Los documentos secretos sobre el asesinato de Kennedy

albeiro valencia

John Fitzgerald Kennedy (JFK) fue, sin lugar a duda, uno de los presidentes más populares de la historia de Estados Unidos, del siglo XX. Nació en Brookline, Massachusetts, en 1917 y estudió relaciones internacionales en la Universidad de Harvard. En la Segunda Guerra Mundial se inscribió como voluntario en la Armada de su país y recibió la condecoración Corazón Púrpura. Después ingresó a la carrera política y fue miembro de la Cámara de Representantes y Senador. Era católico y, en 1953, contrajo matrimonio con la hermosa fotógrafa Jacqueline Lee Bouvier, quien contribuyó a popularizar su imagen en periódicos, revistas y en la TV, lo que disparó su carrera política. Tenía 43 años cuando participó como candidato presidencial por el Partido Demócrata y venció a Richard Nixon, en 1961, en unas reñidas elecciones.

Era una época difícil porque el triunfo de la Revolución Cubana había agudizado la Guerra Fría; a JFK le tocó enfrentar la crisis de los misiles, en octubre de 1962, y por esta razón se situó en el ojo del huracán; lo acusaban de haber sido blando en el forcejeo político con la URSS, de acercarse a Nikita Jrushchov y de querer retirar el ejército estadounidense acantonado en Vietnam. Se le culpaba de simpatizar con las minorías y de tener tendencias procomunistas; por todo esto era vigilado por los organismos de seguridad del Estado. Su estilo de gobierno había calado en la opinión pública y de aquí se deriva el complot para asesinarlo.

La conspiración

El 22 de noviembre de 1963 el presidente viajó a Texas para impulsar su reelección; en Dallas tendría un paseo por la ciudad y un discurso durante el almuerzo. Pero la capital era muy republicana y numerosos grupos rechazaron su presencia; este día el periódico Dallas Morning News lo recibió con una página criticando su administración y acusándolo por sus tendencias procomunistas. Además, circulaban panfletos con su foto, con este agresivo texto: “Se busca por traición”.

Esa tarde el presidente se desplazaba con su esposa en una limosina descapotada por una céntrica avenida de Dallas, cuando se escucharon los disparos. De acuerdo con la versión oficial el joven Lee Harvey Oswald disparó su fusil desde el sexto piso del Depósito de Libros Escolares de Texas. Poco después del magnicidio las autoridades lo detuvieron en una sala de cine; era un marine desertor que había vivido cuatro años en la Unión Soviética. Oswald negó su participación en el crimen y afirmó que alguien lo había suplantado; pero no tuvo tiempo de defenderse porque dos días después fue ultimado por el mafioso Jack Ruby, cuando salía de una comisaría, en medio de los agentes de seguridad y de la multitud que lo esperaba. Fue asesinado a quemarropa y ante las cámaras de TV, antes de que pudiera testificar.

Desde ese momento empezaron las dudas y los interrogantes ¿Por qué las autoridades no protegieron a Oswald, si era el principal sospechoso? ¿Qué papel jugó la mafia? Aunque la Comisión Warren que estudió el crimen aseguró que Oswald había sido el autor del homicidio, la inmensa mayoría de los estadounidenses pensaba en una conspiración. Años después, en 1979, un comité de la Cámara de Representantes habló de la participación de dos hombres armados en el atentado, porque el mismo proyectil no podía haber impactado a Kennedy y al gobernador de Texas que se encontraba en un asiento delantero. Más tarde, en 1992, el Congreso dictaminó que todos los documentos relacionados con el magnicidio serían publicados en 25 años, a menos que el presidente considerara que podrían perjudicar la seguridad nacional.

Los documentos secretos

Durante este medio siglo aumentaron las dudas y las sospechas y para casi todo el mundo la versión oficial era falsa. Pasaron los años y el presidente Donald Trump ordenó la liberación de miles de documentos clasificados relacionados con el asesinato de JFK; y aunque había anunciado que los publicaría todos, retuvo algunos por solicitud del FBI y de la CIA, dijeron funcionarios de la Casa Blanca.

Entre los documentos liberados hay mucha información que ya se conocía y otra que se había filtrado. Por ejemplo se sabe que minutos antes del crimen el diario Británico Cambridge News, recibió una alerta sobre algo muy grande que iba a ocurrir en Estados Unidos. La CIA y el FBI siempre trataron de vender la idea de que Oswald actuó como un lobo solitario. Un informe del Comité sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes exculpó a Fidel Castro de cualquier vínculo con el asesinato de Dallas. Un memo del FBI, de mayo de 1964, citó a un informante que aseguraba tener “documentos que prueban que el presidente Johnson fue miembro del KKK en Texas, al comenzar su carrera política”. En alguno de los documentos aparece que, en cierta forma, Oswald fue agente de la CIA y que esta agencia estuvo involucrada, de alguna manera conspirativa, con el asesinato de JFK.

Una gran conclusión es que Oswald no actuó solo y el papel de Ruby fue el de un sicario que se encargó de silenciarlo para que no denunciara a sus cómplices, entre los que se encontrarían algunos agentes del Estado, como el “Hombre del paraguas” o el del “Montículo de pasto”. El día del crimen había un hombre junto al carro de Kennedy, vestido con un impermeable y con una sombrilla abierta; parece que ocultaba el arma que disparó la bala mortal. También está el hombre ubicado en el “Montículo de pasto”, quien habría disparado desde este punto.

En todo caso los documentos publicados demuestran cómo se movieron los enemigos de Kennedy, la capacidad de maniobra y la astucia y gran poder para borrar huellas. Mientras tanto cientos de archivos seguirán como confidenciales, hasta abril de 2018, para que las agencias gubernamentales puedan establecer si representan una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.