Los errores políticos de Mauricio Lizcano

Por JOSE MIGUEL ALZATE

jose miguel alzateMauricio Lizcano Arango ha tenido una vertiginosa carrera política. Irrumpió en la vida pública en el año 2002, cuando el entonces Alcalde de Manizales, hoy Ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérrez, lo nombró Secretario de Tránsito. Estaba recién egresado de la Universidad del Rosario. Desde entonces el éxito lo ha acompañado. Tanto que, cuatro años después, por recomendación del entonces presidente Alvaro Uribe Vélez fue incluido en la lista para Cámara de Representantes por la circunscripción electoral de Caldas, con el aval del Partido Social de Unidad Nacional. Pronto tomó vuelo propio. Sus alas se desplegaron tanto, que desplazó a Adriana Gutiérrez Jaramillo, quien siendo senadora lo impulsó para que obtuviera los votos para alcanzar la curul.

Cuatro años después de su experiencia como Representante a la Cámara, Mauricio Lizcano Arango puso sus ojos más alto. Se fijó entontes, como meta para el período legislativo siguiente, llegar al Senado de la República. Y lo logró. En las elecciones del 15 de marzo de 2010 su nombre obtuvo en Caldas 36.528 votos, mientras en el resto del país consiguió 30.773, para un total de 66.693 sufragios, superando por 2.244 votos a Adriana Gutiérrez Jaramillo con relación a la campaña de cuatro años atrás. En el siguiente debate electoral aumentó  su fuerza política. En las elecciones del 9 de marzo de 2014 alcanzó 96.525 votos, casi 30 mil más que en su primera elección. Sólo en Caldas obtuvo 35.424 votos, mientras en el resto del país alcanzó 61.101. En Antioquia obtuvo 46.933.

¿A qué viene este recuento de la votación obtenida por Mauricio Lizcano Arango en las dos oportunidades en que ha puesto su nombre a consideración de los electores para llegar al Senado de la República? Es fácil explicarlo. Uno no entiende cómo un líder político que obtiene semejante votación decide de un momento a otro no volver a aspirar a la corporación que lo hizo su presidente.  ¿Desencanto con la vida parlamentaria o deseos de llegar a destinos más altos? Vaya uno a saberlo. Pero lo cierto es que después de haber alcanzado a tan temprana edad, 40 años, la dignidad de Presidente del Senado de la República, suena raro que no quiera aspirar de nuevo a esa corporación. ¿Lo tentó Germán Vargas Lleras con un ministerio en caso de que llegue a la presidencia?

Esta sería la explicación para que un hombre que ha hecho una carrera meteórica en la política decida renunciar a volver a ocupar una curul en el Congreso. ¿Está tan seguro del triunfo de Vargas Lleras como para decidirse a alejarse del senado, con todo lo que estar en esta corporación representa en materia de representatividad política? Si Germán Vargas Lleras no llega a la presidencia, a Mauricio Lizcano se le truncará su futuro político. No es lo mismo contar con el poder que brinda ser Senador de la República que estar por fuera de esa corporación. Sin esa curul no le queda fácil exigir cuotas burocráticas. Este es el primer error que se le puede señalar a Mauricio Lizcano. Si dentro de cuatro años decide regresar al senado no obtendrá la votación que obtuvo en el 2014.

Tres errores del senador Mauricio Lizcano Arango le pueden salir caros. El primero es su decisión de no regresar al senado. Esta determinación tiene un alto costo político. El segundo es pedirles a los caldenses que voten por un antioqueño para Senado de la República. Imponer el nombre de alguien que en Caldas nadie conoce es una estrategia peligrosa. La región necesita llevar al senado a una persona que conozca el departamento, que le duelan nuestros problemas, que haya nacido en esta tierra. Ponerle votos a quien nunca ha recorrido nuestros pueblos es pensar que en Caldas no hay líderes que nos puedan representar y, sobre todo, que puedan defender nuestros intereses. No se le pueden cerrar de esta manera las puertas a caldenses que tienen las condiciones para aspirar.

Otro grave error del expresidente del Senado de la República es poner a su señor padre, Oscar Tulio Lizcano, como candidato a la Cámara de Representantes. En el movimiento que sigue sus orientaciones políticas hay jóvenes formados para servirle a Caldas. Lo que Mauricio Lizcano está haciendo es cerrarles las puertas a una juventud que viene empujando para ganarse espacios en la política regional. Su señor padre ya tuvo la oportunidad de estar en la cámara. Y, hasta donde sabemos, está jubilado con sueldo de parlamentario. Este departamento necesita líderes que trabajen por su desarrollo, sangre joven que convenza a la juventud de que es necesario comprometerse si quieren ayudar a construir una región con mejores oportunidades.

  • Carlos Alberto Peláez Quiceno

    Politiquero hecho a base de lambonería y traiciones. Siempre al lado de quien puede utilizar. Basura en medio del lodazal de los políticos tradicionales de esta sufrida patria. Se retira antes de que los electores le pasen la cuenta de cobro.