Improcedente beneficio

Carlos Alberto Ospina M.

Profesionales de la genuflexión y actores turbados por el resentimiento, en defensa de intereses sórdidos, olvidaron el sentido elemental de la justicia y la protección de los derechos humanos. Ocho obtusos congresistas, entre estos, Roy Barreras e Iván Cepeda, se opusieron a la iniciativa de excluir de los beneficios de la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, el delito relacionado con la violación de menores de edad por parte de los integrantes de las Farc.

“En algún momento, hubo violación y nada más. Este se convierte en tu día normal…No sabes quién va a abrir la puerta al lado para atacarte, solo que sucederá y que mañana podría ser peor”. Esta historia de cautiverio parece extraída del expediente de una de las víctimas del conflicto armado en Colombia. La similitud de los móviles y la sevicia de los perpetradores, asalta la razón. Nadia Murad, sobreviviente de ISIS, denunció ante la Naciones Unidas la esclavitud sexual a la que fue sometida por el mal llamado Estado Islámico. La joven de 24 años de edad, demandó de los gobiernos implementar leyes más drásticas para castigar los crímenes de lesa humanidad; en especial, la tortura, el secuestro y el abuso de infantes. Paradójicamente, el leguleyo congreso colombiano pone en consideración un tema de principios que, no debió ser incluido, ni siquiera como “beneficio jurídico” en el marco normativo del acuerdo de La Habana. En contraste, la iraquí Murad, adelanta una campaña mundial con el objetivo de que los militantes de ISIS sean enjuiciados por la Corte Penal Internacional a causa de los delitos de abuso sexual de mujeres y la violación de niñas.

“Con demasiada frecuencia, algunos se ríen de este tipo de crímenes contra las mujeres, representado como una ofensa menor por alguien que no puede controlarse a sí mismo, como una enfermedad o como una especie de necesidad sexual exagerada. Pero un hombre que maltrata a las mujeres no es demasiado sexual. Él es abusivo “, así lo señaló la semana anterior, Angelina Jolie, en una conferencia de las Naciones Unidas en Vancouver, Canadá, donde oficio como agente especial de la ONU para los refugiados, ACNUR.  La actriz de Hollywood calificó, los crímenes sexuales que se cometen en medio de los conflictos armados, como un obstáculo para lograr la plena defensa de los derechos humanos. Jolie, denunció que distintos agentes de las Fuerzas de Paz de la ONU no resguardan a la población civil de la forma esperada en cada uno de los países, debido a la indiferencia, la politiquería, el abuso de poder y el descuido para identificar a los responsables de esas opresiones.

Las barbas largas de los militantes de ISIS quedaron grabadas en la memoria de Nadia Murad, quien es una de las 7 mil mujeres y niñas víctimas de la incursión de los extremistas en la ciudad de Sinjar al norte de Iraq en 2014. Murad, pertenece a una minoría religiosa Yazidi que es considerada por los fanáticos como “adoradores del diablo” por negarse a convertir al islam. Nadia, relató a la ONU que “Éramos muchas personas en mi familia y no podía verlas a todas en ese momento. Todavía recuerdo que mi hermano le dio el anillo de mi madre a mi hermana y le pidió que se lo quedara. Pero lo tomaron a ella “. Seis de sus ocho hermanos fueron fusilados y lanzados a fosas comunes. Aquella incursión de la muerte se transformó en una caravana de reclutamiento de niñas menores de 9 años y mujeres jóvenes con la intención de someterlas a esclavitud sexual. “Esto no es fácil de olvidar y para nosotras Yazidis, la dignidad es muy importante. Nunca olvidaremos esto, cuando alguien venga y tome su dignidad “. Ese relato hace parte de las memorias de Nadia Murad, “La última niña: mi historia de cautiverio y mi lucha contra el Estado islámico”, en el cual narra las atrocidades del autobús que la condujo a la pérdida de su dignidad en Mosul, ciudad ubicada a 396 kilómetros de Bagdad, capital de Iraq. En esta ciudad epicentro del salvajismo del siglo XXI, la llevaron al mercado de esclavos y posteriormente, se apropió de ella un militante de alto rango del autoproclamado Estado Islámico. Durante varios meses, cada día, fue violada y golpeada sin compasión. Su fracasado escape produjo el castigo de repetidos azotes. Además, padeció el acceso carnal abusivo por parte de 6 guardias al servicio de su “dueño”.

Dos años después, en 2016, investigadores de derechos humanos de la ONU, declararon sin ruborizarse que “Miles de mujeres y niñas, algunas tan jóvenes como de 9 años, han sido vendidas en mercados de esclavos. El Estado Islámico (ISIS) y sus combatientes las mantienen a ambas en esclavitud sexual y en la esclavitud, las mujeres y niñas yazidi constantemente son vendidas, violadas y requeridas entre los combatientes “. ¿Cómo es posible que Naciones Unidas siga impávida ante semejante barbaridad? Hace dos meses el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó otro equipo de investigadores para recolectar pruebas en Iraq en relación con los actos ejecutados por el Estado Islámico.

Nadia Murad tuvo el coraje y la osadía de escapar tres meses después de su venta en el mercado de esclavos en Mosul. Desde el año pasado, hace parte del programa de refugiados patrocinado por el gobierno de Baden-Wuttemberg en el sudoeste de Alemania. La joven activista de los derechos humanos le abre los ojos al mundo y habla fuerte sobre la situación de los refugiados y la urgente necesidad de liberar a las más de 6.500 mujeres y niñas, aún, en poder del autodenominado Estado Islámico. “Las familias en Iraq y Siria llevaron vidas normales mientras fuimos torturadas y violadas. Nos vieron caminar por las calles con nuestros captores. Nos dejaron gritar en el mercado de esclavos y no hicieron nada. Nunca he visto misericordia. He hablado con tantas mujeres, pero nunca he oído hablar de misericordia”, reclamó Nadia Murad ante las Naciones Unidas, a la par que demandó de los gobiernos y de la comunidad internacional, investigar y procesar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militantes de ISIS.

Nada de cuentos largos. Los crímenes sexuales y la violación de menores de edad deben estar por fuera de la JEP y no lograr los beneficios pactados en el acuerdo de La Habana. Por esto, las palabras de la iraquí, Nadia Murad, ante las Naciones Unidas parecen una fotografía de la actual situación colombiana: “Es muy difícil venir aquí cada vez, y no ocurre nada tangible. Es muy difícil para las víctimas también escuchar que no hay progreso”.

Enfoque crítico – pie de página. Esperamos que el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición tenga el talante suficiente para describir en detalle y denunciar los delitos sanguinarios y de lesa humanidad producto del conflicto armado en nuestro país.

La Comisión de la Verdad debe enviar a la Corte Penal Internacional la reseña de todo crimen de lesa humanidad que llegare a conocer. El acuerdo entre el gobierno de Santos y las Farc no puede desconocer los derechos humanos.

  • Miryam Ospina Macías

    Excelente columna
    , dura y triste realidad, no solo de Colombia, tambi’en del mundo entero

  • ROGELIO VALLEJO OBANDO

    NADIE EN ORBE puede desentenderse de un binomio que defiende la dignidad humana: “El sentido elemental de la justicia y la protección de los derechos humanos”. El que se muestre olvidadizo, es porque no es nada ilustrado ni cultiva su crecimiento personal.