Con la muerte de don Antonio Llano desaparece una generación de comerciantes manizaleños

Manizales, 13 de noviembre de 2017. Con la muerte de don Antonio Llano Botero se extingue una generación de comerciantes centenarios que hizo época en Manizales.

Llano era el propietario de “La Colmena”, en la carrera 23 con calles 25 y 26, un incuestionable referente comercial del siglo pasado en la capital caldense.

Cuando todavía no existían los grandes almacenes de cadena en la capital caldense, la “tienda” de don Antonio era como el “Ley” del sector, donde se podía conseguir desde una aguja, hasta una botella de whisky o hacer un mercado completo. La “Colmena” era un negocio tan conocido como la catedral de Manizales.

Allí, entre el mostrador y el variado surtido, sobresalía la figura de don Antonio, con su estatura de 1,65 mts, su frente ancha y unas tirantas que le sostenían los pantalones que los tuvo de verdad bien puestos.

Un detalle para destacar que don Antonio no necesitaba sofisticadas calculadoras para decirle al cliente el valor de tres, cuatro o cinco artículos. Mentalmente hacía las cuentas y raras veces se equivocaba. Invariablemente daba unas cifras precisas.

En alguna ocasión y cuando su hijo Juan Manuel Llano llegó a la alcaldía de Manizales, un periodista le preguntó que dónde había aprendido a sumar y contestó que con “la calculadora de mi papá”.

Desafortunadamente, con el paso del tiempo y la llegada de los supermercados de cadena, negocios como “La Colmena”, se tornaron en una “especie” en vertiginoso proceso de extinción.

Don Antonio cerró el negocio y con esta determinación sepultó una de las últimas huellas del comercio más tradicional de Manizales que surgió casi a la par de su fundación.

La muerte de don Antonio, a la edad de 93 años, representa a la vez la desaparición de uno de los últimos íconos que en el siglo pasado formaron una generación de comerciantes manizaleños que impulsaron desde diversos flancos el desarrollo de la ciudad. Paz en su tumba.