5 de marzo de 2021
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¡¡Venga esa mano hermano Francisco¡¡

6 de septiembre de 2017
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
6 de septiembre de 2017

Por Augusto León Restrepo

El mundo anda patasarribiado Su Santidad. Mentes alocadas, en la hora de ahora, quieren provocar una hecatombe universal con la utilización de armas nucleares, ya comprobadas en sus efectos destructivos . Su Santidad en las homilías dominicales de la Plaza de San Pedro, en Roma, siempre llama a que los hijos de un mismo Padre, cumplan con el mandato de amar al próximo o prójimo como a sí mismo porque en todos los puntos geográficos hay negación absoluta del mensaje de Cristo de que se establezca la Paz entre los hombres de buena voluntad. Y todo por la ambición, por el poder. Porque el diálogo, la convivencia en la diversidad, el perdón, que S. S. no se cansa de predicar, cae en tierra yerma. Y la Paz, esa utopía suprema, que es casi como el emblema papal, esa palabra que debería estar en la boca de todos, parece que divide en vez de unir. Su presencia Santo Padre como misionero de la Paz, han tratado de opacarla con el argumento de que Usted solo es partidario de la Paz política y no de la Paz de los espíritus también. Tremenda afrenta. La Paz tiene que comenzar por cada quien-Usted lo ha expuesto- cuando  anida en la  conciencia el perdón, la reconciliación, el respeto por los demás, por sus diferencias y sus creencias, justicia social, ética en el comportamiento, solidaridad con los desposeídos, los humildes y los pobres, supresión de la violencia en sus formas varias y, en fin, de todo aquello que conduzca a la existencia de una comunidad incluyente. Y en el acompañamiento y el resarcimiento a las víctimas de la mas cruenta y larga tragedia en nuestro caso: un conflicto armado de más de cinco décadas.

EFE/Telenews

La Paz terrenal ha de consolidarse algún día, como se comienza a apreciar por lo menos en nuestro territorio. Y a Su Santidad no se le puede objetar que en sus intervenciones aluda a ella, como que si cometiere una herejía o elevara a los altares a sectores específicos de la sociedad colombiana. Nó. Su mensaje será para los colombianos, católicos en su gran mayoría y para quienes profesan otras religiones e incluso para los ateos y los agnósticos, que ven en sus prédicas coincidencias relevantes con lo que Humberto Eco denomina la ética laica. No me parece benevolente ni ecuánime que se descalifique su llegada con argumentos como el de que va ser utilizada por el Gobierno de Santos con fines políticos o por quienes hemos defendido el proceso de cierre del conflicto armado para solicitarle su respaldo a su cumplimiento e implementación. Por principio, hemos  preconizado la neutralidad de las Iglesias, cualesquiera que sea su denominación o apelativo, en asuntos de figuraciones  electorales. Es  desmoralizante cuando se emplean los atriles y los púlpitos para estimular la política militante y fundamentalista. Y el Papa Francisco lo sabe, porque al interior de su feligresía ha padecido divisiones que ojalá se eliminen con el convencimiento de que la Paz es única y es un derecho irrenunciable de los pueblos

A usted Papa Francisco, lo recibimos gozosos como «peregrino de esperanza y de paz». Es posible que por unos días merme la crispación y se reflexione en torno a sus mensajes cristianos de confraternidad y reconciliación. Pero esa mayoría católica que reside en nuestro país, no está conformada por ovejas mansas que acatan a su Pastor en sus predicaciones y en sus ruegos. Se llaman católicos los dirigentes del Estado, los oficiantes de la Justicia, los legisladores de medallitas al pecho y ya ve Su Santidad, en las que estamos. Mas hay que reconocerlo sin ambages, que gracias en parte a su reconocida  diplomacia de Estado y a su Jefatura espiritual, hoy la subversión mas antigua y activa de latinoamérica ha encontrado el camino del desarme y se declara enemiga por siempre de la guerra. Y que en otros vivacs, en otros campamentos, se anuncian ceses de hostilidades que nos ahorrarán muertes inútiles, merced de igual manera a que  sacerdotes y obispos han aportado sus luces a nuestros procesos conviventes y pacifistas. Y sabemos que Usted como latinoamericano y conocedor de nuestra idiosincracia, elevará sus preces de continuo por que la paz sea estable y duradera y porque las tendidas de mano en las misas católicas no sean solo simbólicas si no que se conviertan en propósitos fraternos. ¡¡ Venga esa mano Hermano Francisco !! .