Cartagena, sube desempleo y crece la “economía informal”

Libardo Muñoz

En Cartagena, capital de Bolívar, aumentó el desempleo, entre junio y agosto de 2017, de acuerdo con un reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, famoso por maquillar el fracaso de las políticas sociales del establecimiento gubernamental colombiano.
Generalmente, entre economistas y estudiosos sociales, existe la tendencia a creer que las estadísticas del DANE siempre mienten, mucho más tratándose del desempleo, un renglón sensible para el gobierno.
El boletín de junio-agosto de 2017 del DANE dice que el desempleo en Cartagena alcanza la cifra de 10.5%, en comparación con ese mismo periodo de 2016. El desempleo en la capital bolivarense creció 1.4%.
Este reciente informe del DANE quiere decir que en Cartagena hay 40 mil personas sin ocupación, con todas las secuelas imaginables de esta realidad, en la red ciudadana y familiar.
Una tabla del DANE sobre desempleo nacional en Colombia, sitúa a Cartagena en el puesto 14 de 23 ciudades.
En Cartagena -sigue informando el DANE- 410 mil personas están ocupadas en comercio, hoteleria y restaurantes, y 334 mil no tienen actividad, hay 136 mil estudiantes, 128 mil se ocupan en el hogar y 70 mil en oficios de ocasión.
Un reflejo inocultable del aumento del desempleo en Cartagena es la “economía informal” una definición suavizada de la proliferación de ventas ambulantes y estacionarias, alrededor de plazas de mercado, centros comerciales, playas, andenes, parqueaderos y colegios, con toda clase de ofertas tan variadas como incontroladas.
Frutas, verduras, carnes, jugos, víveres y abarrotes invaden zonas peatonales desde las primeras horas del día hasta el anochecer, en carretas y tendales improvisados que son la única fuente de algún ingreso para miles de familias.
Cartagena y Barranquilla son las dos ciudades costeñas que acumulan las más grandes corrientes de desplazados del campo, por la violencia paramilitar y el despojo de tierras a campesinos, flagelo que se relaciona con el desempleo urbano y el caos creado por las ventas callejeras.
Cartagena recibió en los últimos diez años unas 60 mil personas desplazadas del campo, que pasaron a ocupar tugurios en la periferia, donde los servicios públicos y el transporte son insuficientes.
Bocagrande, la zona turística y hotelera de Cartagena tiene focos tuguriales relacionados con ventas de comidas y refrescos improvisadas en playas y andenes.
Es evidente que la administración distrital de Cartagena, bajo una crisis de grandes proporciones, con el alcalde titular detenido, en espera de un juicio por el presunto delito de cohecho en la elección de la contralora, también apresada en espera de la culminación de un proceso, no tiene un programa integral de asistencia social para combatir el desempleo.