El oportunismo

Largo & y Ancho

Por Rubén Darío Barrientos G.

Jorge Robledo (67 años), el senador ibaguereño acucioso en control político, pertenece a las cepas de la izquierda pura del Moir. Luego estuvo merodeando Alternativa Democrática y hoy milita en el Polo Democrático. No hay duda de que es zurdo por antonomasia. Claudia López (47 años), quien nació políticamente con la “séptima papeleta” y es senadora belicosa, invoca el surgimiento de un proyecto de centro izquierda, que sea opción de Poder desde la Alianza Verde. Y Sergio Fajardo (61 años), fundador de Compromiso Ciudadano, es un burgués de centro, que se autoproclama “sin ninguna ideología política” y que el periódico El País de España lo tildó una vez de “el más independiente de los independientes”.

Claudia López, desde enero de este año que avanza, correteó a Fajardo y a Robledo para que sellaran una coalición bajo las banderas de la lucha contra la corrupción, el clientelismo y el compromiso de cumplir los acuerdos de paz firmados con las Farc, en La Habana, hasta que les echó guante. Finalmente, se logró su cometido y hoy están juntos y revueltos en lo que han denominado “Coalición Ciudadana por Colombia”, en pos de una candidatura única a la presidencia de la república y una apuesta por lista única para el Congreso. Los tres, políticamente no tienen punto de contacto pues son extracción de orillas diferentes, pero la coyuntura nacional de una corruptela galopante los une para mostrarse como una fuerza con común denominador.

Hace pocos días, el Polo Democrático dio la genuflexa orden de colaborar en la recolección de firmas (epidemia) para que Sergio Fajardo pueda inscribir su candidatura a la presidencia de Colombia. Llama la atención que el exdiputado Jorge Gómez –del Polo Democrático– fue talvez el más feroz crítico de Fajardo como gobernador de Antioquia desde el control político (con mucha razón y sobrados argumentos) y ahora su partido en esta luna de miel, pide que le recojan firmas, en un acto de oportunismo e indignidad, que desde la prosternación han llamado “de colaboración y buena fe”.

A propósito de cosas, Fajardo se ha caracterizado por lanzar frases hueras y lizas que lo desnudan como un filósofo-político liviano. Veamos: “No soy ni uribista ni antiuribista”, “No soy santista ni antisantista”, “Seamos diferentes sin ser enemigos”, “Los que pagan para llegar, llegan a robar” y “haré de la política una actividad distinta”. El exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín, ha utilizado los partidos (Alianza Social Independiente y Verde) y luego los desdeña mientras gobierna. Ahora, Jorge Gómez, en una posición oportunista, dice que “Yo no le quito una sola coma a las críticas que he hecho contra el señor Fajardo, pero lo que se busca ahora es un cambio hacia el futuro”. Por eso dicen que en política, todo se puede y todo se vale.

Sorprende que un radical, como Jorge Robledo, agache la cabeza y se transe políticamente por juntarse con dos personajes que no son de sus entrañas ideológicas. En este oportunismo político, Fajardo se quiere desmarcar como candidato de izquierda (algunos lo han enjaulado allí por esta coalición) y los Verdes y el Polo, se quieren zafar de ser motejados como aspirantes de las Farc. El miedo, pues, ronda las toldas de los nuevos amigos. Los analistas más sesudos en política, aseguran que Sergio Fajardo será finalmente la carta presidencial que jugarán los de la coalición y la vicepresidencia se debatirá entre la fuerza en Bogotá de un Jorge Robledo o la sangre fresca y limpia de Claudia López, que arrastra jóvenes, clase emergente y clase media.

Aquí se ve claramente una muestra de lo que es el oportunismo político, con un Robledo que sorprende por su frenazo ideológico, pues expresa que “jugará el papel que le toque jugar”, Sergio Fajardo dice que “quiere reconciliar a los colombianos” y Claudia López expresa que “construiremos un país que nos merezca”. Es la retórica cediendo a las posturas ideológicas.

[email protected]