25 años sin García Herreros

Óscar Domínguez Giraldo

Ya es historia patria que el 24 de noviembre de 1992 , el padre Rafael García-Herrreros, presbítero eudista, seguía desde su lecho de enfermo, por televisión, el frugalísimo banquete en el que al principio se servía caldo y pan. Como todo ha subido, el menú ha evolucionado a vino y pan.

Pues bien, mientras transcurría el acto,  el Telepadre, como lo bautizó el humorista Klim,  terminó su camino a Itaca y entregó los trastos al que reparte dones. Tenía 83 años.

Le avisaron por teléfono al padre Diego al salón Rojo del Tequendama. De inmediato, el curita dio la noticia del fallecimiento “urbi et orbi”, hubo silencio mudo y estupor en los tendidos, algunas lágrimas decoraron cachetes, se guardó un ruidoso minuto de silencio.

Pero como sucede en los circos, el espectáculo-banquete tenía que continuar. La solidaridad no da espera.

Anoche se celebró la versión 57 del banquete, en el mismo lugar, el Salón Rojo del Hotel Tequendama, pero con distinta gente.

No asistió el presidente Juan Manuel Santos pero fue el encargado, a través de un mensaje, de recordar la vida y obra del cucuteño ilustre, Siervo de Dios en la jerga de los que van a dar al santoral.

En matemáticas teológicas, un rico más son miles de pobres menos. Esa ha sido, en el fondo, la fórmula del Banquete del Millón.

Los eudistas llevan medio siglo metiéndoles la mano al bolsillo a los colombianos. Ven un rico Epulón susceptible de aligerar de denarios y entran en trance, levitan.

El padre Rafael y su sucesor, el yarumaleño padre Diego Jaramillo, hijo de Gabriel en Carmen Julia Cuartas, han patrocinado la proliferación de mecenas criollos que pueden pasar por el ojo de una aguja, y salvarse, gracias a su generosidad, llamada en la nueva jerga “responsabilidad social empresarial”.

En su improvisación de anoche, el padre Diego calculó en 150 mil el número de viviendas entregadas desde 1956.

Los recaudos del banquete número 57 serán destinados a construir entre 80 y 100 viviendas en Mocoa. “Construyendo la nueva Mocoa”, fue la divisa en esta oportunidad.

Los donantes, que no dan puntada sin dedal, tienen claro que “a Jehová presta el que da al pobre” (=Proverbios).

Un minuto de 62 años

En Colombia, un minuto de silencio nunca dura sesenta segundos. En promedio, 50 segundos dura el Minuto de Dios, tal vez el programa más viejo de la televisión mundial. Es breve y certero. Por eso no empalaga.  De los 62 años que se transmite, García Herreros lo dirigió 37  cuando le cedió los trastos a su delfín Diego Jaramillo quien tiene apuntados en un papelito los nombres de candidatos a sucederlo.

El espacio arrancó apenas 6 meses despues de que el general Rojas Pinilla trajo la televisión a Colombia. Obviamente, era en blanco y negro.

En ese largo tiempo el programa de televisión solo ha tenido dos presentadores que por milagro, no fatigan al televidente: su creador el padre García-Herreros, y su sucesor, el padre Diego, modelo 32, nacido en Yarumal, Antioquia, terruño del creador del Himno Antioqueño, Epifanio Mejía, de Cano, el gran pintor, y del contralmirante Rubén Piedrahita, uno de los quíntuples que sucedió al defenestrado Rojas Pinilla. (Para felicitaciones y regalos el padre Diego cumple años el 19 de mayo).

Y siguen las exclusividades: desde que millones de sesentones  nos conocemos, el patrocinador del programa ha sido Azúcar Manuelita “que refina el mejor azúcar del país”, según la cuña que reza el propio presentador del espacio.

La casa por la ventana

Los curitas Rafael y Diego y sus colegas “no andan según la carne, sino según el espíritu” (Romanos 8,4).

Desde siempre, las reinas que compiten en Cartagena, vienen a Bogotá a cargar ladrillo en la pasarela Minuto de Dios. Este año no fue la excepción porque Raimundo  Angulo, mandamás del concurso de belleza, así lo dispuso. Como el reinado cambió de fecha, vinieron algunas de las reinas del año pasado. “La belleza tiene su función social”, proclamó en su momento el fundador.

La de las más bellas de Macondo es la única carne que se ve en el banquete. (Generalmente, la gente sale de allí a comer a otra parte).

Según ha recordado Angulo, la idea del Banquete surgió de una charla entre su madre, doña Tera, y el curita cucutoche cuando trabajó en Cartagena en sus inicios.

