Dos buenos dirigentes

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

Todo gobierno tiene sus pesadillas administrativas. Los hay como los salones de clase: buenos regulares y malos. Hay conocidos que brillan con energía propia. Otros ni con linterna. Ni con mecha a petróleo encendida en borrascosas noches de fermento oficial. Oscuros, opacos, sin creatividad y cobra nóminas. No alcanzan ni a cuotas políticas decentes. Los hay verseros y poco ejecutivos.

En el gobierno Gallo, la lupa del control político dejó resultados sorprendentes en esto de gerenciar  y administrar riesgos.  No hay uniformidad alguna. Unos sorprenden desde el ejecutivo y otros son relevos desastrosos.

Sobresalen  los “fusibles” que este gobierno quema con resistencias operando: lo digo por la Secretaria Administrativa, Carolina Bustamante, que sin lugar a dudas “jugará” en nuevos escenarios. Igual, Mauricio Restrepo. El legado, la gestión están ahí y para revisar ante las comunidades. Marcaron  ritmos pese a las trabas que un sindicato les interpuso de entrada para ablandarlos, de frente al nuevo gobierno triunfador. Es posible el servicio público cuando se ejerce con lealtad y convicciones. Al final, ganaron  el pulso y pusieron  a marchar este “tren cañero” burocrático. Ambos cuotas del Representante, Mauricio Salazar.

La doctora Carolina, deja 18 huellas concretas.  Entre ellas, la modernización  y reorganización administrativa, la creación del archivo histórico, , las ferias de servicios, organización de los inventarios de los bienes inmuebles del municipio, aumento  del nivel de cubrimiento  de las reservas para el  pago de las obligaciones  pensionales. En el campo de desarrollo humano, los logros son muchos.

Ni qué decir hoy – cuando se va – Mauricio Restrepo. Ejemplar comportamiento y diligente tarea frente a una secretaría dura y cargada de granadas. Lo realizado desde la operación del tapado de huecos, las atenciones en instituciones educativas, los 130 procesos licitatorios que condujo,, los 200 convites con las comunidades, tareas en parques y escenarios deportivos, enseñaron servicio a la comunidad. Con una mística que hace rato no se veía en medio de tanta maña que floreció en esa maraña o red de quienes llegaban a cuenta gotas a  escampaderos terribles de funcionarios bien pagos pero de gestión poco recomendable.

Mucho esperamos – si aplica, ejerce autoridad, labora de la mano con los hombres de la Movilidad- del nuevo director, Darío Acosta.     Hace falta mayor educación vial en este nuevo empeño administrativo. Largas jornadas de crear pedagogía y meterle civismo a los trancones que nos devoran y a la irresponsabilidad que se toma las calles y carreras.

Para ello, no queremos un Concejo alcahueta sino proactivo y responsable, ahora que lo va a dirigir, Maicol Lopera Cardona. Su talante está a prueba.