Igualdad ante la ley

Hernando Arango Monedero

hernando arangoSe dice que la justicia es para los de ruana. Y en verdad se ve, con gran frecuencia, que el brocárdico tiene cabida en muchas oportunidades, corroborándose con la “casa por cárcel” que se les concede a delincuentes de cuello blanco, cosa que ofende de manera superlativa a quienes, esperando justicia, se topan con la realidad de que los responsables a lo sumo son privados de salir a la calle, cosa que no es siempre así, pero que en la realidad siguen disfrutando de las comodidades que vivir en su casa les proporciona.  Bueno, no queda duda de que la “casa por cárcel” se les viene concediendo a ciertos delincuentes no tan “jailudos” pero sí peligrosos desde el punto de vista social, lo que les permite continuar con sus negocios de tráfico de drogas o saliendo con gran libertad a cometer delitos de toda clase.

Hasta aquí la justicia, cojeando y todo, de alguna manera sanciona al delincuente, dejándonos con un grado de insatisfacción frente a lo esperado. Pero, de otra parte, estamos ahora ante una nueva casta social que puede hacer lo que se le viene en gana y, con la anuencia del Estado, se convierte en inmune a la acción de la justicia, dada la omisión rampante de los organismos de control y la falta de sanción de parte de quienes están llamados a aplicarla e imponer los correctivos correspondientes. Todo, debido al escudo en que se ha convertido el pertenecer a determinados grupos sociales o clanes o etnias.

Y lo vemos a diario, porque a diario, porque quienes de una u otra manera se agrupan bajo un manto especial se les da impunidad, y salen a las calles a mostrar su desagrado con lo que para ellos es ofensivo. Y salen a hacer y deshacer a su antojo sin que nada les pase. Bástenos recordar a los maestros quienes, en su protesta, justificada o no, porque no  se trata de que la causa sea justa o no lo sea, pudieron dejar sin escuela a todos los que esperan la instrucción a que tienen derecho por el solo hecho de ser ciudadanos. Pero ese derecho de la generalidad de ciudadanos, poco valor tuvo ante el derecho a la protesta de estos privilegiados que lo hicieron sin que hubiese para ellos sanción alguna.  Otro tanto hicieron los maestros, como fue el impedir el tránsito libre de ciudadanos en las vías que a su antojo invadieron con tal fin, y nada les pasó. ¿Y el derecho ajeno en que quedó?

En los últimos días, presenciamos nuevas y más agresivas formas de violar los derechos ciudadanos por parte de comunidades que bajo cualquier nombre se agrupan para trasgredir la ley, violar los derechos del resto de ciudadanos e inclusive, para agredir a quienes como agentes del orden acuden a restablecerlo. Por descontado se da que no habrá sanciones para quienes criminalmente retuvieron a algunos policías y, luego, descaradamente, los canjearon a cambio de que las fuerzas del orden se retiraran de las áreas en las que hacían sus manifestaciones y realizaban actos vandálicos y violatorios de los derechos de los demás. Claro, para esta nueva casta social, el  hecho de que haga presencia la fuerza pública es de por sí una agresión, dado que la costumbre les ha indicado que pueden hacer lo  que se les venga en gana y nadie tiene por qué privarlos de sus iniciativas vandálicas y en ciertos casos asesinas, tal y como se desprende de las agresiones que marcaron, y de qué manera, a policías que fueron blanco de retenciones o secuestros, de vejámenes y también de lesiones producidas por elementos explosivos que en ellos han dejado secuelas permanentes.

¿Y los responsables? Pregunta que hay que hacerle a un Estado pusilánime y falto de autoridad que permite estas situaciones sólo para pasar de agache ante el deber que le asiste de hacer respetar la ley, los derechos de la generalidad y el debido proceder de las fuerzas del orden.

Si mal estamos, peor estaremos si los demás integrantes de la sociedad no hacemos sentir nuestro rechazo civilizado ante las actitudes de comunidades que de esa manera proceden, puesto que ya algunos convocan a actuar por mano propia y a atacar a quienes vienen procediendo de esta manera y sometiendo a las comunidades que son ajenas a los problemas de aquellos que así actúan. Eso, de no proceder debidamente la autoridad, nos llevará a nuevos conflictos.

Manizales, noviembre 9 de 2017.