además en el mercado actual se promueven los nuevos materiales de construcción.

Como una apuesta por reconocer el valor en el uso de los materiales tradicionales en la arquitectura, el grupo de investigación en patrimonio de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la U.N. Sede Manizales adelantó un trabajo de caracterización de la espacialidad de 30 casas en las que se analizaron los sistemas constructivos y sus patologías, la ebanistería y la carpintería, y el diseño de las fachadas.

Con respecto a las patologías de las viviendas, se encontró que los principales daños estructurales son producidos por humedad, polvo, fisuras, deformaciones, corrosión, ataque de insectos y malas intervenciones.

De hecho, la humedad relativa de la región es muy alta, especialmente en temporada de lluvias, lo cual deriva en detrimento de las construcciones en tierra cruda (tapia pisada y bahareque embutido) y de la madera.

Otro hallazgo fue que la falta de protección contra las aguas lluvias afecta la cubierta, estructura y muros exteriores de las viviendas estudiadas. Además, el ataque de insectos xilófagos y hongos son causantes de grandes patologías presentes en la carpintería de las casas de Aguadas, causando deterioros totales o parciales.

De igual manera, las malas intervenciones hechas por los propietarios, sin conocimiento de las técnicas tradicionales, también provocan daños estructurales, por ejemplo, cuando se rompe una tapia pisada para insertarle una estructura de vigas y columnas en concreto armado.

Con los resultados obtenidos, los investigadores obtuvieron el primer lugar en la versión número de 21 del Concurso Nacional Mejores Trabajos de Grado de Pregrado Otto de Greiff, entregados recientemente en la capital del país.

Conservar sin sustituir

El docente Sarmiento Nova precisa que la falta de interés por usar materiales tradicionales para la construcción también se observa en otros municipios de Caldas, departamento que tiene alrededor de 2 millones de m2 construidos en tapia pisada y bahareque, lo que corresponde al 40 % de sus viviendas.

“Preservar los materiales incentiva la economía en otros renglones de la región, mejora las condiciones de vida de las personas que habitan estas construcciones y genera nuevas posibilidades de puestos de trabajo”, manifiesta el profesor.

La mayoría de estas edificaciones conservan su uso como hogares, colegios, escuelas, alcaldías y hospitales que no son fácilmente sustituibles por la cantidad de metros cuadrados construidos.

Falta sensibilidad

El profesor Sarmiento indica que en Aguadas se presenta la problemática de poca sensibilidad y apropiación por su patrimonio; una de las explicaciones posible de dicho desinterés podría ser que su actividad económica está más ligada al comercio, por su cercanía con Antioquía (limita con Abejorral y Sonsón), lo que implica cambios en infraestructura por nivel económico de algunos de sus habitantes.

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