Ira. Que va! Yo no tengo eso

Por: Ricardo Tribín Acosta 

La ira es algo hoy en día de común ocurrencia, derivada de muchas cosas: Stress- falta de aceptación de la vida- situaciones que son externas a nosotros, y en fin por tantos motivos que podríamos llenar todas estas líneas enumerándolos. Un tipo de ira puede pasar al hacer una línea en un supermercado para pagar y encontrarnos a un cajero que no es muy experto o está atendiendo a alguien con muchos cupones de descuento, todo lo cual vuelve el proceso más lento que de costumbre. Oiga…muévase…que le pasa!, vocifera él o la impaciente, muchas veces en forma airada, para intentar protestar por algo que pone su paciencia a prueba y que lo tiene con los pelos de punta.

La otra llega y fácil con los tapones de tráfico en los que nos quedamos atascados. El claxon se convierte entonces en la más fácil herramienta para expresar nuestra frustración, sin ser conscientes de que al final lo que estamos es aumentando la neurosis propia y la de los que andan en la misma situación y que sufren y sienten al igual que uno, esto sin mencionar el crecimiento en contaminación del entorno que ello genera, debido al incremento súbito en los decibeles de ruido.

Lo mejor para salir de la ira es recordar aquella frase que dice “No voy a ser feliz hasta no aceptar que lo único que puedo cambiar en la vida es a mi mismo y que por tanto querer cambiar lo incontrolable solo generará situaciones más incómodas y desagradables”. El mirar con serenidad lo que nos acontece y el no reaccionar ante aquellos factores que consideramos negativos, poco convenientes, o desagradables, será una herramienta poderosísima para seguir nuestro camino sin afectarnos por pequeñas contrariedades que en la ruta de la vida se nos aparezcan.