Retos a gran velocidad

Nicolás Aguilar

No es secreto revelado el gran impacto que tienen las redes sociales en la actualidad, el uso desenfrenado que muchos tenemos ahora con los aparatos tecnológicos al punto de que se han convertido en indispensables… ¿Y en cuanto tiempo nos hemos vuelto así?

Realmente no es mucho el tiempo en el que hemos sufrido este cambio que se extiende por todo el mundo y no es distinto en Colombia. Nuestras sociedades a lo largo del globo evolucionan a paso acelerado y si ponemos minuciosa atención ya hemos dejado a un lado el término de moda en la década pasada, la globalización, porque ya estamos globalizados, y estos medios de comunicación han contribuido en buena parte a lograr tal efecto pero también a que no seamos conscientes del cambio.

Entonces sabemos la importancia de las redes sociales. Ahora comprendamos su magnitud. Con seguridad muchos no comprenden de manera precisa el poder que de las redes sociales surge, puesto que no solamente sirven para el comercio por ejemplo. Las redes van mucho más allá, y sorprende cuando se estudia el papel que han jugado en diferentes acontecimientos que van desde lo local hasta lo internacional, como en la caída colectiva de gobiernos en el Medio Oriente, la primavera árabe (2010-2013). En semejante acontecimiento las redes fueron determinantes sobre todos en su inicio, como también han estado presentes en la difusión y generación de sentimientos que causan en las actuales protestas venezolanas y no somos ajenos en Colombia. También hemos visto el efecto, desafortunadamente podemos encontrar también la magnitud de las redes como negativo, así fue con el juego que llevó a varios jóvenes al suicidio, la ballena azul, y podemos seguir en un sin número de ejemplos, buenos y malos, pero de alto impacto.
Hablé con una estudiante de comunicación social que está a punto determinar y me decía que necesitaba irse de Manizales, cosa que de entrada me interesó para buscar cambiarle la idea, y me argumentaba que se debía a que quería realizar su carrera profesional en televisión y en nuestra ciudad no lo veía posible, y me aventuré a responderle que la televisión tradicional se acabaría rápidamente. Depronto mi idea es más osada que real y a la televisión le quede mucho tiempo, más porque ejerce un poderío alto, pero si visionamos con la mirada altiva no resulta tan descabellada la afirmación que le hice a la estudiante.

Hasta hace cuanto hacía parte del espacio familiar un programa de televisión o la audiencia y el poder de las noticias en este medio. Esto ha cambiado y hoy las alternativas son tan amplías y las preferencias tan distintas que hasta van más allá de las redes sociales y ahí entran los portales de internet prepagados (Netflix, HBO) que en su contenido tienen una oferta extensa y dan la posibilidad de ver a cualquier hora, las veces que sea y sumado a esto la oportunidad de pausar, adelantar o retroceder en el momento que se requiera.

¿Será que a medida que esto se consolide y crezca el espacio de la televisión tradicional será mucho? Ni de la televisión ni de muchas cosas más, hoy las concentraciones de poder son más gaseosas que en cualquier época de la historia, los cambios más rápidos y con esto, las oportunidades mayores. Estamos viendo de frente los nuevos retos que se pueden convertir en nuestras fortalezas si nos arriesgamos a salirnos de los esquemas tradicionales. Entre más nos demoremos,  la brecha de oportunidad será menor. Está en nuestras manos.