21 de noviembre de 2018

Espacio reservado para las primeras damas

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
30 de septiembre de 2017
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
30 de septiembre de 2017

Contraplano

Por Orlando Cadavid Correa 

Alfonso López Michelsen y Cecilia Caballero. Imagen El Pilón.

Acaba de arribar a la cumbre de sus 104 años doña Cecilia Caballero Blanco, la viuda del expresidente Alfonso López Michelsen.

Esta admirable muestra de longevidad nos da pie para ocuparnos de un manojo de las primeras damas que tuvo el país en tiempos pretéritos.

La pareja se desposó en Bojacá, Cundinamarca, el 23 de octubre de 1938 y tuvo tres hijos: Alfonso, Juan Manuel y Felipe.

El cumpleaños de la llamada “Niña Ceci” por poco coincide con el deceso, en Bogotá, de doña María Cristina Arango de Pastrana, esposa del finado expresidente Misael Pastrana Borrero y progenitora del también expresidente Andrés Pastrana Arango.

Nidia Quintero. Imagen Movemos al Mundo.

Otra casualidad: doña Nidia Quintero de Turbay, ex esposa de su tío materno, el expresidente Julio César Yurbay Ayala, le cedió en agosto último  el liderazgo de su Fundación  “Solidaridad por Colombia” a su nieta Maria Carolina Hoyos Turbay.  El matrimonio fue anulado, por razones de consanguinidad, por la curia romana, después de haber tenido cuatro hijos y tres nietos. La disolución recibió en el Vaticano la bendición del papa Juan Pablo II.   La ex primera dama contrajo segundas nupcias con el ex designado Gustavo Balcázar Monzón.  Y el expresidente se casó ulteriormente con doña Amparo Canal viuda de Rodríguez, quien en su soledad suele incurrir en poesía.

Susana López, esposa del expresidente Guillermo León Valencia. Imagen Banco de la República.

El entonces presidente Guillermo León Valencia se convirtió el 19 de mayo de 1964 en el primer mandatario colombiano en  enviudar hallándose en el ejercicio del poder, al fallecer su esposa doña Susana López Navia, en sus aposentos del Palacio de San Carlos, tras prolongada enfermedad. El Hidalgo de Paletará, quien transitaba por la mitad de su cuatrienio,   no quiso reincidir matrimonialmente hablando.

Gustavo Rojas Pinilla. Foto: YouTube

De nuestro apuntador electrónico: Así como el presidente Ospina Pérez tuvo su Berta (Hernández) el presidente Lleras Camargo tuvo su Berta (Puga)… El presidente Lleras Restrepo se craneó la “Ley Cecilia” para homenajear a su media naranja que lideraba el recién nacido Instituto Colombiano de Bienestar Familiar… El general Rojas Pinilla mantuvo un matrimonio muy estable con doña Carola Correa… Lo propio hicieron el ex presidente Barco Vargas con doña Carolina Isacson y el ex presidente Pastrana Arango con doña Nora  Puyana…

Belisario Betancur y Dalita Navarro

Un tiempo después de fallecer su esposa Rosa Helena Alvarez, el ex presidente Belisario Betancur se casó con la artista venezolana Dalita Navarro…  El expresidente Ernesto Samper se casó muy joven (a los 22 años) con Silvia Arbeláez, matrimonio del  cual nació Andrés Samper Arbeláez. Posteriormente se casó con Jacquin Strouss Lucena, y de dicha unión nacieron Miguel Samper Strouss y Felipe Samper Strouss. El presidente Santos se casó primero con Silvia Amaya, en Londres, y luego con la actual primera dama María Clemencia Rodríguez, “Tutina”, ex esposa de Cristian Toro, hijo  de un notable publicista paisa. La pareja presidencial tiene 3 hijos: Esteban, Martín y María Antonia.

Imagen Jet-Set

La apostilla: En la primera unión matrimonial de Santos no hubo descendencia, pero en la segunda alianza epistolar aterrizaron tres párvulos. Todo parece indicar que el presidente no cree en el viejo aforismo, según el cual, “nunca segunda partes fueron buenas”, así sea con Uribe a bordo.

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