La idea de los banquetes se la iluminó  al padre García-Herreros el Espíritu Santo. Éste a su vez, se inspiró en los banquetes que hacían los políticos en el salón Rojo del Hotel Tequendama.

Toda la película está en el libro “El banquete del millón”, que contiene los discursos que pronunció su fundador en cada uno de ellos.

La colección de libros que recuerdan la obra del padre Rafael ha estado a cargo de su delfín, el padre Diego, quien es de los que se agacha y se le cae un libro. Ha escrito más de 100, incluido uno titulado “Yarumal, mi pueblo y mi gente”. Así mantiene el polo a tierra con su terruño.

La mujer que sabía amar

García-Herreros, un relacionista público de la madona, solía invitar personalidades al banquete. Una vez le echó los perros a la actriz Brigitte Bardot, cuando ni siquiera figuraba en los planes de la diva dedicarse a la defensa de los visones y otras especies en extinción que visten a sus colegas del jet set.

BB dijo “oui” con una bella carta en la que le dejó claro al padre Rafael: “No me creo una pecadora sino una mujer del mundo moderno. Sé amar. Es todo. Todos tienen derecho a servir al hombre. Eso no es privilegio de los santos”.

Al futuro santo Rafael le dieron su baculazo por invitar a la diva de “… y Dios creó la mujer”.  Finalmente, como Dios a veces hace las cosas mal, la Bardot se abstuvo de venir.

“Habemus” mosaico de García-Herreros

Un buen día de julio Iván Darío Gil Bolívar, dibujante yarumaleño paisano del padre Diego Jaramillo, se salió del cuero, viajó a Bogotá, hizo el mural de cara más grande del mundo, y regresó a su base en Medellín feliz de haberle dedicado 60 metros cuadrados de arte al padre Rafael Garcia-Herreros.

Los devotos del curita podrían gestionar el Guinness Records por ese mural. “Los hay más grandes, claro, pero no de cara”, aclara Gil Bolívar a los escépticos.

La del mosaico fue la original manera que se le ocurrió de rendirle homenaje al ilustre religioso que trota hacia los altares.

Gil Bolívar se declara “mosaiquista por afición después de haber trabajado toda mi vida en la producción de implementos para emergencias y desastres”.

Hombre práctico, este rotario tiene, pues, dos oficios lícitos conocidos: uno para levantar los garbanzos y otro para deleite espiritual.

El trotamundos del Gil – quien suele recorrer el camino de Santiago- fue a Ravena, Italia, la mata de los mosaicos, asistió a algunas clases sin pagar un peso, aprendió la lección… y los que se dedican al oficio del que se han beneficiado personalidades paisas como Santa Laura, y Marco Fidel Suárez quienes se dejar apreciar en Jericó y en la estación del metro en Bello.

El de García-Herreros fue el primero mural que hizo fuera de la parroquia medellinense. Comparte plazoleta del Minuto de Dios con otros artistas, incluido el maestro de Fredonia, Rodrigo Arenas Betancourt.

El padre que abandonó la pasarela hace 25 años  es Siervo de Dios, pero no tiene afán, ni padrinos en el Vaticano. Sin prisa, el padre Diego y su gente impulsan la causa, en los tiempos libres que le deja su participación en las mañanas en la Emisora del Minuto. Y en todo lo relacionado con la Fundación que preside.

Es un relajado programa para oír: por ejemplo, nunca muere nadie. Y si muere, lo hizo hace dos mil y pico de años. Me refiero a Jesús de Nazareth.

Los vaticanólogos que nunca faltan dice que la campaña del padre Rafael por  televisión por volver al redil al capo Pablo Escobar, podría demorar la causa.

“Minutico” de Dios Jaramillo es posiblemente el colombiano más conocido como que todos las noche, en tiempo triple A, antes de los “morticieros” de televisión, tira línea teológica que termina con la frase tal vez más conocida:  “Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega”.

Gil Bolívar le hizo la propuesta del mosaico a su paisano Jaramillo al lado del que hizo del beato Marianito Eusse, a la entrada de Angostura, municipio situado a un rosario de Yarumal. El mosaiquista tentó a su paisano como la serpiente tentó a Eva: ¿Y si hacemos un mosaico de cara más grande que éste?

Como lo malo de no caer en las tentaciones es que después no se vuelven a repetir (lo dijo Wilde), el padre Diego, finalmente aceptó. Y García-Herreros se convirtió en mosaico.

Al momento de entregar la obra, Gil Bolívar comentó ante los asistentes que “fueron varios meses de paciencia, dedicación y fatiga para que esos más de 123.000 fragmentos de cerámica en mis manos, en las de mi esposa, en las de mi hijo y en las de mis colaboradores fueran creando ese rostro que yo mismo contemplé con admiración al retirar el papel soporte que lo contenía”.