No creemos en nadie

Gustavo Álvarez Gardeazábal

En este país hemos matado a bala las grandes opciones de cambio.Ahora que cada vez la gente lee menos y los muchachos no dialogan verbalmente sino en los caracteres veloces de un smarth,pocos saben como fuimos acabando las posibilidades de corregir el rumbo de la patria.Como, desde antes que llegaran los españoles, tenemos una capacidad inaudita para polarizar y somos muy dados a crear fanatismos.Y como ni siquiera con la modernidad del internet y de las redes hemos sido capaces de aceptar las líneas medias, que bien todo lo pueden explicar .Preferimos mirar la vida nacional en blanco y negro.

A Uribe Uribe y a Gaitán, a Galán y a Pizarro, a Sucre y a Obando,los mataron en charcos de sangre. A veces hemos vivido vertiginosamente sus tragedias y nos olvidamos  rápidamente de lo que significaban para la orientación del país.Solo a uno, a Gaitán,lo arropó el mito de su muerte y el estruendo rabioso del país por verlo asesinado y ni su nombre ni sus ideas  se han perdido del todo aun cuando la generación del dedo pulgar crea que es un cuento de abuelas chochas.

Tal vez por ello. Porque el trascurrir nacional ha enseñado a sus prospectos de líderes que es mejor no tomar en las manos las banderas del cambio y más bien seguir nadando como perros ovejeros en aguas conocidas, en Colombia no aparece el líder ni siquiera en momentos de confusión como los que estamos viviendo.

Impusimos o la línea de no pensar y dejamos que el sentimiento nos arrebate o nos fuimos al otro lado y no creemos en nadie, ni ponemos la mano en la candela por nadie.

@eljodario

Publicado en Diario ADN, otubre 18  2017