Innovación macabra

Consuelo Botero

El negocio de las Pompas Fúnebres en el mundo occidental, tiende a crecer y a ofrecer los más variados estilos, de acuerdo a los valores y creencias de la sociedad moderna.

En una sociedad tan cambiante como la actual, los estilos de vida y de muerte están transformando el negocio fúnebre, a pasos agigantados: Los usos y costumbres de la época, determinan la moda a seguir. Actualmente las ceremonias de despedida tienden a esconder la verdadera realidad de la muerte. Como manifestación de dolor, el luto y las lágrimas se están transformando en muestras de poder económico y de status social, a través de un consumismo ostentoso que niega la finitud del ser humano.

El ataúd del futuro propuesto por la empresa “Futurama “y sin límite de precio, resulta para los americanos un claro símbolo de status y de riqueza. La cripta de la buena pareja promete a los enamorados estar juntos de verdad y pretende inmortalizarlos en el más allá Y para que su último viaje resulte cómodo está de moda llevar  adaptapies (especie de zapatos marca Oxford,) que se ajustan a los pies del difunto tras el rigor mortis.

En Colombia también se está reinventado el negocio. La funeraria Betancur ofrece un servicio exclusivo de incineración de mascotas y promete llevar las cenizas de su dueño hasta el espacio infinito, solo o acompañado.

Pero el negocio de la muerte va más allá de las Pompas Fúnebres. El embalsamamiento parece ser el destino final de los americanos  y para los parientes cercanos, resulta más consolador retener el cadáver que dejarlo ir. O, a través de la criogenia, se congela la vida en estado de muerte, con la esperanza de que el avance de la ciencia,  pueda revertir el proceso de la enfermedad y las personas criosuspendidas, regresen a la vida en otra época y totalmente desadaptadas. Si a todo lo anterior le sumamos la venta de órganos y el avance de  la cirugía plástica,  podemos concluir, que negociar con la muerte resulta rentable y que las empresas orientadas a esta rama jamás se quedaran sin clientes.

Además, el negocio utiliza una estrategia comercial muy exitosa: Hacerle creer al cliente, que mientras más dinero gaste en una ceremonia fúnebre más muestras de amor y reconocimiento le estará dando al difunto como tributo  y para que el negocio sea más eficaz, la ostentación es una señal inequívoca de querer quitarle a la muerte su carácter nivelador, dejando bien claro que la barrera entre pobres y ricos solo será posible cuando la muerte se vista de cenizas para toda la eternidad.